domingo 29 de noviembre de 2009

Del catolicismo sociológico al catolicismo de trincheras

El título es un guiño a la realidad. Estamos en ese momento histórico en el que otros estuvieron antes que nosotros. Imagino la España Islámica con sus pequeños reductos semiclandestinos donde se mantenía el cristianismo con peligro incluso de la propia vida. Eso de estar en inferioridad numérica ya ha sucedido en otras ocasiones. No cabe duda que la sociedad occidental camina a marchas forzadas hacia un paganismo naturalista. Los verdes son esa corriente de respeto a la madre Tierra que tenían los nativos de remotos países sin descubrir. No están lejos del pensamiento de los indígenas amazónicos, aunque esté pasado por el barniz de la modernidad.

Pasamos por tanto de una sociedad cristiana, en Occidente, a una sociedad agnóstica con ribetes panteístas; el Universo en expansión seduce esa parte religiosa que todo individuo mantiene en su interior. Una parte que se sigue interrogando sobre las cuestiones básicas de la vida. ¿Por qué estamos aquí? Puede preguntar cualquier niño. ¿Qué sentido tiene la existencia? Son preguntas que se han planteado generación tras generación, también filósofos y pensadores, más o menos eruditos. No es una cuestión de tener mucha cultura. Es más bien un impulso que forma parte del origen del ser humano.

Ese impulso está presente en cualquier tipo de religión y cuando se encuentra ausente aparece bajo otras formas. La podemos rastrear en la filosofía de Platón de hace miles de años. También en la Biblia, que es un registro de la relación de Dios con el hombre hasta su Epifanía y posterior muerte y resurrección. Pero también se encuentra en las preguntas de los niños de cualquier país. Es cierto que hoy se vive demasiado acelerados, tanto es así que muchos pierden el norte porque no encuentran sentido a lo que hacen, un malestar difuso que puede afectar al organismo como un virus letal.

La religión de trinchera es la que estamos viviendo en este momento. Aguantamos lo que nos echen con resignación, y aunque nos quejemos no pasa de ser un lamento en la familia, el resto del mundo, la mayor parte, funciona con otros parámetros. Y la invasión de los medios de comunicación contagia el espíritu de la época. Tanto es así que las vocaciones de consagrados merman de manera alarmante y la población de la mayor parte del clero se encuentra ya en la edad de jubilación.

Este panorama sería desolador para un analista de cualquier empresa. Algo está fallando y debemos reaccionar. Pues sí, efectivamente, está fallando la fe. Y ante ese fenómeno no hay que esconder la cabeza como el avestruz, ni sacar pecho como un gallo. Lo cierto es que se reza poco y la oración es el fundamento de nuestra relación con Dios. Si rezamos poco y mal, el mundo nunca cambiará. El otro fenómeno es intentar copiar el marketing empresarial, publicitar la fe como si fuéramos mercaderes en el templo.

La verdad es que vamos hacia el cristianismo de solera. El de la familia y la parroquia. Y creo que allí es donde se encuentra la escalera para salir de la trinchera. Poder afirmar la fe sin miedo al qué dirán, es el primer paso. El siguiente es exigir respeto. Y el sucesivo es apostar por trasmitir esa paz y serenidad que sólo quien vive firmemente asido a la fe, puede trasmitir. Porque nosotros tenemos esperanza. No somos pesimistas aunque la estadística se empeñe en mostrarnos una realidad catastrófica.

La Iglesia ha sobrevivido a todos los imperios desde hace dos mil años, y la promesa es permanecer hasta el final de los tiempos, con mayor o menor número de seguidores. Pues ahí radica la salud del mundo. En la capacidad de interceder los unos por los otros. Nosotros pedimos por creyentes y ateos, por enemigos y amigos. La oración sigue siendo una influencia benéfica para la sociedad, para el género humano.

Una fe que predica el amor a los más vulnerables de la tierra jamás podrá sucumbir. Eso es seguro. Porque el hombre es un lobo para el propio hombre y sólo salir de sí mismo para llevarlo hacia el otro, puede salvarle del propio egoísmo. Y ese es el misterio de la cruz y la consecuencia de la Resurrección. Se nos ha prometido la eternidad. Nadie en su sano juicio renunciaría jamás a la felicidad, a la paz, a la bondad, al amor. Por eso no tememos el futuro.

viernes 27 de noviembre de 2009

Por quién doblan las campanas

Este título lo utilizó Hemingway para contar en una novela su versión sobre la guerra civil en España. Los personajes de la película eran Ingrid Bermang y Gary Cooper. Se pudo ver por primera vez en España cuando llegó la democracia y los partidos, incluido el comunista, entraban en el arco parlamentario. Hablar hoy de aquello es hacer un viaje al pasado. Desde entonces ha llovido tanto que ni la épica republicana nos parece tal, ni el franquismo ha dejado de pesar como una losa para muchos españoles.

Pero es que hoy el título viene a propósito de ese pistoletazo que ha reflejado el parlamento con 186 votos en contra de la Ley de Salud y Reproducción o para entendernos la reforma de la de la Ley del aborto, mientras a favor lo hacían 162 con una abstención. Una votación impregnada de polémicas en el que las caras de satisfacción de un grupo de mujeres me han hecho sentir vergüenza ajena. No quiero ser una progre de salón que brinda por el aborto. No, mientras se siga considerando a la mujer culpable de la muerte de un inocente. Porque no es ella quien desmiembra al feto, ni la que le aplica el tormento de una muerte inhumana. Lo son en primera instancia los diputados que hoy han votado a favor de la nueva ley del aborto.

