Es como subir en un cohete, te da una descarga de adrenalina y despegas a toda pastilla, de inmediato aparece una especie de sensación nerviosa en el estómago. Pues así estoy yo desde que he visto la anunciada vuelta de algunos fieles anglicanos a la Iglesia católica, todos ellos con sus retoños y consortes correspondientes. Esos señores de alzacuellos tienen ideas brillantes que el resto de los simples mortales no alcanzamos a entender.Desde luego lo del ecumenismo funciona y tiene tela que cortar. Ortodoxos que vuelven su mirada hacia Roma y ahora anglicanos que imploran fundirse en un abrazo, todo ello convenientemente adobado con una promoción de oferta en el mismo pack. Es evidente que a la Iglesia le asiste el Espíritu Santo, porque a nadie se le ocurriría tras el aparatoso 17 O que tantos quebraderos le da al gobierno, que los señores del Vaticano decidan buscar un rinconcito para aquellos anglicanos que están a disgusto con su Iglesia.
Y además para mayor jolgorio de ateos y agnósticos nos indican que los motivos para volver a la fe es la ordenación de mujeres y las bodas homosexuales. ¡Mandan rayos y centellas!. Este aldabonazo lo remata el obispo de una diócesis que cambia el orden de los sacramentos. Ahora ya no son Bautismo, Eucaristía y Confirmación, por ese orden. Ahora volvemos a retomar la Eucaristía como sacramento estrella. Así, por las buenas. Para que todos aquellos y aquellas que discrepan de Roma se revuelvan furiosos sobre ella. Me he leído algunas explicaciones pero todavía no he recobrado el resuello.
Menos mal que estamos en el mes del rosario, y oraciones no deben de faltar para acometer estas fabulosas medidas que según los entendidos la Iglesia necesitaba. Yo me he puesto a leer el Evangelio del día para encontrar un poco de paz entre tanto revoltijo y “cágate lorito” lean lo que dice Lucas 12, 49-53:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres Contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.
Nada como la Palabra de Dios para entender que el caos tiene un orden que se escapa a nuestra comprensión. Lo cierto es que al cristianito de a pie le conviene tomar el catecismo en una mano y la Biblia en la otra y ponerse a ello con empeño. Porque visto lo que nos rodea más vale que nos pongamos a formar comunidades de hermanos que sientan el vínculo de la fe, por encima de las inclemencias ambientales.
Yo todavía estoy con un ¡ay!, desde que me he enterado de las novedades. No soy capaz de acertar con el tema. Mañana igual me atrevo pero lo de hoy es mera perplejidad.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada