domingo 18 de octubre de 2009

El derecho a la vida no se negocia



Dice el refrán popular que cuando el río suena agua lleva. ¿Será verdad que los llamados cristianos socialistas están preparando un documento contrario a la nueva Ley del Aborto?. Quién sabe, pero ahora también tendremos oportunidad de comprobar, una vez más, como los partidos nacionalistas PNV y CiU, negocian con el ejecutivo a cuenta de esta nueva Ley. Igual nos la meten doblada aunque en las entrañas de estos partidos se encuentre la raíz cristiana. Ambos fueron creados por personalidades creyentes que ponían en sus señas de identidad el catolicismo como referencia.

Pero han sido muchas las ocasiones en las que ha pesado más el nacionalismo radical que “el bien común!”. Son partidos capaces de pactar contra sus principios si sacan tajada para su terruño, en un acto de insolidaridad muy particular que les hace cada día más antipáticos al resto de los españoles. Y en eso se han venido a convertir las comunidades en pequeños reinos de taifas que arañan a quien no sea de los suyos.

No es que el pueblo en general repruebe la identidad específica de ciertos territorios, es que el nacionalismo radical juega con España con una estrategia muy meditada que pone primero sus señas de identidad frente a otras consideraciones. Y no, todo no va a ser defender una lengua o un territorio. También hay una base de ideología que es la esencia de los partidos. Por eso, si apoyan la nueva Ley del Aborto, miles de personas les reprocharan sus sucias negociaciones. Ahí les quiero ver.

En la izquierda apoyando la reforma se encuentran IU-ICV, ERC, BNG, pero el PSOE tiene también muchos votantes sin cuota de afiliación y esta ley que no iba en el paquete de ofertas en las elecciones, puede ser la puntilla que decapite la cabeza del puño y la rosa. El juego ahora se sitúa en la presidencia de la Unión Europea, con un Zapatero aparentando guiar a Europa hacia su Alianza de Civilizaciones, en cuya trastienda guarda el aborto como derecho, los matrimonios homosexuales y, cómo no, la sangría a las clases medias con impuestos para mantener a los parados que su política económica envía al INEM.

Debo decir que ayer estuvimos pidiendo en la Eucaristía por los niños no nacidos. El éxito de la manifestación es de todos aquellos que estuvieron dispuestos a apoyarla desde hace tiempo, preparando el terreno, recogiendo firmas, solicitando ayuda. Gente capaz de movilizarse es lo que más espanta a los politicastros de salón. Vieron que el boca a boca arrebató el poder a un presidente. Aunque la democracia parlamentaria esté tocada en la línea de flotación, la actividad ciudadana va tomando la calle y eso se huele.

Está claro que se demanda un cambio, que no permita corruptelas y negociados para apoltronarse en el escaño. Lo demuestran las convocatorias a las urnas donde el rechazo al gobierno se declara sistemáticamente en la abstención. Si Zapatero y sus musas no modifican su talante el batacazo va a ser sonado. Perder la credibilidad es lo peor que le puede suceder a un político. Y las declaraciones de ciertos ministr@s son ya el chascarrillo de las cafeterías.

Por si faltaba algo en este sucio entramado donde se negocia con la muerte, un instituto de Bioética, subvencionado Dios sabe por quién, lanza sucias consignas que distraen del debate fundamental, el derecho a la vida, no se negocia, se asume por toda la sociedad. Es puro sentido común. Y les debe hacer pensar