domingo 30 de agosto de 2009

El sentido común de Benedicto XVI



El Cardenal Bertone ha salido en defensa del Concilio Vaticano II y le ha dado el mutis a esa serpiente de verano que es la reforma de la reforma de la liturgia, una comedia de enredos donde los lefebvristas con sus poderes mediáticos no hacen más que presionar a la curia Vaticana. Atribulado debe andar el cardenal Cañizares a quien ya vistieron de capa magna, y ahora le van marcando el camino al Prefecto de la Liturgia mostrándole las puntillas y encajes de bolillos para que oficie según el rito tridentino, que para muchos es casi decir, como Dios manda.

Globos sonda son ahora el nuevo método de tantear el terreno, sirven igual para un roto que para un descosido; no sabemos bien si tendrán en cuenta nuestras opiniones, pero sería el momento de consultar no a los expertos en esa cosa que es la liturgia, donde cada movimiento o frase tiene un significado que el pueblo llano desconoce. Digo que sería bueno consultar, si es que hay algo de cierto en este batiburrillo de verano por el que algunos asesinan dialécticamente al Concilio Vaticano II y de paso al Novus Ordo.

Porque si bien es cierto que se han cometido toda suerte de tropelías en Eucaristías fuera de lo común, donde se permiten innovar ante el asombro de los entendidos. También se ha visto una cierta desidia que incluye al mismísimo cardenal Rouco que no tuvo empacho en visitar a los curas de Entrevías, con sus Eucaristías sui géneris, donde comulgaron Zerolo con Bono en un día glorioso para Entrevías y de vergüenza para quienes creemos que El Cuerpo de Cristo merece mayor respeto.

Y es ahí donde se sitúa justo el término medio, en poner a cada uno en su sitio y dejar que la Eucaristía pueda ser manipulada según le sople la ventolera al cura de turno. Pero sin renunciar a la actual liturgia. Modificaciones que no sean llamar a la santidad a fieles y sacerdotes, pueden alterar incluso el diálogo ecuménico, que probablemente estuvo en el fondo de aquella reforma. Que se cante en latín no es ninguna novedad, ni altera a ningún creyente. Cada uno tiene sus preferencias, pero la vuelta de bonetes romanos o latinos, serviría exclusivamente a los modistos y sería bochornoso para el pueblo llano, que aprecia la sencillez y entiende que la dignidad no se reviste de ropajes o filaterías.

Al parecer, queda claro que existen muchos modos de celebrar la liturgia sin que unos sean mejores que otros, porque en todos ellos lo que se celebra es el Sacrificio Redentor de Cristo, haciéndonos partícipes activos del mismo. Dejo para los expertos las sutilezas del actual misal que algunos pretenden modificar para introducir de nuevo el latín. Semejante despropósito, puede dar lugar a una crisis como la que originó en su momento monseñor Lefebvre.

Quede claro que en tiempos donde las humanidades se relegan de los planes de estudio, el latín sigue siendo la lengua de la Iglesia, pero ni están preparados los fieles ni los sacerdotes para hablar en la lengua de Horacio y sustancialmente, nadie entiende que sea más correcto rezar un padre nuestro en latín que en malayo, por nombrar una lengua poco común. De lo que se trata es de no cometer ningún sacrilegio al celebrar la Eucaristía, mantener el rito le corresponde al oficiante y llamarle al orden si no lo hace, supongo que es función de su obispo.

Mientras se baten en dialécticas los partidarios del Novus Ordo y los emboscados tridentinos, la gente sigue en la playa a lo suyo que es broncearse estos tres días que quedan de agosto para lucir palmito al regresar al trabajo. Es lamentable que la Iglesia salga en los papeles exclusivamente por la liturgia y no por predicar la Palabra de Dios a tiempo y a destiempo. Pero en esas estamos.

viernes 28 de agosto de 2009

¡Mujeres de España despertad!



Nuestro reconocido catedrático de Teología y Ciencias de las Religiones Juan José Tamayo, no pierde comba para decir que existe un feminismo islamista, como si estuviéramos tontos, nos vende un mundo civilizado; aunque algunos denuncien en la prensa que ya se pasean por las Ramblas de Barcelona mujeres con burka; o que en determinados países se condena a latigazos a otra por beber una cerveza; tampoco importa que se las entierre de medio cuerpo condenadas a la lapidación; que sean asesinadas por sus maridos para cobrar la dote; que exista el crimen de honor.

Ayuda a la Iglesia Necesitada lleva denunciando el acoso hacia los cristianos en países islamistas que últimamente tienen por costumbre hacer grandes barbacoas con cristianos de su misma nacionalidad; este tema ha dado como resultado una emigración lenta y patética que abandona los lugares de culto cristiano en Oriente.

Pero lo que cuenta para el Sr. Tamayo es vender un Islam civilizado aunque existan decenas de normas en su libro sagrado que condenen a la mujer. Cierto que la Biblia no le va a la zaga, leer el Antiguo Testamento puede revolver las tripas a cualquier mujer; se tiene que hacer con unas buenas dosis de formación en historia de las civilizaciones. Y no caer en fatalismos impuestos como el que supone sometida la mujer a la autoridad del varón. Ya sabemos que históricamente el contexto social para las mujeres en general, ha sido siempre bastante diferente al de la actualidad.

Si hay alguna autoridad ecuánime es la del mismo Jesucristo que promulga que todos somos hijos de Dios y que nos hizo complementarios, sin poner a uno por encima del otro. Pero esto llevaría a otro tipo de debate, en el que hasta los mismos creyentes andamos divididos. Y lo que yo quiero precisamente, no es impedir el culto de otras religiones, pero sí su deriva en ciertas costumbres que podrían llegar a modificar la actual legislación.

Aunque suene fuerte, veo reclamar la poligamia, porque en razón de los hechos ya está arraigada en muchas familias dentro de España. Lo mismo digo para la ablación del clítoris o para el velo en las escuelas. Aquí se las dan tolerantes porque hemos sabido resolver el problema, yo creo que lo veremos magnificado en cuestión de años. Resulta paradójico que quieran quitar el crucifijo de los espacios públicos y no les moleste el velo en una menor de edad. Otra cosa muy diferente, es que por la calle decida vestirse siguiendo su tradición religiosa.

Y esto lo dice quien está de acuerdo con introducir una historia de las religiones cuanto antes, pero no admitiría muchas otras cosas. La pluralidad religiosa siempre ha existido desde tiempos inmemoriales, pero nunca ha estado exenta de conflictos. Para qué nos vamos a engañar, es un hecho que más pronto o más tarde existirán más musulmanes que católicos practicantes, lo que puede imponer de manera inexorable la modificación de las leyes civiles de este país.

