Estoy indignada y nada sorprendida, un presidente que envía tropas a una guerra es premio Nobel de la Paz, sin haber conseguido un mínimo acuerdo de tregua. Y otro presidente, el de nuestro soberano país, se postula contra la pena de muerte mientras abre la puerta a una ley del aborto que “de facto” sentencia a muerte sin juicio ni apelación. En ambos casos la paradoja y lo grotesco es que los medios de comunicación presentan como salvadores a unos impostores. Ambos ganan las elecciones por estrategias mercadotécnicas que les sigue manteniendo en el poder a cambio de ciertas prebendas. No voy a descubrir el Mediterráneo esto lo sabe todo el mundo, así que no daré más detalles.Sin embargo, es cierto que estamos en guerra, aunque no existan grandes movilizaciones. Esa tercera guerra mundial se lleva a cabo de manera sutil, sin grandes pertrechos, ni bunkers, es una guerra abierta con miles de frentes donde se mueven las piezas con cuidado, y donde siempre hay lugar para lo imprevisto. Nada es seguro, ni la paz, ni la democracia, ni siquiera nuestra propia vida que puede hacer aguas en cualquier momento. Mantenerse impasibles es cada día es más difícil. Olvidándonos del exterior y mirando solo a casa es evidente que no podemos consentir que las niñas aborten como si fueran al odontólogo a extraerse una muela. Eso no dará lugar a una sociedad más sana y humana.
Tampoco es de recibo admitir que exista una educación sexual impartida al más puro estilo nazi, por personal sanitario del gobierno, donde la máxima consiste en mil y un métodos para no quedarse embarazada y cien sugerencias para satisfacer la lujuria. Todo eso avalado por psicólogos, médicos y pedagogos. Un pasaporte fetén para enviar al carajo la familia tal y como hasta ahora estaba concebida. Y qué pasa cuando la familia deja de ser lo que es. Es obvio que la persona queda indefensa y toma al gobierno como el auxilio de todos sus temores. Un gobierno que dará lo que él estime oportuno y cuando lo considere conveniente.
Y frente a ese horizonte hasta ahora sólo levanta la voz la Iglesia, que este año convoca de nuevo un acto de oración por la Familia. Algunos dicen que es contra el gobierno. Pues van a tener razón. Pero han dado un paso que no tiene retroceso, los obispos hasta ahora siempre defendieron la vida, puede que callasen cuando hubo cambio de chaqueta, pero está claro que ahora le ven las orejas al lobo. Yo creo que hay que estar a favor de la familia tradicional, respetando el derecho de todos los ciudadanos. Pero nada como el hogar bien cimentado. El resto son experimentos con gaseosa que sabemos fracasados.
Es cierto que esta macro convocatoria crispará al gobierno. Pero también es verdad que el gobierno no pide opinión para cambiar leyes que afectan y mucho a la convivencia de todos los españoles. Rezar porque vuelva la cordura de nuestros gobernantes, no tiene nada de malo. Que se hagan otras lecturas del acto, ya es opcional. Y seguramente inevitable. Pero como dice Obama "a veces la guerra es necesaria”, aunque sea meramente dialéctica.
Míster Obama y Míster Zapatero lo tienen muy crudo, porque en este siglo XXI las noticias vuelan en segundos y no vale esconder la cabeza como el avestruz. La crisis de la sociedad occidental es evidente, hace falta un cambio de valores y hasta ahora el más coherente sigue siendo el del humanismo cristiano. Todo lo que vaya en contra del mismo tiene el peligro de convertirse en aliado del enemigo. Ese que nadie quiere nombrar
1 comentarios:
En algunas cosas comparto, sin lugar a dudas.
Por ejemplo en la protección de la familia, única, unida, indivisible, de acogida y crecimiento.
Estoy de acuerdo en que los paradigmas que nos presentan los 'poderosos' son verdaderos chistes (incluida la iglesia católica-jeráquica).
¿cuál es la propuesta de la iglesia, para el caso de un embarazo adolescente?: ¿que el niño nazca de madre soltera o de matrimonio apuradito?, y en ambos casos ¿qué acciones se toman para que el niño al nacer goce del derecho (universal) a una familia?
Por otro lado, ¿qué pasa con el niño engendrado en adulterio?, ¿quién será el padre?, ¿la pareja adúltera o el esposo legal de la madre?, te lo cuestiono porque es 'asunto de estado' y del Vaticano, en estos momentos por aquí
¡Estamos en guerra!, pero no es la 3ra, recuerda que hubo la 'guerra fría', y a la de ahora yo la llamo la 'guerra cínica'
Preferiría, que se hagan cadenas de manos que dan y reciben, para que busquemos todos juntos soluciones JUSTAS, a la crisis de los embarazos no deseados y a la disolución total de la institución familiar
Saludos cordiales
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