Cada diputado debe cargar en su conciencia la muerte de los miles de seres que dejan de venir al mundo. Despenalizar el aborto para evitar muertes de mujeres en condiciones infrahumanas es una cuestión, felicitarse por matar a un inocente, es otro tema, que parecen tener superados muchos abducidos. Seguimos siendo las hijas de Eva pecadoras y asesinas y los saludables varones que han contribuido a la procreación, siguen estando al margen, con la cabeza bien alta.

No, señores, vean el resultado de sus juegos eróticos y no contribuyan a ese crimen nefando del aborto. Asuman su responsabilidad mejorando las condiciones de vida de toda mujer embarazada, para darle la oportunidad de criar y educar a ese niño que otros están dispuestos a eliminar. Se ha acabado el supuesto de daño psicológico como excusa para abortar, dicen las feministas de hoy contentas por haber superado la primera barrera. Lo siento chicas, seguiréis penando por ese ser que pudo ver a la luz y que alegremente otros se apresuraron a eliminar.

No se puede imponer una moral, cierto. Pero tampoco se puede educar para violentar la vida. El respeto a la vida desde su nacimiento hasta su ocaso es un signo de humanidad y civilización. El extermino de los inocentes corresponde por derecho a los regímenes totalitarios de cualquier signo. Violentar la moral de la sociedad con eufemismos no es ninguna liberación de la mujer. Si el feminismo quiere ser en realidad lo que pretende, deberá posicionarse a favor de la vida, como lo estuvo en sus comienzos.

Considerar que una niña de dieciséis años puede abortar es tan hipócrita como afirmar que si tiene quince se la envía a la cárcel. Y ese detalle parece encontrarse fuera del debate. La vida es un don y las feministas dicen que como tal debe ser gozosa. Pero al parecer la naturaleza nos ha dotado de esa especie de poder sobre los hombres. Nosotras parimos, nosotras decidimos, suelen afirmar las más radicales. Yo diría que siempre deciden ellos. Deciden dar la espalda a la mujer o hacerla responsable del crimen mas nefando. Si esto les parece horrible, es que no han entendido nada. Están jugando con nosotras, ahora podéis abortar así que yo te exploto cuantas veces quiera y si hay consecuencias toma la píldora chica, espabila, no seas mojigata. ¡Menuda liberación, cargar con las consecuencias de los actos de dos personas!.

Me pido la objeción de conciencia para no tener parte ni arte en este desaguisado general que va invadiendo la mentalidad de todos los países, uno tras otro. La vida está en manos de quienes deciden las leyes y manipulan para que sus intereses se beneficien. Cualquier día nos dirán que no se puede tener más de un niño como en China, pero mientras eso llega van poniendo vaselina para que matar resulte aceptable jurídicamente. Yo me niego a entrar en ese juego. Estoy escuchando por quién doblan las campanas.

miércoles 25 de noviembre de 2009

El 25% de las mujeres son violadas alguna vez



El día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebrará este 25 en todo el mundo con muy diferente fortuna. Porque lo cierto es que la violencia contra los más débiles sigue siendo una moneda corriente en casi todos los países. Las mujeres, por muy diversos motivos,estamos como ciudadanos de segunda en algunos lugares. Y junto a ellas se encuentran los niños, cuyos derechos celebrábamos hace unos cuantos días, sin menoscabo de que la mitad de la población infantil sobreviva en esclavitud, trabajando por menos de la mitad del salario de un adulto, con jornadas agotadoras.

El caso es que en aquellos países donde se defiende los derechos de la mujer o de la infancia tampoco se consigue evitar que la cuenta de víctimas siga elevándose. Y pese al mayor grado de instrucción de las víctimas y sus asesinos, lo cierto es que se llega a la violencia doméstica en demasiadas ocasiones. Como algunos apuntan a que todo ello tiene como raíz la ideología de género, tendremos que desmontar tal falacia.

Los países islámicos llevan incorporada la violencia en sus mismas leyes dejando a las mujeres en estado de esclavitud al varón, sin demasiados problemas. Lo que sucede es que es tan frecuente caer víctimas del varón que no hay registros ni leyes que penalicen sus abusos. No cuenta el que una mujer sea vendida por su familia siendo menor de edad, tampoco que se la acuse de cualquier delito para deshacerse de ella.

En cuanto a la sociedad moderna, donde la igualdad exige una reciprocidad en la pareja, tendremos que reconocer que la ira forma parte de un mecanismo visceral en los humanos que se manifiesta en primer lugar de modo verbal y traspasa en muchas ocasiones la línea del insulto para llegar a los malos tratos físicos, especialmente cuando no hay un respeto hacia la otra persona. El paso de perder el respeto al otro origina esa violencia.

En cualquier caso, insisto que no es un problema de ideología de género, ni mucho menos:
En el mundo, el 25% de las mujeres son violadas en algún momento de su vida. Dependiendo del país, de un 25 a un 75% de las mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de forma habitual. Cerca de 120 millones de mujeres han padecido mutilaciones genitales. Las violaciones han devastado mujeres, niñas y familias en los recientes conflictos en Ruanda, Camboya, Liberia, Perú, Somalia, Uganda y la antigua Yugoslavia.