Pues yo reclamo la defensa del crucifijo y del espacio católico en la vida pública. La tolerancia no trata de arrinconar ninguna religión, sino permitir la práctica de todas ellas. La gente siempre se ha agrupado por afinidad, son numerosos los espacios que corresponde a las juderías, los barrios enteros que ocupaban los musulmanes; la convivencia en una sociedad occidental como EEUU con barrios llenos de chinos. Estoy pidiendo guetos. No lo sé, expongo lo que son hechos incuestionables.

Me molesta ver a mujeres con el velo y no soportaría compartir mi espacio con mujeres que lleven el burka, sin lanzarme a la soflama feminista. Así que mucho mejor que se dediquen a vivir en sus barrios; a los ojos de muchos extranjeros las occidentales somos todas unas despendoladas, evitaremos que nos miren con ojos lascivos; y de paso daremos una oportunidad a cada mujer para que decida libremente su destino.

¿Condenaríamos al ostracismo a estas compañeras de fatigas a las que la suerte les hizo caer en otra religión y otro barrio?. No, mientras no se impongan las escuelas islamistas como una variedad permitida. En tanto en cuanto la educación sea un derecho universal y gratuito, al menos podemos disponer de un espacio común para toda clase y condición, con una cultura occidental.

Ellas son las que deben decidir salir de su fatídico ostracismo. Aquí en el mundo libre, las esperamos con los brazos abiertos. Lo que sucede es que hasta para conseguir sus votos, son capaces determinados políticos de pactar con el mismísimo Satanás. Y mira por donde el voto islamista está comprado por el puño y la rosa, que es quien más les mima aunque a los católicos nos persiga con medidas absurdas que nos ofenden día si y otro también. ¡Mujeres de España despertad!.

miércoles 26 de agosto de 2009

Diálogo sobre la reforma de la reforma litúrgica

Estábamos tomando unas cervezas junto a la playa, catequista a tiempo parcial, profesora de historia, amante de la buena conversación y fiel con sus amistades; Mari Puri me dijo que la reforma litúrgica es puro fuego de artificio, el día a día destaca una realidad, la pastoral con los jóvenes no llena las iglesias. Es un tránsito hacia la vida adulta, un club social que les sirve, pero no echa raíces. “Te veo muy desanimada, yo creo que la actividad parroquial mejora la dinámica y la unión entre todos”. “Ni lo sueñes – responde- para nada, me oyes, para nada. La gente acude a la Iglesia por costumbre”.

Tuve que reconocer que cada vez menos. Lo veo en las clases, la mitad de mis alumnos no van a religión y sus padres son seres estupendos. No se advierte ninguna diferencia entre unos y otros. Entonces aventuro la respuesta: ¿Oye no crees que esto mismo debió pasar en otros tiempos?. Y ella inclina la cabeza, está segura que sí, que en otra época la iglesia era el lugar donde se podían juntar ricos y pobres, honrados y ladinos, crápulas y santos. Pero la vida no difería mucho de ahora, en cuanto a la calidad religiosa de las personas.

Como soy de ideas fijas le volví a insistir que ahora la televisión hace el mismo papel que los libros de caballerías tuvieron en la vida de Santa Teresa o de San Ignacio. Una especie de despiste colectivo que deja a la gente vacía y los lleva por caminos inciertos. Algunos vuelven, saben que ahí está la Verdad, otros no tienen oportunidad de conocer a Cristo ni al Evangelio. Ahora que la religión sociológica está muerta, nos vendría bien aprender que hemos de salir por ahí a hablar de Cristo aunque nos muelan a palos.

Mari Puri me mira sonriendo, tampoco apuesta por la reforma de la reforma litúrgica, ha visto demasiados curas funcionarios. “Creo que siguen porque no saben hacer otra cosa- añade con decisión- Cumplen como un oficinista”. ¡Mujer, habrá de todo!, le replico un tanto mosqueada. Y es que después de cuarenta años desde el Vaticano II que se supone iba a acercar Dios a los hombres de su tiempo, resulta que cada día se abren más museos en antiguas Iglesias.

Le pregunto qué es lo que ha fallado. Y es categórica: “ Fallamos nosotros- responde- El hombre tiene sed de Dios pero la apaga con sucedáneos y es capaz de olvidarle. A Dios se le encuentra y cuando lo descubres en serio, pasa como cuando encuentras el amor, que hay que cultivarlo. No puedes dejarlo para los fines de semana, tiene que estar presente orante todo el día. Ese es el camino que pocos, pero que muy pocos, son capaces de indicar con claridad”. Me estremezco porque tiene razón, no podemos incorporar a Dios media hora semanal y luego vivir como si no existiera.

Total, que la reforma de la reforma, no va a solucionar nada, le digo. Porque o Dios se encarna en cada ser humano y vive dentro permanentemente, haciéndose compañero de las dificultades y alegrías, o seguirá siendo un reducto exótico para la mirada de mucha gente que no termina de entender cómo somos capaces de creer. El laicismo es ese odio extremo hacia lo bueno, querer apartar a Dios de nuestro camino ha sido siempre una constante en la historia. ¿No te parece?.

“Pues si quieres que te sea sincera- responde Mari Puri- creo que la geriatría es el alma de la Iglesia de hoy en día. Están viejos, añoran tiempos pasados, y no saben trasmitir la fe a los jóvenes. Una fe que no esté aguada, sino que sea viva. Que les haga sentir que vale la pena nadar contracorriente. Y sobre todo una fe, donde unos a otros nos apoyemos y no vayamos despellejándonos entre nosotros”.

Amiga mía, eres un lince. La Iglesia buscaba ser atractiva hacia el hombre de su tiempo, dialogar con todas las religiones y se olvidó de salir a convertir pecadores y mostrarles el rostro de Jesús. Le entraron ganas de cambiar el mundo, sin cambiar por dentro a los hombres. Y claro sin un mínimo de vida espiritual lo que se hace es lo mismo que el hombre corriente de la calle, una actividad que ha dado frutos de solidaridad y poca fe y santidad. Pues acudamos a fuente, la eucaristía y la lectura de la Palabra de Dios.

lunes 24 de agosto de 2009

¿Reforma litúrgica o predicación de la fe?



Bueno pues ya está, la anunciada reforma litúrgica se cuela como serpiente de verano. Y para que no haya dudas en la polémica nos ponen la foto del Cardenal Cañizares con ornamentos del año mari castaña, muy bonitos para un museo y poco prácticos para la vida diaria. Ofician como sumos sacerdotes del templo, con revestimientos de hilo dorado; pena penita pena. Les van a poner de “chupa de dómine”.

Hay que explicar que una reforma litúrgica no es motivo de espanto, si lo que se pretende es concienciar a la gente del carácter sagrado de la Eucaristía y del Sagrario, incluso se puede entender que a la hora de la Consagración se vuelva la espalda al pueblo y se mire hacia oriente. Más extraño es introducir de nuevo el latín, algo absurdo a la mentalidad actual. Pero no así recuperarlo en cánticos. Parece que no se hizo uso de las normas del Concilio Vaticano II respecto a la liturgia. Y cabe preguntarse por qué esa desidia general.

