
Alguien me advirtió en su momento que la mayor parte de los premios son un fiasco. Se trata de amigos que votan a sus amigos, para que a su vez estos les voten a ellos. Lo vemos en Eurovisión, ese festival majadero en el que ya nadie cree. Y ahora también le ha tocado al Nobel, que viene a ser una especie de trampolín por toda una carrera en el caso de los literatos. Se otorga también como reconocimiento a la labor de los investigadores de diferentes campos que han contribuido con su trabajo a hacer avances significativos. Pero ahora el de la Paz se ha trasformado en un premio para comprar voluntades.
No cabe en la cabeza que se lo dieran a Arafat o Kissinguer y que ahora lo otorguen a Obama para incentivar su talante pacifista. Increíble. El camelo está servido. Los Nobel han ido bajando en calidad, tanto es así que la mayor parte de premiados pasan al olvido tras la gloria efímera. Algunos no, algunos como la madre Teresa de Calcuta lo tenían bien merecido. Y además su dinero sirvió para seguir mejorando una porción del mundo que corresponde a su obra. Pero a Obama le ha caído la lotería dos veces, primero con la presidencia de EEUU y ahora también con el Nobel. Digo yo si se lo habrán dado para que se anime a finalizar el conflicto en Irak y la porquería de Afganistán. Incluso puede que sea un guiño para que legisle medidas contra la industria armamentista de su país.
Los magnates de las finanzas también han tenido su momento de gloria, ahí está el fabricante de cacahuetes Carter, que al menos era ex presidente, hubo un poquito de disimulo. Pero con esta venta de favores al por mayor, una ya no sabe que se propone la Fundación Nobel. El prestigio de un premio por la paz debería de ser algo más serio. Parece un regalo más al candidato promesa de los demócratas. Que de momento pasa también por horas bajas. Seguramente por eso nuestro Zapatero se ha apresurado a hacerse la foto de rigor sin sus retoños góticos, no vayamos a liarla otra vez.
Vamos que es todo un enredo de comedia de interés. No me valen los brindis al sol, ni la fabulosa retórica de los políticos. En mi tierra son habichuelas contadas las que interesan. Aquí para llegar a la Real Academia te lo tienes que currar, además de gozar de un considerable puñado de buenos amigos. Pero si seguimos el evento noruego, podemos hacer contribuciones más sonadas y rigurosas, podríamos otorgar el de Literatura al creador de Mortadelo y Filemón, como aportación cultural relevante de los últimos decenios. Porque al fin y al cabo el Cómic también tiene algo de literatura. Yo por mi parte voto a Quino, el creador de Mafalda, por su contribución a elevar el nivel de inteligencia del ciudadano medio. Me parece todo un logro.
Pero como se trataba de hablar de la Paz el mosqueo con Al Gore fue casi nada comparado con el que ahora ha provocado Obama. Estamos vendidos a los EEUU. ¡Ay la vieja Europa qué bajo ha caído!. Por cierto, nosotros hemos imitado muy bien el juego sueco con los Premios Príncipe de Asturias, que siguen siendo una sorpresa tan interesante como los Nobel pero eso sí, con mayor calidad. ¡Dónde va a parar!. Aunque el mismísimo Al Gore se encuentra entres sus galardonados. A este paso Obama brinda con sidra y gaiteros en la próxima convocatoria, seguro que para entonces le habrá dado tiempo de hacer algo para contribuir al bien común
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