El mensaje del secretario nacional de Naciones Unidas del pasado año, recorre la geografía de la Tierra para constatar que la mujer padece situaciones de violencia que levantan las alarmas pidiendo tolerancia cero para los abusadores de la dignidad de cualquier ser humano. En el momento que no respetamos al más débil, se suceden los actos de violencia. La protección al menor y a la mujer, no es sólo un derecho, sino un deber de todos los países para conseguir un orden más justo y humano.

Sigo pensando que en los países desarrollados, debería existir una terapia de familia, una formación para la convivencia. Porque lo queramos o no, los conflictos de pareja pueden resolverse en el diálogo. Se puede aprender a amar, sin intentar poseer a la otra persona. Y tal vez sea esta una de las asignaturas fundamentales para cualquier pareja que desee iniciar una relación. Para un creyente el matrimonio es un sacramento que con auxilio de la gracia tiene que llevar a la santidad de ambos. Vale la pena considerar que los dos deben ayudarse a conseguir esa meta y cuando existe esa reciprocidad, las dificultades son impulsos para seguir creciendo como personas.

lunes 23 de noviembre de 2009

De Congreso en Congreso y tiro porque me toca



El domingo finalizó el XI Congreso de Católicos y Vida Pública,con un manifiesto que es como suelen finalizar las sesudas reuniones de tanto prócer dispuesto a reflexionar, es decir con un gran brindis al sol. ¡Y qué bonito queda!. Ya llevan once Congresos y lo que les queda por rascar, para llegar a tener presencia pública; para quitarse la caspa de los hombros y desmelenarse sin miedo ante el Miura de la progresía de salón.

Son tiempos de crisis y un buen momento para asumir los propios errores. Unas cuantas legislaturas sin tocar la Ley del Aborto y tampoco el Sistema Educativo. Dos errores de bulto ideológico del centro reformista; y es que estamos en una sociedad relativista donde prima la rentabilidad del capital sobre otros intereses. Faltan filósofos y humanistas mientras que sobran repeinados economistas, tribu urbana alimentada por esa quimera de ser de una puñetera vez europeos, que nos ha ido persiguiendo durante treinta años. Ajustar el índice de crecimiento al resto de los países de la unión era una obsesión permanente.

En el cambalache se perdieron los papeles, que es como decir las señas de identidad. Y andan en toda Europa convocando a las meigas para esa otra utopía que se llama Alianza de Civilizaciones. Un sudoku que no hay quien resuelva. Pero que queda muy bonito sobre el papel y además hace soñar al personal. Mientras más solidaridad se proclame, da igual que aumente la cola de Cáritas, los pobres siempre han sabido salir adelante. El problema son los ricos, que nunca tienen suficiente, pero para eso están las ideas de relleno que se pasean de Congreso en Congreso.

Lo vengo repitiendo, hace falta una ventana educativa que no sea exclusivamente la socialista. El modelo ideológico del puño y la rosa ha tocado techo. Y los católicos, cada uno en su ámbito tenemos mucho que decir, pero no de cara a la galería, sino con los hechos. Ajustando la economía familiar, dando el callo a pie de obra. Nos han enseñado a consumir y hace falta que nos enseñen de nuevo a ahorrar y a compartir. No es lógico que la ropa usada pueda venderse de segunda mano. ¡En qué cabeza cabe semejante derroche cuando miles no tienen lo necesario para subsistir!

El modelo de desarrollo para el consumo hace personas irresponsables que no valoran lo que tienen. Aquí cualquiera es capaz de soltarle una colleja al médico o al profesor, porque están en su derecho. De obligaciones ni una, eso no está de moda. Y lo cierto es que la corrupción se contagia en las actitudes irresponsables y egoístas entre vecinos y compañeros. Se empieza por exigir a quien está para ayudarnos y se termina por perder los papeles en cualquier esquina como crónica de sucesos.

La cosa es que cuando no existe un proyecto de persona, de individuo, de coherencia social se termina por no respetar la ley. Cuando se sigue la moda y la publicidad lo invade todo, el individuo pierde el norte y no sabe hacia dónde camina. O tal vez sí, tal vez sabe que va a hipotecar su vida pero no encuentra el modo de resistir el atractivo de seguir en la rueda.

El caso es que lo el pacto de Estado Educativo estaría muy bien, si no tuviera delante una ideología impregnada durante treinta años, que se resiste a aceptar su fracaso. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?.

sábado 21 de noviembre de 2009

La doble vara de medir: lapidación y adulterio



El jueves fue Ntra. Sra. de la Divina Providencia, la advocación festiva corresponde a Puerto Rico, pero según me entero tiene sus raíces tanto en Italia como en España donde se construyó un santuario. Puede que les resulte curioso saber algo más de esta advocación, tal vez en otro momento hubiera escrito sobre ello. Pero lo cierto es que hoy es difícil decidirme por el tema. He sabido de la lapidación de una mujer en Somalia por el espantoso crimen de ser pillada en adulterio, mientras el varón apenas recibida unos pocos azotes. Lo ha denunciado de manera brillante el blog En clave de África y era tan espeluznante su relato que me ha parecido apropiado retomar la noticia.

Primero como mujer que siente en profundidad las espantosas condiciones de vida que muchas otras mujeres padecen. Y por tanto como feminista sin el calificativo de género, para no herir susceptibilidades de los santos varones. Pero indignada con esa especie de silencio cómplice que permite transigir ante hechos tan deleznables. Lo siento pero me hierve la sangre.

Dicho esto que no por sabido es menos doloroso, creo que debo señalar que hay una campaña contra eso que algunos han dado en llamar ideología de género, que no es ni más ni menos que una especie de ariete contra la modernidad. No se puede estar contra el feminismo porque eso supone ir en contra de la mujer y sus derechos. De manera que se acusa en general a una ideología que algunos califican de marxista porque está hecha por las mujeres contra los hombres, según dicen ellos.

La verdad es que es desolador descubrir que algunas mujeres pueden ser lapidadas mientras a los varones solo les corresponde unos azotes, por unas leyes en poder de hombres que aplican sus códigos de manera interesada. Digo yo que condenar el adulterio está muy bien, pero no tanto las diferentes varas de medir, al menos en eso nuestro credo es más sensato. Sin embargo ya saben que durante generaciones de ella se decía que era una meretriz, y en cambio para él solo se trataba de echar unas canitas al aire.

Las sociedades no pueden construirse en contra de algo, sino a favor. Por eso entiendo que el feminismo todavía tiene mucho camino por hacer, y en él se deben implicar los hombres. No se trata de dejar a la mujer al servicio del hogar, sino de fomentar las facilidades para que existan unas medidas que favorezcan a la familia. Evoluciona la sociedad en su conjunto y no lo hace a consta de un género o de una raza o de una religión.

Me resulta doloroso que algunos atribuyan la actual crisis relativista al feminismo. Por lo mismo, aunque el tema del sacerdocio sea tabú, es evidente que la Iglesia se está posicionando a favor de una determinada mujer, con un rol específico en el hogar. Lo que me parece completamente respetable, siempre y cuando se les permita reintegrarse a la vida laborar en el momento sea menos necesaria su presencia en casa. Tanto como que se permitan licencias para educar a los hijos sin distinción de género. La casuística personal es muy variable y entrar en ella llevaría su tiempo.

Hay otro tema que me parece fundamental y es que educar para la igualdad no destruye la familia, por mucho que algunos talibanes lo vengan predicando. La mujer no se está posicionando contra el hombre eso huele mucho a género, pero a género podrido. El de la prepotencia del varón y la exigencia de sumisión a la mujer. Poco más o menos como los islamistas somalíes aplicando las suras del Corán. Que Ntra. Sra. de la Divina Providencia proteja a todas las infelices en manos de sádicos y haga que hombres y mujeres vivan la complementariedad gozosa como seres amados por Dios.

jueves 19 de noviembre de 2009

De mayor quiero ser como el Sr. Oliart



Si abrimos la ventana de Internet el mundo vive en plena crispación. Es inevitable caer en el desánimo, tanta injusticia, tanta corrupción, tanta guerra. De manera que lo inmediato es bajar a la calle, pasear por la ciudad y reconocer que la vida sigue imbatible; la gente ríe, come, trabaja, está completamente encajada en la rueda y de pronto te convences que no hay mal que cien años dure.

Quiero decir que las crisis son cada vez un espacio más común. La primera con la que tropiezas te deja cierto poso agrio, pero a medida que vas cumpliendo, deja de sorprenderte el vértigo de la vida. Y lo digo en un sentido filosófico, porque la vida siempre sorprende en cualquier esquina y a deshoras. Pero lo cierto es que las crisis se superan. Es bueno que se sepa. Tanta crispación en los medios, tanta corrupción, tan agrias polémicas son humo que se desvanece de un día para otro.

Lo cierto es que para coger perspectiva es mejor la distancia. Desapasionarse un poco y respirar con pausa. Estoy convencida que la ideología que sacude a la sociedad occidental es como un sarampión, algo por lo que hay que pasar para comprender muchas cosas y reconocer errores de bulto, gordos.

De manera que cuando analizamos estos últimos veinticinco años comprendemos que la sociedad globalizada está demandando nuevas reglas de juego; entendemos que ya no funciona la maquinaria, que se ha quedado obsoleta y hay que hacer ajustes. Uno de los más importantes, sin lugar a dudas es la de dar paso al voluntariado de mayores. He leído un soberbio artículo de Juan Cruz sobre Alberto Oliart, abogado, poeta, memorialista, político y miembro de la generación de Carlos Barral, que ha sido nombrado, a los 81 años, presidente de la Corporación RTVE. Y me ha parecido genial que se pueda estar en activo a la edad en que las neuronas ya se han fundido para la mayoría.

Lo digo porque al igual que el mismo Juan Cruz, yo también fui de las que ya no daba el perfil para el cargo. Que sucede exactamente cuando se te pasa el arroz, algo que una mujer nota cuando ya no le llaman señorita y se convierte en señora. Pero fíjate que al igual que Juan Cruz yo me reinventé en otra profesión. Y tengo la pretensión de vivir una jubilación activa.

Como ejemplo de lo que cito hemos tenido en Religión Digital a La Cigüeña de la Torre, un emérito de altura que sigue clavando su afilado pico en quien se ponga por delante. Eso quiere decir que la edad en algunos casos sirve para dar lo mejor de uno mismo a pleno rendimiento, liberados de compromisos miedosos, que en otra época sellaban la boca no fuera a ser que nos dieran una patada en el trasero. Lo primero es la familia y por ella se hace lo que sea, incluso callar.

Pero una vez has cumplido todos los trámites y sueltas lastre, nada hay mejor que ofrecer la experiencia para quien viene detrás. Esa labor meritoria que se reservaba a los consejeros áulicos, es ahora puesta al servicio del bien común, sólo por el placer de ser útil. Que es el mayor gozo que puede encontrar una persona a cierta edad. Por eso una aspira a ser como el Sr. Oliart a sus años. Tener cabeza, fuerza y ganas para seguir aportando aunque sólo sea un granito de arena

lunes 16 de noviembre de 2009

Mártires de El Salvador, santos subitos



Un día como hoy de hace veinte años caían acribillados Ignacio Ellacurría y sus compañeros mártires en El Salvador. Ya sabemos que la versión oficial es no considerar mártires a quienes mueren por su actitud combativa frente a unas estructuras injustas. A eso lo llaman política. Pero la realidad es que el Evangelio se hace carne y sangre en los más pobres, en los preferidos. Y para muchos de nosotros los jesuitas del Salvador murieron por su compromiso con los desfavorecidos. Que es una manera de dar la vida por los demás. La dieron desde el mismo instante que se comprometieron a favor de unos y en contra de otros.

Y hoy el Papa ha lanzado una andanada sobre el hambre en el mundo en la FAO. De manera que cualquier creyente se debe sentir “a su nivel” interpelado para favorecer una distribución más justa de los bienes que son para toda la humanidad, no sólo para unos pocos elegidos. Si esto provocase una convulsión en todos los creyentes, estaríamos optando por unos derechos frente a los poderosos. Y entonces dirían que estamos haciendo política. Pero es pura Doctrina Social de la Iglesia, algo que muchos quieren relegar a un rincón.

Es completamente literal lo que dice el Evangelio: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." (Mateo 25, 31-46)

Lo cierto es que optar por unos significa estar frente a otros. Y si se está en ese lugar por Cristo, porque se entiende que así es como se viven los valores del Evangelio, caer en manos de asesinos es en razón de justicia un martirio. Y no por unas ideas, sino por el compromiso con los más desfavorecidos. A monseñor Romero también lo mataron por hablar claro y alto. No podemos dejar pasar estas vidas en el olvido. Ellas encarnan lo mejor del Evangelio. Cierto que la teología de la liberación puede haber estado contaminada por posturas socialistas, pero es que si no ponemos freno al consumismo que promueve el capitalismo, los desajustes aumentan. Exactamente como hoy nos recordaba el Santo Padre en la FAO.

¿Quiere esto decir que la Iglesia llama a las barricadas a los parias del mundo?. No, no ha sido necesario, ellos han venido en patera, con visado turista, o sin papeles. Y siguen llegando desde los Continentes del hambre, para conseguir una vida digna, con un salario que les permita educar a sus hijos. Con una sanidad que sirva para todos, con una educación gratuita. No estará España muy boyante, pero al otro lado del charco la cosa está peor.

Lo cierto es que ahora los países emergentes quieren copiar el modelo de progreso basado en el consumismo. Y eso supone mantener la riqueza en manos de unos pocos. La Iglesia se ocupa de los más necesitados, pero no puede esconder la cabeza frente a los graves desajustes de la economía o frente a la corrupción de los políticos; debe llamar a la regeneración social. Y aunque de alguna manera siempre lo ha hecho, hoy en una sociedad globalizada, la doctrina Social de la Iglesia es ciertamente un modelo mucho más equilibrado que lo que nos ofrece la clase política.

Por eso quienes denuncien las estructuras injustas que priman el egoísmo de unos pocos frente a las necesidades de muchos, pueden caer acribillados y no será una cuestión de política, sino de Evangelio. Ignacio Ellacurría y sus compañeros han sido santificados por el pueblo Salvadoreño, santos súbitos le escueza a quien le escueza. Y más pronto o más tarde la Iglesia lo reconocerá

sábado 14 de noviembre de 2009

Una nueva campaña para el adoctrinamiento



Vamos a tener que salir del armario, como tantos otros, pero esta vez con una intención mucho más provechosa. Salir a la calle y que no te tachen de reprimida requiere un cierto valor. La sociedad ha pasado de la mojigatería pacata al adoctrinamiento hedonista. Extremadura lanza una provocativa campaña para manipular a los jóvenes bajo el sugerente título “El placer está en tus manos”. La campaña fundamenta sus onerosas dádivas en enseñar a masturbarse, a cuenta del erario público, así, tal cual.

Tendrá que ser la sociedad civil la que se mueva contra esa manipulación rastrera. Contratar unos cuantos psicólogos que faciliten el pansexualismo con criterios de normalidad, implica mucho valor por parte de quienes creemos que la contención de los impulsos educa la reciedumbre de la persona; al mismo tiempo que beneficia unas relaciones de parejas más sanas y equilibradas. Estoy un poco cansada, como mujer, que intenten convertir a todas las jovencitas en fruta madura para un fin de semana. Y luego si te he visto no me acuerdoDe esa manera el lobby feminista lo que hace no es liberar a la mujer, sino someterla al imperio del capricho ocasional. Incita además al consumo de la píldora postcoital, del preservativo y de todo tipo de ensayos que banalizan las relaciones humanas. Digo yo que no hemos conseguido educar el frenesí varonil de aquí te pillo aquí te mato, sino sustituirlo por esa liberación sexual que nos mete a todos en la cama, en cualquier hora del día.

No se puede hablar de pecado, ni lo voy a nombrar, bastante ha tenido monseñor Martínez Camino con su clara definición respecto al aborto. Si eso es asustar a la juventud, es que no han entendido nada de lo que ha pasado en los últimos tiempos. Se está aborregando a la sociedad con “el pan y circo” que hoy en día son el sexo y el consumismo. Estaba clara la reserva hacia una asignatura que puede introducir campañas como esta. Supongo que los sabios psicólogos de la Junta de Extremadura habrán ojeado el manual. Pero puestos a convertir el sexo en un derecho ocasional, parece lógico que les muestren a las jóvenes diferentes consoladores para las horas de tedio.

Les puedo asegurar que tengo la ventaja de no haber sido manipulada para la perversión, ni tampoco para la represión. Entre medias de ambas cosas existe algo que quieren suprimir y es la conciencia y la dignidad. Si matan ambas es muy fácil doblegar a la persona. De ahí que se estén levantando voces de alerta. Hoy por hoy, la promiscuidad viene promocionada por el Estado que facilita el aborto a las menores y el uso de la píldora. Previamente les da cursillos con objeto de que exploren sus zonas erógenas.

Cuando una persona no es capaz de controlar sus impulsos, la civilización se convierte en una “jauría humana”. Hacia ella caminamos con más violencia de género que nunca y más abortos de los previstos, en aquella célebre educación liberal que separaba la sexualidad de la reproducción. Se inventó una nueva disciplina a la que hay que dar de comer: la sexología. De esa manera se entiende aquel “póntelo, pónselo” que no ha mejorado la calidad de vida de nadie.

Al final resulta que la conciencia de pecado, es mucho más sana para la sociedad que llegar al diván del psicoanalista para confesar que eres un obseso sexual. Entre medias está la sensatez que parece haber perdido el Ministerio de Igualdad.

jueves 12 de noviembre de 2009

La parte de la primera parte se subroga en la segunda parte

Lo que voy a decir forma parte de las bambalinas de la actualidad. Está la Sociedad General de Autores que muerde con Internet. No en vano el éxito de la piratería ha esquilmado sustancialmente las billeteras de los artistas e intermediarios. Pero el fenómeno de las nuevas tecnologías no conoce fronteras. Y además tiende a repetir los esquemas del pasado con tintes futuristas. Apropiarse de lo ajeno es una de las actividades más antiguas del género humano, tiene mucho que ver con la envidia que para los creyentes fue el origen del famoso fratricidio de Caín con Abel. Así como con la codicia, un género muy de moda en este recién estrenado siglo.

No me queda constancia de que los antiguos recibieran dinero por sus escritos. Carezco de fuentes fiables para afirmar que Cervantes afilaba su pluma por una bonita bolsa de reales. En general tiendo a pensar que el conocimiento ha sido trasmitido sin codicia hasta que llegó la imprenta. Que fue una manera de sacar partido del talento de otras personas, un modo de hacer llegar a miles de gentes lo que un solo individuo había creado en la soledad de su habitación. Hasta ese momento la buena caligrafía era prenda segura del oficio de copista, a partir de ese momento las máquinas sustituyeron la tediosa labor de aquel gremio.

Pero la historia está repleta de listos y villanos. Los primeros se corresponden, como podrán imaginar con los mercaderes de lo ajeno. Los segundos pertenecían al gremio de los pícaros hasta que esquilmar al otro se convirtió en latrocinio. Un proceso muy fino que es frecuente en la sociedad actual y de la que tenemos copiosa información. Es difícil ojear la prensa sin que salga una corruptela al descubierto. Y como el proceso queda magnificado por la repetición reiterativa de los casos. El resultado siempre es piramidal. Va de arriba abajo, extendiéndose como la carcoma.

El ilustre escritor Vicente Molina Foix nos hace saber que existe en Suecia el partido Pirata. Para que no se pierdan les diré que nada tiene que ver con el pesquero español que está dando tanto de sí que, bien podría constituir una novela al estilo de Josep Conrad. Lo cierto es que el Molina Foix está preocupado por la trastienda grasienta que supone el copia pega de las obras ajenas, que también daría mucho juego en manos de cualquier Charles Dikens.

Y está en contra de la sociedad de la información que nos deja a todos al albur de lo que quieran hacer los demás con la información. Si se trata de música, ni les cuento como lloran por proteger los derechos de autor. Tema éste que debió ser un invento muy posterior al genial Mozart quien murió arruinado trabajando a destajo para ganarse la vida con lo que más le gustaba. ¡Qué no hubiera podido hacer aquel genial músico con los derechos de autor!. Lo más probable es que la parca nunca lo hubiera encontrado.

El caso es que el oficio de escritor siempre fue una actividad propia de gente con dinero y tiempo para perder emborronando cuartillas. Vivir del cuento es por poner un ejemplo, casi como de anteayer. Y como es obvio no voy a decir que esté en contra de cobrar los derechos de autor. Pero me divierte mucho ver que ya no es tan fácil engañar a la gente corriente. Ahora la criba de talentos no necesita intermediarios dispuestos a convertir en best seller la obra de sus amigos o recomendados.

Tampoco vale la machacona puesta en el aire de la música bailonga. El paladar selecto seguirá catando buenos vinos. Y el negocio de los usureros de lo ajeno va a seguir tambaleándose por muchos filtros que pongan a la red. Porque es ahora cuando se ha democratizado el saber. Y aunque Molina Foix le duela, es cierto que hoy existe la libre difusión de la cultura. En manos, eso sí, de quienes pueden pagar una cuota de Internet.

martes 10 de noviembre de 2009

La nueva evangelización ya está aquí



Sigue pasando la estela de la efeméride de la caída del Muro de Berlín y todavía no se han puesto de acuerdo los grandes analistas de la Europa actual. Queda claro que fue un acontecimiento histórico que llenó de alegría al mundo occidental. Pero también es evidente que supuso el triunfo del capitalismo salvaje frente a la colectivización y el ideal de una distribución justa de la riqueza.

Ayer hablaba de la revolución digital como acontecimiento inmediatamente posterior a la caída del muro. Sin embargo no parece haber suscitado muchas reflexiones. No obstante, la aldea global comenzó en ese preciso momento. El mundo ya no se dividía en dos bloques, la guerra fría daba paso al diálogo y la desaparición de la URSS trastocó completamente el atlas geopolítico del mundo. Cierto que Europa tuvo que vivir una terrible guerra en la antigua Yugoslavia, pero aquello supuso una experiencia piloto para la complejidad religiosa y étnica de la vieja Europa.

Creo que no se mide con claridad el cambio de paradigma actual. El capitalismo ha triunfado y está en permanente reajuste. Basta recordar las sucesivas crisis económicas y como se han ido sorteando las dificultades. La expansión comercial ha buscado nuevos mercados donde la rentabilidad sea mejor. El coste es paradójicamente una libertad preñada de esclavos. Hablo de los miles de trabajadores del mundo que están siendo exprimidos en contratos basura, dispuestos a cualquier cosa por tener un trabajo estable.

Ese sueño, el de la estabilidad, es ya una quimera. Nadie puede a partir de ahora instalarse, la era digital exige cambios estructurales en las empresas y en las relaciones laborales. La formación continua y on-line es una realidad; la escuela en casa con Internet, es también un hecho que nos devuelve a los antiguos preceptores, en este caso los propios padres con la ayuda de las tecnologías.

Todo esto provoca ajustes diarios de manera imparable que afectan a toda la cadena productiva de todos los países. Los medios de comunicación, la banca, la industria, la enseñanza, la sanidad. Todos están convulsionados con el fenómeno y reciclándose. Esta situación no es nueva pero tiene una característica única, su velocidad. La manera tan natural con la que convive generaciones de analfabetos digitales y niños instruidos en las nuevas tecnologías, muestra claramente que hay gente que queda apeada del tren del progreso, en cuestión de décadas.

Y así vemos que nace una nueva era. Mirar veinte años atrás es quedarse mudos de asombro. Mientras la televisión necesitó décadas para ser accesible al ciudadano medio, hoy esta sociedad de la información va abaratando costes y exige renovarse cada cinco años. El sistema operativo Windows sigue con sus nuevas versiones. Pero eso no es todo, porque también ha salido el software libre que está iniciando su ofensiva para alcanzar cuotas de mercado que hasta ahora pertenecía exclusivamente a Microsoft.

Si han llegado hasta aquí, es el momento de preguntarse el modo en el que la evangelización va a cambiar. El Vaticano ya tiene sus sistemas engrasados y las distintas diócesis han abierto sus páginas web. Pero el fenómeno es imparable y requiere una formación continua a todos los usuarios, de manera que sea posible evangelizar en la red. Y en este momento los cristianos estamos llamados a humanizar la red. Hacer posible que el mensaje pase de la palabra escrita a la nueva ágora de la predicación. Porque ya son muchos quienes lanzan sus homilías grabadas, sus cursos de oración, sus talleres. Ese es el futuro inmediato.

La contrapartida es que tenemos que conseguir que no se hagan mayores las desigualdades entre quienes disfrutan de las nuevas tecnologías y quienes siguen anclados en una sociedad de subsistencia. Y por otro lado, el consumismo salvaje muestra que el hombre tiene que poner freno a sus ambiciones. Con Dios se va a favor de la humanidad, sin Él, ésta puede acabar clavándose el aguijón así misma

domingo 8 de noviembre de 2009

"Cosas veredes amigo Sancho"


Una mujer marroquí ha sido apaleada en Socúellamos (Ciudad Real) por no llevar velo islámico. El resultado de dicho acto criminal ha provocado un aborto a la mujer. Luego nos dirán que no somos tolerantes si protestamos por el velo en la escuela. Nos mentirán diciendo que es un símbolo religioso y alegarán el consabido pluralismo y tolerancia para que todo quede bien atado. Mientras tanto el Parlamento de Derechos Humanos de Estrasburgo da razón a los laicistas y dictamina que los crucifijos no deben estar en las escuelas de Italia.

La verdad es que como mujer occidental me avergüenza que bajo la consabida tolerancia, se consienta una prenda propia de otra cultura, que para mí significa sometimiento de la mujer al varón. En los países islámicos, por contra, la cruz y los cristianos están condenados al extermino. Pero en la Europa light lo que vale es la a confesionalidad y el laicismo, y sirven como detonante hechos de estas características para reafirman a unos y otros en la supresión de los símbolos religiosos Siempre que se traten de los cristianos.

Porque con la consabida tolerancia lo cierto es que los comedores escolares llevan su menú musulmán. Mientras que no se respeta en Cuaresma la abstención de carne en el plato del día. Es decir admitimos aquello que más daño puede hacer a nuestra propia cultura y despreciamos nuestras raíces. Si dos hombres son capaces de golpear brutalmente a una mujer embarazada porque no lleva velo, qué no serán capaces de hacer si la mujer es suya. Ya sé que dichos individuos han sido detenidos, pero la pregunta es si esto es un hecho aislado o en realidad se trata de una muestra más de cómo suceden las cosas en ese choque de civilizaciones que todos tememos.

Como la historia suele moverse por oleadas, tras una bonanza económica sobreviene una crisis y de igual modo tras un periodo de tolerancia se avivan los extremismos. Es una oscilación que sirve para corregir desajustes. Unas veces parece la mano de Dios y en otras ocasiones según donde te sitúe la historia, puede parecer un verdadero infierno. Que se lo pregunten sino a las afganas encerradas tras un burka y condenadas al ostracismo. Y eso pasa delante de nuestras narices sin que nadie levante la voz.

Se puede invadir un país con la excusa de que esconde un arsenal peligroso para la seguridad internacional. También para combatir la droga. Pero nadie parece preocuparse por la situación de la mujer en determinadas zonas del mundo. Al contrario ahora hay una reacción antifeminista en muchos países. Se habla de la ideología de género como una especie de virus maligno. Ya me dirán si no hay motivos para feminizar a la sociedad que soporta agresiones como la de Socúellamos. No digo que esté a favor de esa tontería llamada paridad, más bien desearía que nadie tuviera que echar en cara a otro su sexo para hablar de según qué cosas.

Lo curioso es que Europa debido a los flujos migratorios se mueve ahora entre los dos extremos: el feminazismo que algunos denuncian y la opresión que otros imponen. Como muestra de este absurdo bamboleo quedan el Ministerio de Igualdad y la paliza de esta joven musulmana a la que en un país libre, se golpea tras optar por la libertad.

Cosas veredes amigo Sancho, como diría el Quijote; por lo que pueda ser yo me opongo al velo en las escuelas, lo dije y lo repito. Que se lo pongan cuando entran en las mezquitas, pero fuera, en una sociedad occidental, ni velos, ni burkas, ni moros machistas sean o no sean musulmanes

jueves 5 de noviembre de 2009

Otro bofetón al crucifijo en Estrasburgo

La sentencia del Tribunal de Estrasburgo amparando la retirada de los crucifijos de los colegios públicos en Italia, demuestra el retroceso de la civilización cristiana frente a una sociedad que impone por la fuerza sus principios laicos, con la excusa de que ninguna religión debe estar por encima del Estado. Es una resolución que se cae por su propio peso.
En la medida que la sociedad abandona a Dios, crea falsos ídolos de barro; llámese dinero, fama, poder. Lo pueden encontrar de manera muy vivaz en los más jóvenes. Sus metas son inmediatas, no hay una proyección de futuro que les exija esfuerzo y dedicación. En cambio existe un deseo permanente de supeditarlo todo a la satisfacción de las apetencias. Hoy se les pregunta a los niños qué quieres para cenar. Muestra inequívoca de pésima educación. El menú de una casa no se elige como en un restaurante, se cena lo que te ponen en la mesa, y se aprende a dar gracias por ello. En cambio los comedores escolares están llenos de inapetentes alumnos sometidos al imperio del capricho. Se sustituye la acción de gracias cristiana bendiciendo la mesa, por la marca de fideos anunciada en la televisión. Es decir que nacen nuevos y pequeños ídolos de barro ocultos bajo el eufemismo de la libertad.

Nunca una palabra ha significado menos. Hoy somos libres para votar, pero nos gobierna el líder que propone el aparato del partido. Somos libres para rechazar la educación cristiana, pero aceptamos con una inclinación sumisa de cabeza que nuestros hijos sean educados con la ideología del Estado. Y esperamos que esa libertad nos proporcione todo, porque tenemos “derechos”. Hemos convertido la sociedad del esfuerzo en la sociedad del derecho.

Lo cierto es que un crucifijo no sólo es símbolo de una religión. Es la muestra palpable de un acto de amor. Podemos no rendirle culto, pero no debería molestarnos, porque si buscamos la eliminación de los símbolos religiosos, la sociedad buscará los sustitutos. Hoy son el pack completo de derechos humanos y civiles, libres de cualquier obligación y responsabilidad. Imponiendo además un pensamiento único: hacer apetecible lo efímero, mientras en realidad retrocedemos en derechos consolidados.

Destruido el mito comunista, la sociedad del bienestar se ha corrompido desde su base. Es una quimera que se está deshaciendo sin solución de continuidad. Y el único relevo posible sigue siendo la Doctrina Social de la Iglesia. La cooperación y la solidaridad son la base del cristianismo, el cimiento que ha ido construyendo universidades, hospitales, sanatorios, colegios. Mientras que el mercantilismo capitalista se basa exclusivamente en la rentabilidad, sin otro objeto que amasar dinero, aún a costa del sufrimiento del ser humano.

Nuestros impuestos sirven de igual manera para financiar una sinagoga, una mezquita o una iglesia. Pero el ateo laico no está dispuesto a tolerar la religión en la escuela. No quiere que sus impuestos tengan nada que ver con la religión. Y el Estado cuya Constitución ampara el derecho de los padres a elegir libremente la educación de sus hijos, se inclina frente al envite laicista. Podríamos rizar el rizo y solicitar que nuestro dinero, el de los creyentes, no financiase asociaciones laicistas. Sería el cuento de nunca acabar. Esa futura Alianza de las Civilizaciones tiene cada día un panorama más siniestro a medida que se van conociendo las diferentes resoluciones del parlamento de Estrasburgo.

martes 3 de noviembre de 2009

Anunciantes con camelo



No estaba muy segura de retomar el tema, pero ¡qué narices no pierdo ni gano nada!. Es lo bueno del blog, te dosificas según tu propia necesidad. Y hoy tengo ganas de hablar de la publicidad, apetitoso bocado que financia tantísimas cosas. El mundo de la publicidad tiene un alto contenido de fraude. Basta ver los anuncios en la televisión, la mayor parte de los cuales se creen al pie de la letra como si fuera Palabra de Dios. