martes 9 de febrero de 2010

Sólo nos queda la objección de conciencia, luchemos por ella

Hay apuestas cuyo resultado conocemos de antemano, se llevan los ases bajo la manga, y se juega con la baza ganada. Esa parece ser la situación que se plantea hoy con el referéndum sobre el aborto y la propuesta para que el rey no firme la nueva Ley. Creo que muchos son conscientes del terrible error que entrañan ambas posiciones. Hoy el mismo Juan Manuel de Prada se hace eco en un brillante artículo, señalando que no podemos poner al albur de la mayoría determinados principios morales. Algunos son innegociables desde el mismo momento que abandonan el decálogo que se mantuvo como referencia en la jurisprudencia durante miles de años.

Dejar en manos de una sociedad anestesiada la decisión de considerar un derecho el aborto, es arriesgarse a que finalmente no exista ninguna voz que pueda levantarse, ni tan siquiera solicitando la objeción de conciencia. Hay situaciones que tocan la fibra antropológica del ser humano y casuísticas cuyas excepciones deben contemplarse. La ley puede errar en manos de mentes amorfas que desconocen los principios básicos del ser humano. Es tan evidente esta postura que durante siglos pervivió la esclavitud sin que nadie excepto unos pocos alzasen su voz de denuncia. Pasaron siglos antes que pudiese llegar un presidente de raza negra al poder.

Un rey que se obliga a sancionar las leyes que aprueba un Parlamento, puesto en el brete de optar por principios personales o religiosos, se encontraría a menudo fuera de la legitimidad. Tal vez algunos están buscando precisamente eliminar la autoridad moral del monarca para señalar con el dedo a otros, con finalidades nada claras. De la misma manera que se pide un referéndum como si el resultado legitimase asesinar a niños indefensos. Creo haber leído dos opiniones muy bien meditadas sobre este dislate y en ambos casos, siendo como son partidarios pro-vida, no desean ese referéndum que podría legitimar el derecho al aborto, porque conllevaría la obligación de someterse a la Ley sin objeciones morales. No seamos ignenuos, la educación en manos abortistas durante más de veinticinco años deja muy marcada una sociedad.

Hoy son niñas de diez y doce años las que entran en la rueda del aborto. Personas inmaduras y no aptas para asumir una maternidad, a las que sus tutores legales o el mismo Estado puede inducir a suprimir la vida apelando a la compasión. El mal encuentra siempre los atajos para ir un poco más lejos todavía. Así los jóvenes presionan a las niñas a mantener relaciones como si esa actitud fuera lo natural. De esta manera lo que debiera ser libertad y consciencia pura, termina por convertirse en un chantaje emocional de cuyas consecuencias todos se desentienden. O bien las partes que deciden están mediatizadas por la cultura de la muerte.
Por tanto un referéndum y una negativa del rey, solo complicarían las cosas.

Ninguno de los dos caminos es posible. Y no pongamos como ejemplo el caso de Balduino, nuestro rey tiene de santo lo que yo, que es bien poco. Y de religioso me temo que va ajustado. Si la Constitución contemplase la objeción de conciencia, podríamos tener una puerta abierta. Pero eso no evitaría la modificación ideológica de ciertas asignaturas que tocan de modo transversal el tema de la reproducción, donde es obligatorio dar a conocer los métodos anticonceptivos. Ese es el camino que está tomando el gobierno. La Ley del aborto lleva pareja la de reproducción y quiere colarse en educación en manos de personal sanitario.

Es un tema que existe ya en la escuela, donde se realizan cursos de educación vial por parte de agentes municipales. Por ese camino va la actual ley. Una vez se convierta en una cuestión de salud pública, no habrá nada que hacer. Los homosexuales tomaron la escuela de mano de psicólogos y pedagogos hasta llegar a conseguir una sociedad que acepta como normal que se llame matrimonio a la unión de dos seres con independencia de su sexo. Está toda la pirámide medida y pesada. El cretinismo irá en aumento y sólo Dios sabe cuándo será posible volver al sentido común. Pero eso señores no lo consigue ningún referéndum

viernes 5 de febrero de 2010

Zapatero les lanzó un mítin en vez de una oración

El titular define bien la sensación que tengo tras leer el aberrante discurso de Zapatero. Este señor no tiene arreglo, nos deja vacías las arcas del Estado y da jabón a los ricachones como si fuera el más socialista de la Unión Europea. Y mientras, colleja por aquí y puntapié por allá. Vergüenza da que con un gobierno salpicado por corrupciones y escándalos alguien vaya a dar lecciones de democracia con unas frases bíblicas para salir del paso. En un desayuno de oración, tal vez debiera esperarse que todos fueran creyentes. Si no lo son para qué se les invita al evento. Cuesta creer que estos señores de billeteras abultadas se junten para orar y dejen que presida tal evento un laicista agnóstico confeso, que en el colmo del dislate proclama que España es cristiana, siendo presidente de la UE donde sentencian contra el crucifijo en los espacios públicos. ¿No les parece que el tema merece un sainete?.

La verdad es que su cita del Deuteronomio tiene enjundia; cierto que hay que preocuparse de los más necesitados, pero quien cobra estipendios diversos y presiona a la clase trabajadora con la pátina de socialista es el Sr. Zapatero. Que si primero para subir al poder apostó por mantener la sociedad del bienestar, ahora nos dice que es imposible si no ponemos a trabajar más y más duro a los asalariados. Un digno representante de la citada clase, debiera estipular medidas para limitar el crecimiento del salario por encima de una determinada cantidad. Para que no existieran jubilaciones duplicadas y de crucero, mientras se reducen las pensiones no contributivas.

Digno representante del pueblo más necesitado sería aquel que sin utilizar frases bíblicas trabajase para rebajar las dietas de los políticos, que son al fin y al cabo la élite del servicio público; y esto sería un discurso socialista y no demagógico. Vender la Alianza de Civilizaciones en EEUU queda muy bien, pero si el patio de tu casa lo tienes revuelto y lleno de desperdicios no hay quien pueda creer en la Arcadia feliz.

Propongo de verdad que nos pongamos todos a orar con fe por este país que está en manos de unos derrochadores, blindados con sueldos y prebendas que ofenden la dignidad del pueblo al que representan. Hace falta una voz que clame contra quienes siempre salen beneficiados de cualquier crisis. Me refiero a esos banqueros que cobran comisión por donativos de emergencias; esas multinacionales que propagan virus letales que a la postre nunca resultaron peligrosos; esos municipios donde los ediles se forran con comisiones por subcontratas y en el colmo del cinismo suben los impuestos municipales.

La verdad es que el discurso de Zapatero en un momento en el que el país da bandazos, es el colofón, la guinda del pastel, mientras cuatro millones de parados claman por recibir un subsidio, un trabajo, una salida. Sería conveniente aplicarle algún artículo de peligrosidad social, a quien sigue con las frases de manual para dirigir un país que va a la deriva. Cualquier parado hubiera dirigido mejor el discurso en ese desayuno. Propongo el siguiente encabezamiento:

Señores políticos, los ciudadanos estamos preocupados por su frivolidad en los puestos que deben representarnos. Son ustedes unos trepas ineptos. No merecen el puesto al que deshonran. Especialmente al más alto representante del país le corresponde una reprimenda por no hacer los deberes a tiempo.

El presidente abandona la nación para hacerse una foto y vender un mundo que es panoplia, mientras asfixia a los trabajadores que dice defender. Ese señor parece sacado de una secuencia de los hermanos Marx. ¿Qué no le hubiera dicho Grouxo como respuesta a su discurso?. Seguramente aquello de que usted es el español que más daño ha hecho a España con sus palabras de merengue y su acidia en el gobierno. Y luego le habría lanzado una pedorreta al tiempo que le daba la espalda

miércoles 3 de febrero de 2010

José Bono y sus cantos de sirena

A Bono le pasa lo mismo que a Zapatero, se ha situado en un mundo de fantasía y quiere seguir anclado en su discurso, porque éste les ha ido dando buenos resultados. Pero lo cierto es que Bono está haciendo daño al católico con principios socialistas y jugando con la buena voluntad de muchos jóvenes educados en el voluntariado y la solidaridad. Por eso insiste que “al final de la vida nos examinarán del amor”. Es un canto de sirena que viene sonando desde hace treinta años; un canto de sirena que captó lo mejor de la vida consagrada. Hoy un religioso que no sienta simpatía por una distribución justa de la riqueza, por la educación, por la sanidad, por las ayudas sociales, entraría en conflicto consigo mismo.

Y ahí están apuntalando el mito socialista en la confianza de que no hay política más social y justa que la del PSOE. Se encargan de magnificar la labor de estos obreros de salón, algunos grupos palmeros que puntualmente introducen su cuña de propaganda pro derechos humanos y otras tantas frases de editorial para granjear la estima del electorado poco crítico. Después de leer sus declaraciones respecto al aborto y ver como acude a tomar la comunión junto a Zerolo, yo no creo en el catolicismo de Bono y dudo de la bondad de sus intenciones.

Creo que ha patinado mucho sobre la cuerda floja. Estamos asistiendo a la realidad cruda y dura; no se puede hacer política de electorado porque eso termina por venir abajo como un castillo de naipes. Y el PSOE ha estado jugando con el bolsillo de los más humildes, de cientos de trabajadores que cotizan puntualmente a la Seguridad Social; ahora quiere penalizar la jubilación; en definitiva sigue sangrando a los más débiles. Y le viene bien mantener la idea de que ser cristiano y socialista es lo más lógico del mundo.

Por otra parte no es asumible ser socialista sin libertad de conciencia, es algo que todo militante debe tener claro. Quien somete su conciencia al partido, no puede ser católico, de manera que muchos optaron por la militancia sindical, antes que cotizar al puño y la rosa. Y ahora que vienen tiempos de vacas flacas, es más necesaria que nunca la coherencia en las propias convicciones. Que le laven la cara en Vida Nueva no ocultará la realidad.

Tener como referente vital a Jesús de Nazaret es una hermosa meta, pero no garantiza lo fundamental, la coherencia entre lo que se cree y lo que se hace. De manera que mientras habla de que “al final nos examinarán del amor”, lo único que hace es cubrirse las espaldas con todos los generosos voluntarios de cientos de asociaciones y el muy ladino, cobrará una pensión vitalicia por ser diputado; que examinen sus bolsillos y su conciencia, pero que no venga a enredar.

La entrevista con Vida Nueva es una pescadilla rebozada a mayor gloria del socialismo cristiano, si es que existe tal cosa. Olvidando por el camino las políticas educativas adoctrinadoras, la perversión de esa futura reforma de la Ley del Aborto, donde su hija puede abortar sin su consentimiento; por no entrar en detalles más radicales pero no menos bochornosos. Hoy ser progresista no es ser del PSOE. El progreso lo defendemos los padres de familia que apagamos el televisor cuando nos ponen la telebasura de serial. El progreso lo defienden los juristas que objetan a la EpC donde algunos proclaman que es natural la experiencia bisexual; el progreso lo defiende quien cotiza a la Seguridad Social durante cuarenta años y ahora le piden que aguante un poco más; el progreso está en las clases medias que sostienen las prebendas de los altos cargos públicos; el progreso no es aumentar el sueldo de los diputados o incrementar el IRPF del asalariado, fíjense que ya no les llamo obreros. Si Pablo Iglesias levantase la cabeza se moriría de vergüenza. La misma que tengo yo en este momento por José Bono, vergüenza ajena.

