viernes 8 de mayo de 2009

Salam. Shalom. Paz



Benedicto XVI iniciará su viaje a Tierra Santa como un peregrino de la paz. Quiere que vuelva a brillar la esperanza, la convivencia y el diálogo tantas veces rotos, desea como tantos en el mundo que renazcan como el ave Fénix los frutos de la paz. Cada vez son menos los creyentes cristianos que viven en la Tierra que recorrió Jesús. Tanto judíos como musulmanes conviven en mayoría junto a otras creencias, casi todas cristianas. Sea como sea, lo cierto es que Tierra Santa sigue siendo zona de misión. El diálogo abierto hacia otras religiones es acuciante cuando se dan choques de civilizaciones.Resulta que los países por donde surgió el cristianismo están ahora en tierras del Islam, salvo Israel, donde palestinos y judíos conviven con las dificultades de sobra conocidas. Llevamos siglos de historia tras nosotros con actitudes, en ocasiones prepotentes, esas que tanto nos molestan a nosotros cuando se dan en otros casos. En el Islam a pie de calle no hay diálogo posible, otro tanto sucede con los judíos. Pero sin embargo, si existe ese diálogo entre personalidades del mundo de la cultura y de la religión.

La visita del Papa puede ser una peregrinación que lleve un papel mediador en el conflicto palestino-israelí, también un acercamiento a los cristianos ortodoxos. Si bien hay precedentes con los viajes de Pablo VI y Juan Pablo II, nada cambió en ninguna de las dos visitas, aunque se valoraron como muy positivas. El intercambio cultural se produce en Occidente y está ausente en la mayoría de países musulmanes. En cuanto a Israel, cercado por quienes considera sus enemigos, sobrevive con el apoyo de financiación exterior y con una férrea disciplina de su población.

Sigo recomendando el libro de Dominique Lapierre y Larry Collins, “Oh Jerusalem”, para entender el origen del conflicto. En sus páginas se explica la formación del Estado de Israel tras siglos de peregrinaje del pueblo judío. Al terminar su lectura, ya no sabes dónde posicionarte. La tierra Palestina cobró valor tras la ocupación de los judíos. Durante la segunda y primera guerra mundial, seguía siendo un pequeño asentamiento de tribus sin líder. Pero lo paradójico es que allí podían convivir diferentes credos en paz y armonía. Sin embargo, con posterioridad a la fundación del Estado de Israel, la guerra con el mundo árabe inició una espiral que todavía no ha finalizado.

Quedan los flecos de esa formación de resistencia que fue la OLP, creada en 1964, alimentando el conflicto durante años, gracias a la financiación del resto de países árabes, convirtiéndose en una guerra interminable con decenas de treguas. Supongo que el viaje del Santo Padre no es sólo un peregrinar a Tierra Santa, tierra de musulmanes, judíos y cristianos, donde el turismo da de comer a muchas familias de diferente credo.

Conseguir mantener en paz los lugares significativos para el pueblo cristiano, es uno de los deseos más fervientes de Benedicto XVI, mediar en un conflicto que dura ya más de medio siglo, puede estar al alcance de la mano, siempre que no entren en juego otros intereses estratégicos de la zona, por parte de países dispuestos a encender la mecha.

Que las oraciones pedidas por Benedicto XVI se eleven por todo el mundo para que este viaje siembre la esperanza en una población marcada por sucesivas guerras y donde la casi totalidad de las familias de uno u otro lado tienen víctimas de la guerra. Que de nuevo se escuche el clamor de sus habitantes: ¡Salam, shalom, paz.!