El escándalo de los abusos a menores confiados a instituciones católicas, por parte de religiosos o sacerdotes, es un tema delicado que suele utilizarse de manera bochornosa. La verdad es que asuntos turbios los hay en todos los sitios. Pero da la sensación que sólo suceden dentro de la religión católica. Por desgracia los abusos se dan en cualquier tipo de sociedad y creencia; desde luego tienen que salir a la luz y debemos purgar por los pecados de nuestros hermanos. También se tendrán que tomar las medidas necesarias para evitar situaciones similares. Y por supuesto dar el merecido castigo a quienes rompieron la inocencia de los niños. Este asunto no puede cambiar una hermosa realidad, la de miles de religiosos y sacerdotes que viven gozosos su vocación entregados a los demás. Serán personas con defectos, tendrán errores y pecados ocultos, pero desde luego sin ellos miles de niños estarían muertos. Basta pensar en toda la labor que se está realizando en África con los niños soldados, secuestrados por la guerrilla y utilizados como esclavos sexuales. Pues bien, son instituciones de la iglesia y religiosos de diferentes congregaciones quienes están realizando una obra maravillosa para recuperar a esos niños y sanar su mente cargada de culpabilidad y horrores.
Nadie debe esconder a ningún pervertido bajo el paraguas de la Iglesia, hay que apartarlos de los jóvenes, por mucho que confiesen su pecado; la obligación de los superiores es orientarlos para que cumplan las penas civiles y canónicas que merezcan. Pero no caigamos en ingenuidades. Lo que no se puede hacer es ventilar estos abusos como si fueran el pan nuestro de cada día.
En miles de paraísos sexuales las niñas son explotadas y utilizadas por sus mismas familias, y quienes las rescatan de las mafias son precisamente los religiosos. Quienes les ofrecen una oportunidad de reorientar su vida han decidido abandonar todo para servir a esos niños. Y cuando digo todo, me refiero a su familia y a su comodidad en un destino más tranquilo en Occidente.
Tolerancia cero a los pervertidos, que los hay de toda clase y condición. Especialmente entre el género masculino con tendencias muy concretas. Mi opinión es que son enfermos. El sexo genera adición en muchas personas y no especialmente entre quienes hacen voto de castidad. Esa imagen del religioso torturado por sueños libinidosos forma parte del imaginario con la que algunos quieren identificar a la Iglesia. Pero se corresponde con un porcentaje insignificante.
Molesta y avergüenza tener que aguantar los datos de abusos en Irlanda o en cualquier parte del mundo. Pero no olvidemos que existe un porcentaje de escándalos que obedecen a causas económicas. Esto no significa que esté defendiendo supuestas inocencias sino que estos casos se deben tratar con cuidado porque pueden hundir en la miseria a personas de bien. No sería ni la primer ni la última vez que la calumnia rodea un escándalo de estas características.
En cualquier caso, me consta que quien ama a Dios, ama a su hermano y no abusa de él ni psíquica ni físicamente. Por si queda alguna duda de que monstruos morales los hay en cualquier lado, ahí queda como aberración el padre que viola a su hija y la mantiene encerrada en un sótano durante años. Ese escándalo no nos hace sospechar de todos los padres. Por mucho que exista quien se dedica a adoptar niños para explotarlos, la mayoría lo que les ofrece es cariño y dedicación.
1 comentarios:
Excelente Carmen! yo también soy del parecer que cualquier pedófilo, sea quien sea y tenga la condición que tenga debe someterse a las leyes civiles y penales, apartarle inmediatamente de la comunidad.
Lamentablemente algunos pastores, teniendo mas miedo al escándalo que conmiseración por las víctimas arreglan el "paquete" cambiando de parroquia al aberrado... como si en la nueva parroquia no fuera a hacer lo mismo!!!
Tolerancia CERO para quien le arruina la vida a un niño.
Saludos y mi bendición
Padre Carlos
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