lunes 1 de febrero de 2010

La vida religiosa en la picota por culpa de Maciel

Mañana se celebrará en todas las diócesis la Jornada Mundial de la Vida Religiosa, establecida por Juan Pablo II en 1.996. Lo cierto es que la vida religiosa con sus crisis a cuestas sigue viva, le pese a quien le pese. Y duele que en fecha tan próxima a este evento se vuelva a sacar a relucir el tema del fundador de los Legionarios de Cristo. Creo que debemos saber interpretar las noticias, a veces no acertamos, pero si hay buena voluntad se saca a la luz lo que haga falta y se expone la realidad, sin desprestigiar a toda una institución que formada por hombres tiene, como es obvio, todas las debilidades que posee el ser humano.

El asqueroso pasado de Marcial Maciel, pone en claro que hay una naturaleza pecadora y muchos encubridores que son también culpables de un secretismo penoso. No tengo ni idea de cómo va a actuar el Vaticano respecto al futuro de la Congregación, pero estoy segura que el affaire habrá golpeado de manera muy dura a todos sus seguidores. Lo curioso es que este asunto haya podido mantenerse en secreto durante tanto tiempo. Deberían caer cabezas, en sentido figurado, por supuesto. Pero al igual que otros escándalos, esa hipocresía farisaica merece una respuesta contundente.

Es obvio que se está explotando al máximo el tema, para dejar caer un manto de sospecha sobre todas las Congregaciones y Órdenes religiosas, el voto de obediencia es una claudicación de la propia libertad que puede caer en manos poco apropiadas; el abuso que tanto nos preocupa comienza por el secretismo; pero también es cierto que las calumnias pueden levantarse con extraordinaria facilidad. La astucia de Marcial Maciel para llevar doble vida debía conocerse. No cabe en ninguna cabeza que este hombre tuviera amantes e hijos a puñados, manteniendo el silencio a precio de billetes. Algo no cuadra en este tema. Porque Marcial Maciel no podía ser tan ingenuo como para creer que nunca se descubriría su juego.

Son necesarios en la Iglesia luz y taquígrafos, pero esos taquígrafos no pueden ser meros fisgones de lo ajeno, sino personas prudentes dispuestas a poner orden donde la porquería sale detrás de las orejas de cualquiera. A mí en principio este tema me parece sobredimensionado, es tan escandaloso que puede resultar poco creíble a quienes viven con fidelidad sus votos; y cuanta más porquería mediática salga a la luz, más raro nos parecerá a todos. Hay cosas que son tan gordas que no pueden pasar durante años en silencio. Bastante conocemos como funcionan los rumores en la Iglesia, son suficientes unos pequeños sucesos para crear toda una leyenda. Ahí tienen el caso de Pio XII con los nazis. Por eso mucho me temo que los Legionarios deberían disolverse para que Marcial Maciel sea borrado del recuerdo.

Y quienes buscan sacar rédito de esta sucia historia, sin más objetivo que dañar a toda la Iglesia, deberían medir bien sus jugadas. Porque airear en los papeles el mismo tema cada cierto tiempo, puede ser un recurso para aumentar ganancias pero también puede hastiar al personal. En cualquier caso todos somos conscientes de que se urden patrañas con extraordinaria facilidad, por eso se habla de presuntos culpables, hasta que todo está probado. Lo digo porque muchas veces se hacen juicios mediáticos, especialmente en este siglo de la información global.

