martes 10 de noviembre de 2009

La nueva evangelización ya está aquí



Sigue pasando la estela de la efeméride de la caída del Muro de Berlín y todavía no se han puesto de acuerdo los grandes analistas de la Europa actual. Queda claro que fue un acontecimiento histórico que llenó de alegría al mundo occidental. Pero también es evidente que supuso el triunfo del capitalismo salvaje frente a la colectivización y el ideal de una distribución justa de la riqueza.

Ayer hablaba de la revolución digital como acontecimiento inmediatamente posterior a la caída del muro. Sin embargo no parece haber suscitado muchas reflexiones. No obstante, la aldea global comenzó en ese preciso momento. El mundo ya no se dividía en dos bloques, la guerra fría daba paso al diálogo y la desaparición de la URSS trastocó completamente el atlas geopolítico del mundo. Cierto que Europa tuvo que vivir una terrible guerra en la antigua Yugoslavia, pero aquello supuso una experiencia piloto para la complejidad religiosa y étnica de la vieja Europa.

Creo que no se mide con claridad el cambio de paradigma actual. El capitalismo ha triunfado y está en permanente reajuste. Basta recordar las sucesivas crisis económicas y como se han ido sorteando las dificultades. La expansión comercial ha buscado nuevos mercados donde la rentabilidad sea mejor. El coste es paradójicamente una libertad preñada de esclavos. Hablo de los miles de trabajadores del mundo que están siendo exprimidos en contratos basura, dispuestos a cualquier cosa por tener un trabajo estable.

Ese sueño, el de la estabilidad, es ya una quimera. Nadie puede a partir de ahora instalarse, la era digital exige cambios estructurales en las empresas y en las relaciones laborales. La formación continua y on-line es una realidad; la escuela en casa con Internet, es también un hecho que nos devuelve a los antiguos preceptores, en este caso los propios padres con la ayuda de las tecnologías.

Todo esto provoca ajustes diarios de manera imparable que afectan a toda la cadena productiva de todos los países. Los medios de comunicación, la banca, la industria, la enseñanza, la sanidad. Todos están convulsionados con el fenómeno y reciclándose. Esta situación no es nueva pero tiene una característica única, su velocidad. La manera tan natural con la que convive generaciones de analfabetos digitales y niños instruidos en las nuevas tecnologías, muestra claramente que hay gente que queda apeada del tren del progreso, en cuestión de décadas.

Y así vemos que nace una nueva era. Mirar veinte años atrás es quedarse mudos de asombro. Mientras la televisión necesitó décadas para ser accesible al ciudadano medio, hoy esta sociedad de la información va abaratando costes y exige renovarse cada cinco años. El sistema operativo Windows sigue con sus nuevas versiones. Pero eso no es todo, porque también ha salido el software libre que está iniciando su ofensiva para alcanzar cuotas de mercado que hasta ahora pertenecía exclusivamente a Microsoft.

Si han llegado hasta aquí, es el momento de preguntarse el modo en el que la evangelización va a cambiar. El Vaticano ya tiene sus sistemas engrasados y las distintas diócesis han abierto sus páginas web. Pero el fenómeno es imparable y requiere una formación continua a todos los usuarios, de manera que sea posible evangelizar en la red. Y en este momento los cristianos estamos llamados a humanizar la red. Hacer posible que el mensaje pase de la palabra escrita a la nueva ágora de la predicación. Porque ya son muchos quienes lanzan sus homilías grabadas, sus cursos de oración, sus talleres. Ese es el futuro inmediato.

La contrapartida es que tenemos que conseguir que no se hagan mayores las desigualdades entre quienes disfrutan de las nuevas tecnologías y quienes siguen anclados en una sociedad de subsistencia. Y por otro lado, el consumismo salvaje muestra que el hombre tiene que poner freno a sus ambiciones. Con Dios se va a favor de la humanidad, sin Él, ésta puede acabar clavándose el aguijón así misma

1 comentarios:

ver con los ojos del corazon dijo...

Acabo de hallar tu blog, hermana..gracias por tus aportaciones... iré siguiendo tu buen blog, Carmen...

Vibramos en la misma FE... en LA TRINIDAD DE LA UNIDAD.

Un fuerte abrazo...

Carmen
concienciaprimordial.blogspot.com

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