domingo 8 de noviembre de 2009

"Cosas veredes amigo Sancho"


Una mujer marroquí ha sido apaleada en Socúellamos (Ciudad Real) por no llevar velo islámico. El resultado de dicho acto criminal ha provocado un aborto a la mujer. Luego nos dirán que no somos tolerantes si protestamos por el velo en la escuela. Nos mentirán diciendo que es un símbolo religioso y alegarán el consabido pluralismo y tolerancia para que todo quede bien atado. Mientras tanto el Parlamento de Derechos Humanos de Estrasburgo da razón a los laicistas y dictamina que los crucifijos no deben estar en las escuelas de Italia.

La verdad es que como mujer occidental me avergüenza que bajo la consabida tolerancia, se consienta una prenda propia de otra cultura, que para mí significa sometimiento de la mujer al varón. En los países islámicos, por contra, la cruz y los cristianos están condenados al extermino. Pero en la Europa light lo que vale es la a confesionalidad y el laicismo, y sirven como detonante hechos de estas características para reafirman a unos y otros en la supresión de los símbolos religiosos Siempre que se traten de los cristianos.

Porque con la consabida tolerancia lo cierto es que los comedores escolares llevan su menú musulmán. Mientras que no se respeta en Cuaresma la abstención de carne en el plato del día. Es decir admitimos aquello que más daño puede hacer a nuestra propia cultura y despreciamos nuestras raíces. Si dos hombres son capaces de golpear brutalmente a una mujer embarazada porque no lleva velo, qué no serán capaces de hacer si la mujer es suya. Ya sé que dichos individuos han sido detenidos, pero la pregunta es si esto es un hecho aislado o en realidad se trata de una muestra más de cómo suceden las cosas en ese choque de civilizaciones que todos tememos.

Como la historia suele moverse por oleadas, tras una bonanza económica sobreviene una crisis y de igual modo tras un periodo de tolerancia se avivan los extremismos. Es una oscilación que sirve para corregir desajustes. Unas veces parece la mano de Dios y en otras ocasiones según donde te sitúe la historia, puede parecer un verdadero infierno. Que se lo pregunten sino a las afganas encerradas tras un burka y condenadas al ostracismo. Y eso pasa delante de nuestras narices sin que nadie levante la voz.

Se puede invadir un país con la excusa de que esconde un arsenal peligroso para la seguridad internacional. También para combatir la droga. Pero nadie parece preocuparse por la situación de la mujer en determinadas zonas del mundo. Al contrario ahora hay una reacción antifeminista en muchos países. Se habla de la ideología de género como una especie de virus maligno. Ya me dirán si no hay motivos para feminizar a la sociedad que soporta agresiones como la de Socúellamos. No digo que esté a favor de esa tontería llamada paridad, más bien desearía que nadie tuviera que echar en cara a otro su sexo para hablar de según qué cosas.

Lo curioso es que Europa debido a los flujos migratorios se mueve ahora entre los dos extremos: el feminazismo que algunos denuncian y la opresión que otros imponen. Como muestra de este absurdo bamboleo quedan el Ministerio de Igualdad y la paliza de esta joven musulmana a la que en un país libre, se golpea tras optar por la libertad.

Cosas veredes amigo Sancho, como diría el Quijote; por lo que pueda ser yo me opongo al velo en las escuelas, lo dije y lo repito. Que se lo pongan cuando entran en las mezquitas, pero fuera, en una sociedad occidental, ni velos, ni burkas, ni moros machistas sean o no sean musulmanes