Yo sigo apostando por la Iglesia como madre, y mi fe no se basa para nada en los lamentables pecados de sus hijos, sino en Jesucristo hijo de Dios, por tanto espero cualquier cosa de los hombres y mujeres de este tiempo. Como siempre ha venido sucediendo, al lado de verdaderos crápulas existen los santos y sus obras les asisten, ni más ni menos

sábado 30 de enero de 2010

Debates sin sentido

Metidos de lleno en una crisis económica y social cuyo futuro sombrío nos persigue de manera implacable, no obstante hay voces animosas que vislumbran una luz al final del túnel. El ser humano sabe salir siempre a flote, está bendecido, no me canso de repetirlo. Puede lanzarse al abismo y crear monstruosidades, pero en algún momento el péndulo oscila de manera natural y todo regresa al cauce adecuado.

Yo sólo puedo añadir que mantengo firme la fe en Dios que me hace esperar lo mejor, aún en situaciones críticas. Por eso creo que la actitud del Parlamento Europeo que toma el derecho al aborto y la retirada de los crucifijos como un tema candente de debate, es una especie de despertador. Creo que la situación actual está sacudiendo la conciencia dormida, aletargada durante generaciones. Aquí acuden inmigrantes de todo el mundo y la tasa de natalidad es de las más bajas, sólo crece la de la inmigración. Sin embargo, el debate suicida es considerar el aborto un derecho, sin proteger la maternidad y la conciliación de la vida laboral y familiar.

A poco que se piense, vemos que la política social de los gobiernos progresistas, está estancada en lo económico, no puede ofrecer contrapartidas que favorezcan a las clases más necesitadas; las consecuencias son evidentes al escuchar un discurso que sobrevuela siempre en círculo: laicismo, derecho al aborto, matrimonio homosexuales, y adoctrinamiento social. Supongo que a los parados les debe de sonar a cuento chino esta demagogia que en nada soluciona su llegada a fin de mes. Pero viene bien ofrecerles servicios públicos que les hagan entender que gracias al Estado pueden sobrevivir. Si esto no les parece un sarcasmo grotesco es porque todos los días se encargan de publicitar las bondades del sistema.

Pues bien, mientras unos llaman progreso a la disolución de la vida, otros afirmamos que esta lacra del aborto está destruyendo nuestro futuro. Hoy hablaba el Gobierno de aumentar la edad para alcanzar la jubilación. No es una broma, el Estado de bienestar hace aguas, en parte porque no hay relevo generacional. Y sin embargo, ante esos hechos constatables, la demagogia parlamentaria se estanca en debatir sobre el crucifijo en los espacios públicos. ¿Tendremos ahora que demoler las cruces de los caminos?. ¿Molestará a alguien el Cristo de Velázquez en el Prado?.

Mientras el Estado de bienestar parece esfumarse por una dictadura económica que busca aumentar la productividad, generando desigualdades sociales insalvables, los creyentes conocemos por las fuentes originarias del cristianismo que la solución pasa por compartir con generosidad los recursos, en limitar el consumo, en educar para la solidaridad y el compromiso. En amar y cuidar lo que nos rodea. Educar para la vida es un designio de Dios, cuidar de los más necesitados un servicio a la justicia. Formamos una cadena cuyos eslabones no pueden romperse.

Pero algunos se empeñan en lo contrario en un contrasentido que hace modificar leyes a capricho. Cuando el hombre tiene la tentación de erigirse por encima del bien y del mal, termina por caer en un precipicio; afortunadamente sabemos que otros vendrán detrás para rescatar aquello que hemos roto creyendo en el progreso, cuando íbamos precisamente en dirección contraria.

Progreso no es ganancia de cuentas corrientes, sino bienestar puesto a disposición de la sociedad. Y mucho respeto a lo que otros construyeron. Respeto que algunos han dilapidado gastando la herencia de sus padres.

miércoles 27 de enero de 2010

Cristiana asesinada y masones socialistas

Comentaba hace unos días lo del “progrerio” pro islamista y algunos dijeron que aquel post era xenófobo. Pues hoy les traigo una noticia que no les va a gustar. En Pakistán una niña de doce años ha sido violada, torturada y asesinada por su jefe musulmán. Algunos no dudan en calificar el crimen de delito común. Como si fuera el pan nuestro de cada día eso de cargarse a jovencitas que trabajan de empleadas del hogar. Claro que el hecho tiene dos lecturas, la niña ayudaba a la familia con apenas unas rupias, por tanto era pobre, además de cristiana. Y por si faltaba algo su jefe era un abogado musulmán que intentó cerrar el caso comprando el silencio de sus padres. Shazia Bashir era presa fácil para un desaprensivo. Como tantas otras en muchos lugares del mundo; pero una servidora no se resigna a que desaparezcan en el anonimato porque todas merecen que su nombre salga a la luz.

No vamos ahora a descubrir los horrores del mundo, la esclavitud infantil, el pasarse por el Arco de Triunfo los derechos de la infancia en decenas de países; pero había que contarlo. El asesino ha sido detenido gracias a la presión de los grupos cristianos, que en su acoso por parte de los musulmanes no pierden la dignidad y se siente como una sola familia. Mientras pasan estas cosas por el mundo en España nuestro Carrillo, el de Paracuellos, sigue afirmando que los obispos de ahora son como los del 36. Y yo me pregunto si los socialistas de hoy en día no serán meros replicantes de aquellos otros que formaban el Frente Popular. O tal vez llevan camino de serlo por aquello de la Memoria Histórica sesgada que les cuentan en los libros.

Miren ustedes que llama mucho la atención que este mismo portal, tan próximo al ideario de la futura Alianza de Civilizaciones, omita que uno de los pesos pesados del puño y la rosa, pide a los católicos socialistas hacerse masones. Así con dos pares y mucho desparpajo, Luis Solana les explica en su blog lo bien que se sentirían siendo masones, y lo horrible que es estar bajo la mirada inquisitorial de los obispos. Hoy te dicen que no votes la Ley del Aborto y mañana te sugieren que no debes comulgar.

Es tan fino Luis Solana, que les explica cómo pueden creer en un Dios trascendente sin tener que pasar por la parroquia de San Carlos Borromeo; ya sobran hasta las rosquillas. Además Zerolo no tendría que confesarse, si es que sabe lo que es eso; y Bono podrá seguir casando a sus retoños sin pasar por la Iglesia, pero vestido de frac. Es todo un detalle cortesía del puño y la rosa.

Luego dirán que Rouco y sus secuaces, léase obispos de última hornada, son inflexibles con los dogmas. Y para animar al personal en esto de la fe, podrán en lugar destacado aquello de que el 90 % de los belgas está por la planificación familiar. Los hay que no escarmientan, vuelven a tropezar dos veces con la misma piedra. Se han creído que esto de dominar a las masas con los medios va a funcionar toda la vida.

Digo yo que una vez comprobado que en gobiernos socialistas, sigue existiendo el paro y la miseria, pero se insiste con el anticlericalismo y la laicidad en un adoctrinamiento propio de manual trotskista; al menos los cristianos deberíamos ser más fraternos los unos con los otros. Por si ustedes no me siguen, les diré aquello de “cuando las barbas de tu vecino veas mojar, pon las tuyas a remojar”. Y lo que estamos comprobando hasta fecha es que los frentes que se abren contra los cristianos son muy fuertes y nada democráticos. Alguno saldrá ahora con lo del Concordato que lo tiene atravesado como una espina en la garganta. Para seguir con el bamboleo darán algún premio solidario a una Congregación, con el único objeto de hacerse la foto de compadreo. Pero mientras disminuyen los fieles en las iglesias, piden retirada de los crucifijos y cada día vemos más tules y gasas cubriendo las cabezas.

