viernes 6 de febrero de 2009

Los escándalos persiguen a Benedicto XVI

Ciertamente “Dios escribe recto con renglones torcidos”. Ya dije en su momento que nos tendrían que explicar aquello de excomulgar y desexcomulgar en cuestión de unas décadas y bajo la autoridad de dos Papas. Parece que el tema de los lefebvristas es más bien el canto del cisne del Papa Benedicto. El asunto no le va a salir redondo, sino con toda probabilidad con alguna que otra rebeldía ad intra. Y es que Benedicto XVI ha dado un paso insólito que en otros lugares no tendrían ningún pudor en denominar como “una bajada de pantalones”. Sin que los lefebvristas hubiesen manifestado un deseo expreso de acatar el Concilio Vaticano II, se les ha levantado la excomunión. Y hay que añadir la escandalosa declaración de uno de sus obispos en cuestionar el número de víctimas en la memoria histórica del Holocausto.

A mí las consideraciones y los gustos por defender una forma u otra de celebrar la litúrgia, me parece entrar en un terreno reservado a lo exótico. Poder celebrar la misa de Juan XXIII fue el primer paso, el segundo más claro, si cabe, levantar la excomunión. Y ahora sólo queda que los señores obispos de la fraternidad San Pío X jueguen a echar un pulso a su Santidad. Porque ciertamente el pobre iba a quedar en muy mal lugar.

Que hayan manipulado las declaraciones de un obispo, no me asombra, cada uno baila al son que tocan los de su cuerda. Pero si que es cierto que los tradicionalistas tienen una ideología política que puede resultar incómoda. Y lo dicho por el obispo levanta ampollas en todo el mundo. De modo que sólo quedaba la solución airosa de pedir una retractación publica. Sin embargo, el daño ya está hecho y no beneficia la imagen de su Santidad a quien hemos tenido que defender en Ratisbona y que ahora ya no sabemos como disculpar.

Lo dije y lo mantengo, la noticia bomba, la realmente grandiosa hubiera sido que los lefebvrianos tras la autorización del Motu Propio hubieran pedido la vuelta a la Iglesia católica. Más aún que esa solicitud cursada pidiendo levantar la excomunión que al parecer llevaron al Vaticano, hubiera sido sellada con un pleno asentimiento al Concilio Vaticano II.

Y es que se juega mucho en este asunto. Y el cisma es ahora más probable que antes de levantar la excomunión. Son muchos los cambios habidos en la Iglesia católica y desandar lo andado es una contradicción en sí misma. Es posible mantener la liturgia en varios ritos, pero no cuestionar un Concilio. Al primado de Pedro, tan denostado por los reformistas, le bastaba este desliz para quedar a los pies de los caballos.

Hay toda una cultura hedonista que combate a la Iglesia católica. Toda una visión del hombre ecléctico y relativista que conlleva poner en tela de juicio cualquier autoridad. Se abrieron las puertas al diálogo hace cincuenta años, pero iban en otra dirección, apuntaban a un ecumenismo y la unión de los cristianos. Señalaban, también a un aggiornamiento con el mundo moderno. Todavía no ha llegado un papado que centre lo mejor de ambos extremos. Porque lo cierto es que se cometieron toda clase de simplezas en nombre del Concilio y seguimos pagando su errónea interpretación.

Sólo nos queda orar para que todo este embrollo quede aclarado. Porque está resultando un espectáculo patético al que sólo le faltaba añadir el escándalo del fundador de los Legionarios de Cristo. Noticias así, no benefician a nadie

2 comentarios:

Silveri Garrell dijo...

Mirado desde diferentes ópticas que es como debe el buen analista hacerlo, el mantener la excomunión a los lefrebristas suponía que por otra parte también se podia pensar en una posible excomunión a los otros grupos disidentes, como Entrevias, como algunos de la Teologia de la Aliberación, i etc. Creo que el Papa ha perdonado a los lefrebristas para hacer contrapeso contra el clero de izquierdas que pulula en todo el mundo. De todas formas un "cisma" requiere que haya otra cabeza visible, otro anti-papa. Más bien hoy día aparecen por doquier grupos que cogen de la doctrina romana lo que les parece y con lo imprescindible son fieles a Roma. Un cisma no creo pueda haberlo porque ya existen varios "cismas" en forma de grupos muy diversos. Sobre el Holocausto los que lo niegan se basan en supuestas pruebas que de ser reconocidas rebajarian la cantidad de muertos en algunos millones. Realmente el Holocausto es un "dogma" de fe intocable y esto hace pensar tanto bien como mal puesto que la Historia la escribieron los vencedores. Hubo holocausto, seguro que si puesto que en las fotos hemos visto muchos muertos, pero no hemos "visto" los millones que aseguran. Las pruebas pueden estar interesadamente manipuladas.

Silveri Garrell dijo...

El Concilio tambien lo vapulean a palos los grupos de inquierda eclesial que se lo cargan diciendo que no se cumple lo que prometía, y lo que prometía el Concilio según éstos izquierdistas eclesiales era abrirse la Iglesia a la sociedad acogiendo todo lo que el mundo quiere, bodas gais por supuesto. Tenemos pues, dos grupos que se cargan al Concilio y el uno hace contrapeso al otro. O se excomulgan los dos, o no se excomulga a ninguno.