No es cuestión de molestarse cuando una tira la primera piedra. Jordi Llisterri en su blog de CatalunyaReligió.cat deja constancia de su malestar por las líneas con las que tuve a bien dar a conocer su nueva singladura en la web, y está en su perfecto derecho a sentirse herido. Siendo valenciana y apreciando mi lengua materna vehicular, puede resultar extraño que acuse de endogamia cultural a quien escribe en su lengua materna. Responde de manera cabal con ese nacionalismo exacerbado que ama lo suyo y lo reivindica. No seré yo quien niegue el derecho a expresarse como cada uno desee. Dice que son bilingües, es muy cierto, para algunos. Otros sufren como en tierra extraña, aunque los más aman a quien les acoge y se vuelven tan catalanes como cualquier payés.Esto de las lenguas al final lo decide el tiempo. No hablamos el castellano del Siglo de Oro, pero podemos comunicarnos con mucha más facilidad de un continente a otro. Algo que agradecen muchos hispanoamericanos. Y es cierto que algunos no tenemos don de lenguas, por eso elegimos aquella que nos permite expresarnos mejor. La suerte de Jordi es que tiene los años justos para haber disfrutado del aprendizaje escolar de su lengua materna. Otros lo viven como una imposición. Y a mí lo que divide me da mala espina. Es motivo de segregaciones y rencillas, algo que como católica me produce cierto desasosiego porque nuestra vocación es ser universales.
Amo a Cataluña, llevo un apellido catalán, me siento muy orgullosa de mis raíces. Tengo excelentes amigos en esa tierra que espero volver a visitar pronto. He cantado canciones de Lluís Llach y María del Mar Bonet, por señalar algunos personajes significativos de la nova cançó. Pero es curioso que estos mismos iconos del nacionalismo catalán tengan páginas web donde existe la opción de pulsar castellano o catalán. Algo que sí hace posible esa realidad multicultural propia de nuestra geografía.
Pues eso mismo quería indicar con endogamia. No se trata de prohibir lo propio y peculiar de cada zona geográfica, sino de enriquecernos mutuamente y facilitar la trasmisión de la cultura. Su portal me parece excelente, lástima que no tenga la pestaña correspondiente para poder acceder en la lengua vehicular de cualquier zona geográfica del territorio español.En eso algunas webs catalanas han sido muy respetuosas. Mientras que otros siguen empeñados en que su lengua materna tenga la misma influencia cultural que un idioma que por número de hablantes es el segundo del mundo. Disfruten ustedes de sus misas en catalán, pero ofrezcan eucaristías en castellano, eso es bilingüismo, lo otro es endogamia. Le guste o no al Sr. Llisterri y a sus compañeros de travesía. Y no me vale que diga que podemos recurrir a google . Por supuesto tiene todo el derecho que desee a expresarse como quiera. No iba por ahí el tema.
Lo curioso es que la lengua común a todo el territorio español es el castellano. Y es la que nos permite comunicarnos unos con otros sin barreras ni fronteras idiomáticas. Yo lo asumo con naturalidad, mientras hablo mi lengua materna con sus modismos y giros propios de una convivencia con el castellano. Porque la lengua oral es la que a lo largo de la historia se impone, tal vez ahora en esta nueva era cultural ya no se dé esa evolución natural de las lenguas que son como seres vivos. No lo sé, es un tema de lingüistas.
Lo que hay señor Llisterri es, a mi juicio, una falta de delicadeza con el resto de compatriotas. Yo puedo elegir leer a Montserrat Roig en catalán o castellano. Eso es riqueza cultural. Otros no tienen esa facilidad y debemos respetar sus limitaciones, facilitándoles las cosas, no levantando barreras sino creando accesos.
Y por supuesto, a mí también me cansa tener que exponer lo que hay. La cortesía es hablar el idioma común a todo el territorio. La falta de delicadeza, el no poner accesos para traducir las páginas. El bilingüismo es respetar la libertad de elegir una lengua u otra, incorporar los dos idiomas, pero no imponer políticamente soluciones que no da el número de habitantes por metro cuadrado. Pero sarna con gusto no pica y quien ama lo suyo hace bien en defenderlo
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