Yo apuesto por seguir tal cual. No me gustan las casullas y parafernalias que revisten de pompa un acto sagrado. Adoro la sencillez, sin que entre en lo chabacano. El Concilio intento hacer inteligible al pueblo lo que se había convertido en un rito que sólo comprendían los sacerdotes y cuatro fieles ilustrados. Pues todo lo que sea desandar lo andado para llevarnos lejos de la comprensión de los fieles, es una equivocación.

Que se apruebe la misa tridentina y se facilite para quienes gusten de ornamentos fastuosos y latines por doquier, me parece sensato si lo que se pretendía era volver a unir a los lefevbrianos a la comunión con la Iglesia. Pero dar ahora un salto en el vacio para ponerse de su lado, va a dejar a la mayor parte de los fieles desconcertados. La primera pregunta que se hace mi madre, a quien la educaron antes del Concilio, es que la Iglesia cambia lo que le da la gana cuando le da la gana y eso no parece muy serio.

Para ella el baile de Credos que hubo en cierta época era una verdadera locura. Y no digo cuando se unieron los cánticos con bongos y guitarras. Le sonó a escándalo mayúsculo. Pero aquello divertía mucho a la juventud, aunque no consiguió mantener su fe a tenor de las estadísticas. Y es que cuando no se explica lo que se vive, ningún cambio vale. No es la mayor fastuosidad, ni la música sacra, que para ser sinceros a algunos puede resultar incomestible, sin una previa cultura musical, lo que hará mantener la fe de los fieles.

Vamos que en tiempos de ritmos frenéticos, entonar el gregoriano resulta exótico, pero prolongarlo más allá de un ratito, duerme a las ovejas o las deja hasta las narices de latinajos incomprensibles. Y cuando en la educación precisamente se recortan las humanidades que dan explicación a muchas de las cosas de la Iglesia, a mi juicio ésta va directa al precipicio si pretende que comulguemos de rodillas y en la boca y recemos en latín, aunque sea un padre nuestro.

A mí me gusta sentir que formo parte del sacrificio de la misa, que entiendo todas y cada una de sus partes, y creo que la labor del catequista debe pasar también por explicar los ornamentos litúrgicos y las partes de la misa. Cosa que ignoro si se hace, pero desde luego un poco de implicación de los sacerdotes tampoco vendrían mal. Basta con que antes de la misa digan a todos los fieles que arrodillarse tiene un sentido de reverencia ante Dios presente en la forma consagrada. Recordar a la entrada que se apaguen los móviles que ayer tras la consagración saltaron en mi parroquia a ritmo de salsa. Poner acento en hablar de los colores litúrgicos y su significado. Todo debe ser motivo para hacer comprensible lo que parece un rito monótono. Si no se puede hacer desde el altar como un inciso, ya me dirán ustedes cuándo y cómo se debe aprovechar el momento para catequizar a los que acuden a la Iglesia, aunque sea de acompañantes en una boda o comunión.

Yo entraría más por ahí, y sobre todo exigiría mayor implicación del sacerdote y los catequistas. Los confesionarios siguen vacios, y no es cierto que se esté a disposición de los fieles. No se ve rezar al cura excepto en la misa. Si vistiéndose de particular y haciéndose pasar por coleguillas, no consiguen una mísera estabilidad de parroquianos, no esperen que con parafernalia, incienso, roquetes, casullas de hilo de oro y latinajos, resuelvan la crisis de fe del siglo XXI.

sábado 22 de agosto de 2009

Y como misión: la felicidad



Desde que estoy de vacaciones me ha dejado de interesar el debate político de este país y he olvidado encender el televisor y confieso que soy feliz, inmensamente feliz, mi calidad de vida ha mejorado, incluso creo que he generado suficientes defensas para combatir esa gripe aviesa que se cierne sobre nosotros. No hay nada como leer, pasear y dedicarse a la cocina de 1.200 calorías y sin sal. Si además aprovechas para abrir el Evangelio y empaparte de la palabra y orar con ella, aumenta el nivel de serotonina en el cuerpo.

La gente te pregunta ¿pero oye tú no haces vacaciones?. Qué entenderán por vacaciones, los días siguen siendo de veinticuatro horas. Y no hay nada como disfrutar de lo que te gusta. Y a mí me gusta lo que hago, así que me siento realizada, no necesito más que un lápiz y una cuartilla; una máquina de escribir y folios; ni tan siquiera eso, un ordenador de la generación prehistórica me basta. ¿Y la conexión a Internet?. Para nada, no hace falta, pero la aprovecho porque tengo tarifa plana.

Ayer entró de rondó un comentarista preguntándome por la fe. Sospecho que tiene mucha, aunque aparentaba ir de pardillo; sin embargo me preguntó cómo es que no nos aclaramos entre nosotros, los cristianos, y hay tanta variedad de iglesias. Un buen puntazo para seguir con el ecumenismo según el mismo catecismo de la Iglesia católica:

843 La Iglesia reconoce en las otras religiones la búsqueda “todavía en sombras y bajo imágenes”, del Dios desconocido pero próximo ya que es Él quien da a todos vida, el aliento y todas las cosas y quiere que todos los hombres se salven. Así, la Iglesia aprecia todo lo bueno y verdadero, que puede encontrarse en las diversas religiones, “como una preparación al Evangelio y como un don de aquel que ilumina a todos los hombres, para que al fin tengan la vida” (LG 16; cf NA 2; EN 53).

Pero no acaba ahí el tema, hay que seguir leyendo para encontrar dónde está la Verdad, esa pregunta tan frecuente en los buscadores de Dios:

849 “La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser “sacramento universal de salvación”, por exigencia íntima de su misma catolicidad, obedeciendo al mandato de su Fundador se esfuerza por anunciar el Evangelio a todo los hombres” (AG 1): “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. (MT 28, 19-20).

De manera que preocuparnos por volver a llenar las Iglesias es indispensable, forma parte de nuestra esencia de discípulos. Y la Eucaristía se convierte en el alimento que nos da la fortaleza para emprender ese camino.

Digo yo, que a lo mejor esto sirve para algún despistado que recale este verano en esta ensenada mediática y le pique la curiosidad para volver a leer el Evangelio; o le sirve para entrar de nuevo en una Iglesia con otra mirada. Buscando la Palabra de Dios que se lee todos los días; confesando que tal vez le dio la espalda, creyendo que bastaba con ser buenas personas. Seguro que esto último es posible y reflejo de la bondad de Dios. Pero nosotros creemos en todo el pack completo, sin rebajas.

Y además estamos convencidos de que nuestra fe es la Verdadera, sin menospreciar al resto de creyentes, pero con el convencimiento de que debemos seguir proclamando “que el amor de Cristo nos apremia...” (2Co 5, 14; cf AA 6; RM 11). “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1 TM 2, 4).

Pues eso también me hace feliz: saber que todos somos enviados y que la misión es una exigencia de la catolicidad de la Iglesia

jueves 20 de agosto de 2009

Reflexiones de actualidad para todos los gustos



Está bien, lo confieso: los diálogos entre Mari Puri y una servidora, son un recurso literario. No tengo ninguna amiga Mari Puri. Pero estoy por volver a retomar el personaje en otra ocasión, da otro ritmo al tema que quieres tratar, mucho más desenfadado, sin el aire avinagrado de la crítica, todo liviano y superficial que es lo más adecuado para el verano.

Con estos calores nadie se puede tomar en serio que una mujer se presente en una piscina con un burka veraniego para bañarse según el pudor del Islam. Pero hay foto incluida, no sé si es un montaje, aunque da para hablar del pudor largo y tendido. Eso que se ha perdido y que conviene retomar. A la gente le falla la urbanidad, no puedes ir a recibir la eucaristía con bermudas o un escote que maree al pobre párroco. Pero así son las cosas, te acercas por las Iglesias y hay que dar gracias por las ovejas fieles al rebaño, aunque no sepan de buenos modales.

Me dicen que algunos colegios van a imponer por acuerdo del Consejo Escolar el uniforme. Os aseguro que esas vueltas al pasado me resultan divertidas. Es lo más sensato que he oído para tiempos en crisis y marcas de estatus diversos. Claro que no se puede imponer, vivimos épocas de no imposiciones, dónde iba a quedar la libertad. Aquí no se impone ni el código de circulación, por mucho que pongan multas a quien lo infrinja. Así que los uniformes es una idea a tener en cuenta, pero sólo una idea, no vayan a pensar otra cosa.

Por ese mismo motivo, el de las imposiciones, resulta difícil llevar a la gente joven a la Iglesia. Les fastidian las obligaciones. Es un problema de educación, suelen salir a su aire según el producto televisivo mamado en sus años mozos. Claro que es bonito decirles que Dios siempre te espera con la puerta abierta, que nadie obliga a nada, pero necesitas participar en la oración común por toda la parroquia, en la relación fraternal con ellos, en la eucaristía que es el mismo Cristo ofreciéndose una vez más por todos nosotros.

Un verdadero problema, porque a la Iglesia se va en familia y, la realidad es que son los padres quienes han abandonado la educación religiosa de sus hijos en manos de la escuela. Porque son católicos, no practicantes, que es una variedad que se lleva ahora con mucho glamour. Eso indica que cumplirán con el bautizo, la comunión, la boda y el responso final, punto pelota.
Enseñarán a ser buenas personas a sus hijos, pero nada de moralinas que traumaticen a ningún niño, que los psicólogos del cole son los gurús del siglo XXI y los curas están desfasados.

Así que no hay que hablar de pecados, infierno, temor de Dios, mandamientos. Hablemos del amor, la paz, la solidaridad, el buen rollito y cero en nivel de exigencia, sistema LOGSE reconvertido en LOE. Varias generaciones perdidas. ¿Y ahora qué?. A espabilar, a demostrar al mundo que el cristiano es una persona feliz y nada traumatizada. Que los límites educan, imprimen carácter y, vienen muy bien para cuando las cosas no te salen como esperabas. Hay que tener capacidad de aguante frente a la frustración. En serio, la disciplina no rebota a nadie, si se imparte con sentido común.

Es hora de decir que las nuevas corrientes pedagógicas están desfasadas en toda Europa, es lo que tiene legislar por modas. Más de lo mismo con el aborto, cuando los países pioneros se convierten pro-vida, los de economías emergentes copian recetas que han demostrado ser un fracaso social. Pero es la vida, no puedes impedir que la gente crezca y tome decisiones equivocadas, es el camino de la madurez en lo personal y en lo social. Lo dicho, España sigue modelos que son un fracaso social. Nos falta personalidad, basta mirar a los líderes políticos. Se bambolean según sople el viento y así va el país. Pero por hoy basta. Otro día seguiremos el ritmo de la actualidad

martes 18 de agosto de 2009

La sabiduría oriental se pasea por Atrio



El veranito sigue con sus días bochornosos y mi amiga Mari Puri no para: “Que sí, que me lo han dicho de buena fuente, los religiosos están a la izquierda de la Iglesia”. Chica, no digas memeces. ¿Qué izquierda ni qué vainas?. Hace años que no existe la izquierda, que eso se derrumbó con la caída del muro de Berlín, vamos a la deriva ideológica, aquí lo más izquierdoso es la doctrina social de la Iglesia, que afecta a todos los bolsillos y a la que nadie hace caso, como en el resto de su doctrina, ni más, ni menos.

“Pues a mí me han dicho que existe un divorcio entre el clero y el pueblo”. No hija, no, lo que existe es un divorcio entre los hombres y Dios. Cuando se quiere meter en calzador el amor, te salen heridas en los juanetes. Y la gente adora la libertad, es suficiente que alguien en la Iglesia abra la boca contra su doctrina moral, para que le tomen como “árbitro del partido”. Y algunos no paran de salir en los papeles. El problema no es que la Iglesia prohíba el preservativo, el problema es que prohíbe cualquier relación sexual que no tenga como fin la procreación. Y así, toda la ideología del pansexualismo de hoy con su canesú hedonista y su camisita promiscua, se cae por su peso. Y entonces se habla de que la Iglesia prohíbe el gozo. Mandan bemoles. “Cuando sube la fiebre de abajo, se pierde la cabeza de arriba”. Esto no lo digo yo, lo llevan diciendo todas las viejas del lugar desde tiempo inmemorial.

Pero bueno a estas alturas, querida Mari Puri, ya me he oído de todo. Y si te he de ser sincera no tengo nada contra el matrimonio de los sacerdotes, ni tampoco contra el sacerdocio de las mujeres, mucho menos me voy a meter en la alcoba de un matrimonio. “Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, ni que meta otro sus narices en ello, deberían haber añadido. Total que hoy nos toca de nuevo el tema Masiá. No sé si han sacado la entrevista con carácter retroactivo, pero se repiten como el ajo. En Atrio la puede leer quien quiera. La Iglesia está equivocada y el padre Masiá dispuesto a imponer el sincretismo oriental.

“¿Pero estos tíos cuando hablan de Dios?”. Casi nunca, Mari Puri, para ellos el debate se reduce a las partes pudendas y al socialismo de las ong. ¡Mierda, el dinero todo lo corrompen!. Ahora el Estado también les ha comprado sus votos, les subvenciona para hacerlos callar. Primero dio manga ancha a los centros concertados, de manera que respetando su autonomía de centro les coló el gol de la reforma educativa. Ahora les mete con el mismo sistema la ideología del Estado. Luego les mantiene el Concordato, les subvenciona las concentraciones multitudinarias, les pega el susto de la Reforma de la libertad Religiosa y la del Aborto. Es la estrategia del palo y la zanahoria....corre, corre a ver si la coges, y ¡zas!, leche al canto.

De verdad que da grima, el juego de poker lleva las cartas marcadas y el rufián del Misisipi sigue haciendo trampas. Pero a lo que iba Mari Puri, Masiá está pidiendo a gritos que le envíen a la calle, creo que ha adoptado la postura samurái: un harakiri ritual y mediático. Rezo por él, en serio, creo que tiene un corazón de quince años en un cuerpo de sesenta. Y a esas edades no se puede jugar y trotar alegremente porque te puede dar el yuyu. No sé si todo se debe a alguna dieta de pescado crudo, que por el Japón es muy habitual.

Que sí Mari Puri, que José Manuel Vidal le ha preparado un mano a mano a Masiá para que despotrique lo que quiera. A eso le llaman libertad. Tú le dejas hablar para que ponga a parir al establiment, yo le pongo verde, ellos se ponen verdes, y así seguimos la ruta del bacalao religioso, de movida en movida para darle alegría al cuerpo. Luego está el sector obsesivo con los pobres. Ya les puedes repetir que más del ochenta por cien de la actividad de la Iglesia está con los más necesitados, que siempre te pasearan por la cara las riquezas y tesoros ocultos del Vaticano. No te digo nada del tema del poder, van tocados del ala. Como si en la calle todo fuera una balsa de aceite, anda que no recibes de lo lindo cuando vas por libre. Sin el paraguas de la Institución lo tendrían más crudo que San Amaro, pero bueno hoy tocaba dar un repaso que estamos en sequía de nombramientos episcopales en pleno mes de agosto. Perdona, chica pero tengo que cortar, hablamos mañana.

domingo 16 de agosto de 2009

No es cristiano imponer lo que se debe pensar

Curiosa cultura la nuestra. El título del post es una frase que he leído hoy, a un intelectual que me parece un ciego que va de guía de ciegos. Enseñamos que el aborto es un derecho y la eutanasia también. Nos mueve una extraña compasión. Tenemos lástima de las jovencitas que deben ejercer de madres hipotecando su libertad; y tenemos pena de los enfermos que sufren sin encontrar sentido a su existencia. Paradojas de este extraño mundo que intenta confundir el bien con el mal. Ninguna vida se puede arrebatar sin escrúpulos, porque es el principal derecho del ser humano: defender y respetar la vida propia y la de los demás.

Claro que hay situaciones angustiosas, al límite de la razón. Para ellas será necesario la mayor ternura y compasión, pero con responsabilidad. Esa palabra que va desapareciendo difuminada por la fuerza de los decretos ley que confunden los derechos. Porque no hay derecho a matar, hay derecho a vivir; en condiciones dignas, desde luego, pero nadie debe tomar esa decisión y presionar a la opinión pública. Nos están confundiendo los valores, vamos hacia una sociedad asesina donde la vida se manipula desde su comienzo hasta su ocaso.

Mal asunto dejar en manos de irresponsables sin conciencia ni moral, la vida del género humano. Al menos quienes creemos en Dios, sabemos que el amor es el motor que mueve el mundo. No hay amor cuando se quita una vida, la hay cuando se la mima y cuida desde sus primeros latidos. Libertad de conciencia ¿dónde estás?. Pobres de quienes tienen a su cargo la responsabilidad de impartir por decreto la vida o la muerte; o de quienes deben obedecer por consigna el pensamiento gubernamental.

Y algunos son como niños jugando con cerillas y cuando despierten esto será Troya ardiendo. No, amigos, no tenemos derecho a imponer ningún pensamiento, pero sí a no doblegarnos frente a lo que consideramos un salto en el vacío. La parábola del buen samaritano que acoge al desconocido y lo trata como si fuera de su propia familia, es nuestro camino, la de todos los creyentes. Por eso nos indigna que el levita y el sacerdote den un largo rodeo, como si con ellos no fuera el asunto.

Luego nos dirán que no debemos juzgar a los demás, que quiénes somos para imponer una moral. ¿De qué hablan?. Domestican las conciencias y adormecen la capacidad crítica de la juventud. Les están obligando a pensar por consigna y luego nos llamar ortodoxos a los creyentes. Nosotros creemos en la vida, respetamos cualquier vida, no legislamos para favorecer a los minusválidos y luego hipócritamente, abrimos una puerta oculta para eliminar a los deficientes. Leyes que no obligan a nadie, dicen con mansedumbre de lobos con piel de oveja. Mentira, se impone una cultura.

Hemos llegado a unos niveles de desarrollo que nos permiten repartir con mayor justicia los bienes de este planeta; pero algunos actúan como dioses decidiendo quienes deben vivir o morir. Y nos hacen cómplices al resto, promulgando leyes salvajes y asesinas que disfrazan de derechos. Claro que son tan sutiles que dicen no obligan a nadie; tampoco obligan a la anorexia, pero la promueven con esas figuras de pasarela que parecen salidas de un campo de concentración.

La Europa laica avanza con una moral y unas imposiciones temibles y nosotros mirando hacia otro lado. El lavado de cara de estos últimos años nos indica la brújula de los siguientes. No hay ética, ni moral, vivimos en una sociedad decadente donde la responsabilidad y la honestidad han sido sustituidas por la desfachatez y la chabacanería. Hasta que no vuelva la sensatez, mejor proclamar que no queremos formar parte de esa sociedad que nos van construyendo por decreto ley, pero eso sí de manera muy democrática

viernes 14 de agosto de 2009

¿De qué Iglesia hablamos cuando nos quejamos de la Iglesia?



Me han llegado numerosos testimonios a favor del padre Masiá, todos ellos tenían implícitos el mismo razonamiento: No necesitamos una Iglesia Inquisitorial, rígida, llena de formulismos. Lo que importa es el Evangelio, la primacía del amor a Dios y a los hermanos.

Dejando al margen, que toda trayectoria espiritual es una trayectoria vital a la que cada uno tiene derecho y, en este sentido el padre Masiá debe seguir su propia ruta, no termino de entender por qué hay tanta inquina hacia la Iglesia. Yo amo a la Iglesia que compone la comunión de los santos. No siento que me imponga ningún corsé en la lectura del Catecismo o de las Encíclicas. Es más, ¿cómo puedes amar de manera concreta y no dejar todo en mero sentimentalismo buenista, si no te ciñes a los hechos?. En este sentido no robar implica respeto y amor a la propiedad privada; no abusar del otro como un objeto para mi satisfacción personal, nos lleva al control de la libido.
No se trata de argumentar contra normas, sino de entender que éstas forman parte de la reflexión llevada a cabo en el seno de la Iglesia durante miles de años.Cuando se levantan voces que gritan por la libertad de conciencia, en realidad son conciencias rebeldes a la voluntad de Dios, que depositó la fe en manos de una comunidad, cuyos miembros han ido estudiando y discerniendo. Claro que es difícil someter la propia conciencia, pero no he visto un camino de huída cuando tengo alguna dificultad, sino más bien la necesidad de estudiar el problema de manera racional y de orar la búsqueda de la solución. Y paradójicamente, siempre estaba orientada a seguir dentro de la Iglesia.

Me resulta vergonzoso que existan portales dispuestos a destruir la comunión entre los mismos creyentes. Imponiendo su visión sesgada, acusando a otros de lo mismo que ellos padecen. Podría escribir mucho sobre el tema, pero terminaríamos en cualquier frase hecha. Hay que partir de lo concreto, libertad de expresión siempre, pero ajustándose al sentido común. Libertad de expresión no es profesar una religión a la carta, cogiendo aquello que no me produce ningún problema y atacando a la jerarquía por mantenerse firme ante la avalancha de críticas.

No es cierto que la Iglesia deba adecuarse a los tiempos modernos. Porque no se trata de una ideología sino de una Verdad revelada que custodia en depósito. Podemos entender y superar las dificultades de la vida moderna, pero sin rebajar precisamente el principal mandamiento. Ya que dicen que lo principal es el amor, tal vez convenga señalar que cabe la castidad entre la pareja, de manera que el amor no se reduce sólo a sexo. Quien desee adecuar su pulsión sexual de acuerdo al momento actual caerá en la dictadura del pensamiento hedonista. El amor, lo sabe bien quien vive su matrimonio como sacramento, está muy por encima de las relaciones sexuales, aunque éstas sean un componente importante dentro del mismo.

Podríamos seguir con la “muerte digna” y dejar de manipular lo que es el ensañamiento terapéutico y la eutanasia. En ese sentido no valen las vísceras, sino la fe, la oración y el asesoramiento de personas adecuadas. Dejarse llevar por un mar de fondo que manipula la opinión pública para aprobar la eutanasia como solución fácil y rentable a las arcas del Estado, me parece bochornoso. No se puede entrar en el juego de descalificar el diálogo o en el simplismo de oponerse a la doctrina de la Iglesia porque se la ve desde el dogmatismo y no desde el corazón.

Esos grupúsculos que adoctrinan desde postulados que intentan evitar el conflicto y por tanto caen rendidos a satisfacer las apetencias personales, son el camino equívoco que utilizan algunos para oponerse a la Iglesia. La compasión y el amor al prójimo no pueden utilizarse como ariete para simplificar el catolicismo en un mundo ideal. La opción por Cristo madura con el tiempo y no obedece a imposiciones dogmáticas o catequéticas. En una apuesta incondicional que lleva sus dificultades implícitas y demonizar a la jerarquía no elude ese compromiso personal.

Creo que dentro de la Iglesia católica hay mucha mayor diversidad de la que algunos están dispuestos a aceptar. Y esa diversidad no consiste en negar los dogmas o la exigencia de la vida cristiana. Sino en las peculiaridades de la vida espiritual que cada cristiano realiza.Lo otro, las dos Iglesias progresista u ortodoxa, enfrentadas, es la excusa que algunos utilizan para demonizar a la Iglesia católica. Una simple pose que viene muy bien, pero que no aporta nada al crecimiento en la vida espiritual del creyente.

martes 11 de agosto de 2009

La familia Almodóvar y el Papa



Ha refrescado un poco el ambiente, la gota fría se adelanta este año y desparrama su aguacero torrencial desbordando alcantarillas, que no son capaces de engullir lo que cae en apenas unas horas. Hay que vivir ese diluvio de varias horas que tiene mucha similitud con el monzón. Es una cita puntual del otoño por tierras de levante, pero ahora el Meteosat prevé la alerta amarilla en esta canícula estival. Y de la misma manera que el aguacero torrencial, caen las noticias sorprendentes. La última es “pa mear y no echar gota” como dicen los castizos: Almodóvar acusa al Papa de no saber lo que es una familia.

Supongo que él entiende por familia la fauna ibérica que ha ido cincelando a golpe de celuloide fantasmal. No hay ninguna película de este director que no busque transgredir lo convencional. Que viene a ser lo que tienen en común la mayor parte de los seres humanos. Por eso no sorprende que el Vaticano le responda que lo suyo es un adoctrinamiento pagado con dinero del pueblo español. No hay que olvidar que se las da de transgresor quien acumula subvenciones, para que en el país se mantenga una especie de crème intelectual a imagen de la añorada Francia con su gauche divine.

Lo que sucede es que el español no tiene, ni falta que le hace, que imitar a nadie. De manera que este manchego seguirá siendo un niño de provincias al que el destino le deparó llegar hasta Hollywood, pero eso no le da “derecho de pernada”. A mí sus primeras películas me parecen espantosas y, las últimas se parecen tanto a la filmografía de otros directores, que han ido perdiendo el sello Almodóvar. Y es que una cosa es ir epatando como niño terrible y otra funcionar como empresario con una productora y muchos empleados a quienes pagar la nómina a fin de mes.

Es sabido que los creadores no pueden hacerlo por encargo, el resultado suele ser demoledor. Por eso el genio suele descubrirse tarde; el mundo de la literatura está plagada de personalidades que murieron en la miseria reconocidos por dos o tres amigos. Pero el cine es una industria con una corte personal a la mayor gloria del director manchego. Y ahí es difícil competir si no se lleva detrás un buen equipo de imagen que hable de ti venga o no a cuento.

Seamos sinceros, ¿alguien cree que a Almodóvar le interesa lo que piense el Papa sobre la familia? Había que sacar el hatillo anticlerical a pasear, salir en los papeles, seguramente como estrategia ante próximo festival de Berlín. Ahora todo se mide en euros, incluso las declaraciones más extrañas. El canoso manchego ya no es un joven de la década de los ochenta, sino un empresario al que la fortuna le deparó la gloria por aquello de la transgresión que se puso muy de moda.

Dejando al margen sus fobias personales aireadas en sus películas, que van hiriendo gratuitamente la religiosidad más profunda y encumbrando el sentimentalismo transexual, no hay nada que rascar que tenga un mínimo de base. Que nadie se atreva a decirle a la cara que, como mucho pasará a la historia de la cinematografía como un ave exótica que surgió en un momento concreto, no quiere decir que tengamos que inclinar su cabeza por la primera memez que se le ocurra soltar.

De manera que estoy próxima a las declaraciones el profesor Giuseppe Dalla Torre, la familia sigue siendo un hombre, una mujer y su descendencia; que existan otros tipos de agrupamientos a los que se quiere denominar familia, especialmente a los que alude Almodóvar, no deja de ser anecdótico, por mucho que algunos deseen convertirlo en verdad indiscutible. ¿Y si todo ha sido un golpe de calor?.

domingo 9 de agosto de 2009

Las víctimas inocentes del siglo XXI



Tanareh Mousavi era una preciosa jovencita de 28 años con impresionantes ojos verdes, hija única de padres ancianos que por muchos años no pudieron tener hijos. Su pasión era el piano y estudiaba para ser profesional de la estética. Así comienza la crónica de su asesinato nuestro colega José Donís Catalá. La joven fue detenida a la entrada de la Universidad de Teherán y llevada a uno de los centros clandestinos de tortura.


El resultado es que la abandonaron en coma con el ano y la vagina destrozados en un hospital de Teherán, pero no contentos con la hazaña, por si ésta tenía repercusiones terminaron por volver a llevársela con dirección desconocida. Su cuerpo apareció el 16 julio quemado con saña. Sus ancianos padres no pueden ejercer el consuelo de un entierro digno so pena de perecer engullidos por el mismo sistema.


Por qué hablo de Tanareh, precisamente hoy. Verán en este día fallecía en las cámaras de gas Santa Teresa Benedicta de la Cruz, judía conversa y carmelita, filósofa y mística. Su vida y obras están al alcance de quien quiera aproximarse a su pensamiento, en la red, en las librerías. Pero Tanareh es una de las miles de víctimas engullidas por el sistema, como tantas otras en los campos nazis. Por eso la he tomado hoy como referente, para que Santa Teresa Benedicta de la Cruz que ofreció su vida por el pueblo judío, interceda por todos los hijos de Dios engullidos en el anonimato de los sistemas actuales.


No puedo olvidar que los próceres de la Alianza de Civilizaciones giran su rostro cuando el régimen de Teherán cuelga homosexuales o asesina y viola a sus mujeres. No puedo olvidar los miles de niños soldados y niñas esclavas sexuales de otros conflictos que permanecen también olvidados. Todos ellos tienen nombre y apellidos, pero son víctimas inocentes. Y viene bien que en esta fecha recordemos a esos santos inocentes del siglo XXI.


También nuestro tiempo será juzgado por la indiferencia frente al horror y la barbarie y nuestros descendientes no entenderán cómo pudo suceder todo aquello, tal y como ahora nos interrogamos respecto al holocausto. Porque si bien todos somos seres humanos, hay momentos en que la bestia parece despertar en el interior de algunos difuminando el bien y el mal.


Quiero que Tanareh figure junto a Santa Teresa Benedicta de la Cruz, ambas son víctimas rescatadas del olvido e iconos de su tiempo, que avergüenzan a los coetáneos dispuestos a consentir cualquier atropello al precio de salvaguardar su tranquilidad. Queden las dos como testimonio de la barbarie de dos regímenes diferentes en el tiempo y en la religión, pero igual de salvajes y asesinos.


Descansen en paz todas las Tanareh y Ediht Stein del mundo de hoy, que el Señor las acoja en su seno.

jueves 6 de agosto de 2009

Algunas discrepancias con el Sr. Oriol de La Vanguardia

La sección religiosa de La Vanguardia no es precisamente la que más visito. Pero sé que su titular Oriol Domingo, tiene ganado a pulso el respeto a su pluma. Hoy se posiciona en apoyo a la libertad de conciencia en la Iglesia, y toma como referente “el caso Masiá”. La verdad es que en pocas palabras se puede ser puede ser muy hábil y “arrimar el ascua a tu sardina”. Dice que Juan Masiá ha optado por el silencio debido a presiones de la jerarquía.

Postula una idea interesante a la que se acogen no pocos fieles de la Iglesia. Si ésta aboga por la libertad de conciencia frente a leyes injustas, también debe respetar esa misma libertad para sus fieles. La cuestión es que una cosa son las leyes terrenas y otra las verdades de la fe depositadas en custodia en la Iglesia.

Sucede que los más letrados e inteligentes conocen los bamboleos en el depósito de la fe a través de los siglos, y saben que son una mancha de aceite en el océano que no se limpia nada más que con la intervención de empresas especializadas. Ya podemos ir todos con nuestros remedios caseros que a parte de la buena voluntad, esa mancha no podríamos quitarla. Pues bien, las manchas de la Iglesia tienen especialistas de fondo para limpiarlas y el tiempo siempre juega a su favor.

No se puede pedir libertad de conciencia a quien libremente la ha sometido a Cristo y a la Iglesia. Se puede discrepar con educación y seguir defendiendo “en la frontera aquello que se desea”, que no afecte a lo sustancial. Masiá, precisamente ha discrepado siempre justificando su postura en que él trata de temas que no son dogma de fe; me refiero a la bioética. Personalmente, creo que juega “a la contra” y, me parece que está en su derecho a expresarse, pero su palabra no es la de la Iglesia, sino la propia expresión personal de lo que él entiende que debiera ser modificado dentro de esta Institución.

Lo que le quiero decir al Sr. Oriol es que el padre Masiá sigue escribiendo y asistiendo a conferencias, muestra inequívoca de la pluralidad del sistema. Su manga ancha en muchos sentidos nos lo evidencian día a día muchos laicos comprometidos en los medios de comunicación que, venga o no a cuento, escudriñan Internet para denunciar la laxitud de los obispos frente a religiosos y religiosas.

De ello se deduce que la pluralidad es una realidad evidente en la Iglesia y la libertad de conciencia un derecho que choca exclusivamente con el Credo. Son aquellos quienes están en la frontera quienes más nos educan en lo que es o no opinable dentro de la misma Iglesia. Llevan años de lucha y acusan la fatiga del combate. Si ahora nos dice que el término “obediencia” está fuera del Evangelio tendremos que responder que son unos un mentirosos compulsivos. El primero que apela a la obediencia es Jesucristo: “He venido a cumplir la voluntad del Padre”. De la misma manera en otras ocasiones repetirá “No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a dar cumplimiento”. Mateo 5-17.

Lo que si comparto con el Sr. Oriol es el gusto por la libertad, aunque entienda que nos debemos someter a unas determinadas reglas para que esto no sea “una merienda de negros”. Dicho esto en carácter figurado y jocoso, sin ningún matiz peyorativo. Que el Sr. Oriol afirme que Jesús respetaría la libertad de conciencia del Padre Masiá, cuando el propio Jesús se sometió en obediencia a las leyes religiosas y romanas de su tiempo, ya es rizar el rizo. Jesús respeta la libertad de todos y el padre Masiá también debe respetar a las autoridades a las que está sometido.

No hagan del padre Masiá motivo para socavar la autoridad de la Iglesia en materia de fe y moral. El tiene unos votos que cumplir entre ellos los de la obediencia. Cierto que el tema se presta a la manipulación de personas autoritarias. Pero incitar a la transgresión religiosa y dar la espalda a Dios no es el mejor modo de defender la libertad de conciencia

martes 4 de agosto de 2009

Unos minutos imprescindibles



Estos días de descanso son muy propicios para la oración. Y siempre me gusta sentir que soy barro en manos del alfarero. Cuando te preguntas qué sentido tienen todo. Es inevitable dejar caer los brazos con impotencia. No hay más sentido que ofrecer el día con su racimo de alegrías y también las dificultades para que sea una oblación agradable a Dios. No creo que sea mejor persona que muchos de quienes me rodean, pero tengo una gran tendencia a buscar el bien. Y creo que eso es un regalo que me viene de arriba. De la misma manera que mis “heridas de guerra”, por llamar de alguna manera al sufrimiento y la contrariedad con la que te tropiezas, dejan de ser importantes desde el momento que puedo ofrecerlas a Dios. Me gusta pensar que poco a poco se va forjando en mi interior la forma que El desea para mí.

Hay cantidad de teólogos hablando sobre la Verdad o sobre otras cuestiones de fe. Pero es en el Padre Nuestro, en la oración más sencilla, donde mejor se puede descansar. La oración vocal, cuando todo se ve negro, es el mejor guía del camino, aunque no se sepa la dirección donde se camina. Y las palabras que salen del corazón, bien sean quejas o agradecimientos, son la oración más sincera que se pueda realizar. La cabeza tiende a divagar en el propio círculo de nuestra miseria. ”La imaginación en la loca de la casa”, decía Santa Teresa. Por eso recurrir al rosario y meditar los misterios del día, sirve también para llevarnos de la mano del Evangelio, allí donde Dios se encarna como ser humano.

Toda la vida es un camino, también el de la fe, donde aprendemos día a día; a veces volvemos la cabeza y parece que entendemos algo del camino recorrido; en otras ocasiones, seguimos sin comprender pero confiamos más allá de nuestras dudas e incertidumbres. Todo el mundo necesita reposar la cabeza, dejar de estar aturdido por las noticias. Desconectar de la rutina del año es sano. Sin embargo hay ocupaciones a tiempo completo, como la de ser madres o padres. Ahí la jornada es continua, aunque viene siendo cada día más frecuente, que se ofrezca a los niños unos días de campamento. Bendita tregua, debe decir más de uno.

La familia debería aprender a orar junta, a ofrecer la jornada diaria. La fe es una gracia y no hay mejor manera de trasmitirla que viviéndola día a día. Ahora que no se lleva hablar de Dios, que se menosprecia a quien profesa un credo. Que se insulta al cristiano que no se doblega ante el pensamiento dominante, no hay otro camino que el de ofrecer incluso ese desprecio. En la seguridad de que sea para el bien de aquellos que nos ofenden.

Si esto le supone a alguien un escándalo, o le lleva a pensar en el masoquismo, que se olvide. No me habré expresado bien. Llevo toda una vida de conflicto tras de mí, así que de no hablo de oídas. Con el Evangelio en la mano he logrado intuir que todos formamos parte del Cuerpo Místico de Cristo. Nos ofrecemos como hostias vivas. Ese es un misterio como el de la Eucaristía, donde se conmemora una presencia en la que de nuevo es ofrecido el inocente. Y hay que pensar en los miles de inocentes que hay por el mundo.

Pero no es mi objetivo hacer un tratado de cristología en cuatro líneas, ni tampoco lo pretendo. Es que la realidad supera la ficción, y a veces cuesta aceptar lo que nos toca vivir. En esos momentos te revelas, más tarde aprendes que hay que seguir sacando lo mejor de dentro y buscando soluciones, pero mientras éstas llegan qué bueno poder reposar la cabeza en las manos de Alguien que nos es fiel de modo incondicional. En los brazos de Dios, que desea lo mejor para nosotros y que no nos privará ni un segundo del sacrificio de la cruz.
Y cuando todo el mundo busca el rollo guay, presentar la cruz como paso inevitable, no es doctrina acorde a los tiempos. Sin embargo ahí está el camino la Verdad y la Vida

sábado 1 de agosto de 2009

La acción católica se pone las pilas



He pasado unas horas en el Congreso de Acción Católica que se está realizando en Cheste (Valencia). Después de la ponencia hemos podido tomar un refrigerio en la cafetería del Campus Universitario. Mucha horchata y poca gente. He podido contar dos prelados, uno de ellos monseñor Elías Yanes, afable y cercano. Daban ganas de aproximarse y darle la mano. Pero una paseaba palmito a título personal y no quería interrumpir la interesante conversación de su mesa.

El discurso bien hilvanado sobre lo que debe ser la pertenencia a la Acción Católica, me ha dejado buen sabor de boca. Los cristianos somos minoría significativa, formamos parte de la Iglesia que es Santa y pecadora. Santa porque mantiene los Sacramentos y la fe, pecadora porque está constituida con el mismo material de barro que sirve de imagen para identificar al ser humano.

Han sido múltiples las referencias a una vida de fe que es don, gracia y camino no exento de noches oscuras o simas profundas. Lo que digan los teólogos puede ayudar en ese recorrido, pero la lectura del Evangelio y la Eucaristía son el alimento fundamental de cualquier cristiano, sin eso, el resto es vana palabrería. La fe se hace presente si se vive y fundamenta en la Palabra de Dios.

Citas de la última encíclica de Benedicto XVI “Caritas in Veritate”. El resto de nombres, como se puede suponer correspondía a quienes vivieron aquella primavera del Vaticano II. Teología que sigue siendo fecunda y dispar. Admitir la pluralidad es también comprender que estamos en camino. Me ha gustado la cita, pensando en la cantidad de hermanos que no tienen en común más que la fe en Jesucristo, pero que discrepan del Magisterio de la Iglesia.

En ese sentido se puede considerar que la Iglesia es polivalente. No sólo muestra el camino de la salvación del ser humano, sino que constituida por la pintoresca variedad de individuos que somos acogidos en su seno, mantiene el camino de la Verdad. Si la acción católica no es evangélica quedará en un grupo más de la Iglesia, en un coto cerrado para elaborar discursos y congresos, como tantos otros movimientos. Lo fecundo de la Acción Católica debe estar en el día a día en cada parroquia.

Lo bueno del apostolado católico es que está constituido por laicos con ímpetu evangélico. No para amuermarse en la parroquia sino para irradiar en todos los ámbitos de la sociedad. Me ha parecido sintomático que en esta ponencia se ocupase sólo un tercio de la sala. Y me he dicho a mí misma que había una ingente labor para muy pocas manos.

En cualquier caso proponer y no imponer, no supone callar frente a una sociedad que se aleja de la Verdad. Dar razón de nuestra esperanza sin acritud pero con firmeza, sin complejos, sin prisas, pero sin pausas. El resto debe andar en manos de quien todo lo puede. Y no tiene que preocupar. En realidad los verdaderos creyentes realizan con su santificación de la vida ordinaria el misterio de la Redención del género humano.

Me imagino que no debió ser muy diferente en otras épocas, aunque ahora nos parezca que el pasado siempre fue mejor. La verdad, es que hoy hay más posibilidad de llegar hasta el último rincón de la tierra para proclamar la palabra. Pero la fe no se impone es una gracia que se nos da y debemos saber trasmitir. Palabras que se hagan vida. Eso es lo que espera con afán el incrédulo que se acerca a los cristianos. Que el Señor guíe a la Acción Católica para que dé frutos de Vida que interpelen a todos. Que puedan decir como en las primeras comunidades: ¡Mirad cómo se aman!