Hay que quitarse los complejos, ser creyente con ganas, supone defender las propias convicciones le pese a quien le pese. Y si la fe nos une por encima de otras consideraciones es seguro que esta tierra seguirá siendo cristiana por mucho que unos y otros se empeñen en llevarnos la contraria. Pero hoy tenemos una deuda con Shazia Bashir y todas aquellas niñas que sufren las mismas vejaciones. Había que contarlo.

lunes 25 de enero de 2010

Nada es imposible

En este mundo hay veces que caemos del caballo, como San Pablo, cuya conversión celebramos hoy. Puede ser una enfermedad personal o familiar; un accidente; o cualquier otro acontecimiento que produce una sacudida interior. Convertirse es mirar las cosas desde otra perspectiva, ver el mundo con unos ojos diferentes. Las experiencias personales son intransferibles, pero cuando alguien ha vivido un suceso de esas características, siente mayor compasión y empatía hacia el resto de personas que sufren en su piel los arañazos de la vida.

Ayer me quedé sorprendida frente a la reflexión de un hombre que no se atrevía a pedir a Dios la curación de su hijo. Se revelaba interiormente frente a un Dios milagrero. Consideraba que estaba siendo tentado por querer que rompiese el curso inmisericorde de la enfermedad. Sentí lástima por esa persona que era incapaz de abrirse a Dios. El camino de la oración también es un camino de súplicas, ruegos y preguntas sin respuestas. Y poder descansar la cabeza a los pies de Jesús, da una paz interior superior a cualquier receta de psicología barata. Sin embargo el hombre apelaba a los efectos beneficiosos de la fuerza mental para justificar el resultado de la oración de petición, buscando que ofreciese un halo de serenidad en el organismo enfermo. Intentaba racionalizar los beneficios de la oración.

No me cabe duda que a Dios no se le puede exigir un milagro, pero si se puede poner en sus manos al enfermo y decirle “Señor si tú quieres puedes, hágase tu voluntad”. ¿Por qué privar de esa plegaria a nadie?. ¿Por qué no recurrir a la intercesión de cualquier beato abierto a derramar las gracias del Señor?. A Dios le debemos presentar todas nuestras necesidades, en la seguridad de que él cuida de nosotros y sabe lo que nos conviene. Y eso no nos exime de buscar a los mejores especialistas, pero cuando todas las puertas humanas se cierran, no dejemos de mirar hacia arriba, lo extraordinario puede suceder, si entra dentro de los planes del Señor.

San Pablo perseguía a los cristianos de buena fe; así también la buena fe es la que cuenta en todas las opciones que realizamos, aunque algunas sean equivocadas. Ese es el misterio de amor que se nos pide, unas relaciones sin venganzas, sin envidias, relaciones sanas. Y crear alrededor un ambiente agradable que promueva la felicidad y la salud. La enfermedad es una fuerza negativa en el organismo que requiere saber dejar hacer a la naturaleza; además de las medicinas para el cuerpo, se necesitan medicinas para el espíritu. Ahí entra de lleno la oración. No tanto para pedir imposibles, exigiendo curaciones, como para dejarse trabajar en paz y con esperanza.

Por otra parte las conversiones personales pasan por esa etapa que el orgullo deja paso a la súplica humilde. Hay mucha gente orgullosa de su sabiduría, de su inteligencia, que es incapaz de sentir compasión por personas menos dotadas. Y precisamente el camino de Jesús nos lleva siempre a hacernos cargo de ese tipo de personas, a ayudarles. Los poderosos suelen recurrir a todo tipo de influencias y contactos antes que a Dios. Pues bien, es cierto que cuando se pierde todo, se empieza a ganar de verdad lo que más importa. Cuando ese hombre se queda impotente frente a la enfermedad de su hijo, se abre a la trascendencia y se pregunta si puede pedir a Dios un milagro.

Este hombre es uno de tantos que cae derribado del caballo y debe mirar en otra dirección. Confiemos siempre en la oración de unos hacia otros, en la oración de intercesión se producen muchos milagros. Y nosotros sabemos que para Dios nada es imposible. Ojalá ese padre sepa ofrecer su oración de súplica al Señor