
No estaba muy segura de retomar el tema, pero ¡qué narices no pierdo ni gano nada!. Es lo bueno del blog, te dosificas según tu propia necesidad. Y hoy tengo ganas de hablar de la publicidad, apetitoso bocado que financia tantísimas cosas. El mundo de la publicidad tiene un alto contenido de fraude. Basta ver los anuncios en la televisión, la mayor parte de los cuales se creen al pie de la letra como si fuera Palabra de Dios. Y perdonen la comparación, pero es que nos tragamos lo que nos echen y todo el mundo a callar. Ni mi vecina tiene el secreto del quita manchas exclusivo, ni hay tal cosa con efectos instantáneos. Lo que no sea poner a remojo y frotar, no lo quita el detergente más maravilloso del mundo. Y si dudan pónganse a ello, luego me cuentan.
Deberíamos exigir calidad y veracidad. Si fuera cierto la mayor parte de la publicidad desaparecería, porque se basa sistemáticamente en una gran mentira, se trata ni más ni menos de engañar al cliente, ofreciéndole de manera atractiva aquello que bien analizado sería incapaz de adquirir. ¿No probaron aquel quita canas que no era un tinte?. Pues sigue ahí, impasible el ademán. Y es que juegan con la ventaja de que nadie va a lanzar una campaña sistemática contra las mentiras que nos machacan vista y oído.
No quisiera que me demandase ninguna compañía de publicidad, de manera que dejo a su elección el tipo de spot publicitario más tipo engañifa que hayan encontrado, sin que nombre ninguno. Y para que no digan que levanto falsos testimonios, pongo en su conocimiento que me cansé de recibir millones en mi buzón con acta notarial incluida, donde en letra pequeña especificaba que para entrar en la rifa de millones tendía que adquirir un producto que me daba derecho a poder participar en tal sorteo, cuyo número me correspodía según certificaba el notario.
Pues ahora con la red tenemos el mismo jueguecito elevado a la séptima potencia. La mayor parte de las páginas intenta sacar beneficios de su trabajo por mantenerlas actualizadas. La publicidad google se ofrece como un apetitoso bocado para quien la adquiera. Se supone que sólo pulsar un anuncio ya genera tráfico de beneficios a quien acoge la publicidad. De manera que cada día nos van llenando los márgenes de las páginas con spots de todo tipo. Ahí se cuela de todo, lo hacen en base a un complejo rastreo del tema tratado.
Por ejemplo, utilicé en un post la palabra pornografía, eso en algunos rincones supone automáticamente que salgan anuncios de contacto. Les recuerdo que cuando tratamos el tema gay, al instante aparecían los banners de dos jóvenes acaramelados. Pues bien, afortunadamente se están creando filtros cada día mejores. Tanto es así que por ejemplo es imposible acceder a páginas de dudosa moralidad en los colegios, el sistema se ha perfeccionado de tal modo que se bloquea el Explorador.
Existe afortunadamente una gran cantidad de gente trabajando para mejorar los filtros y hacer de la red un lugar habitable. No hace tantos años navegar era encontrarse con señoritas desnudas saltando en tu pantalla a todas horas. Hoy se puede suprimir esa publicidad con los filtros de anunciantes. Y entro de lleno en la moralidad de quienes desean rentabilizar su negocio en la red. Según estén dispuestos a claudicar para ganar más o menos, serán el tipo de anuncios que se vean.
Para finalizar diré que por fortuna, religión digital está llenando sus páginas con empresas dedicadas al asunto religioso. De manera que encontramos libros y viajes que vienen saliendo por ahí a todas horas. Estoy observando últimamente que los banqueros no tienen nunca suficiente y también han entrado en la red. Les aseguro que es como el tipo de las compañías telefónicas que ahora te ponen un contestador para formalizar tu tarifa. O te llaman desde el otro lado del Atlántico para ofrecerte las mejores ofertas.
Esas ofertas normalmente te proclaman tonto por un día. Que es lo mismo que tener el día tonto. Así que alerta amigos, la publicidad lleva tridente y se viste de rojo.
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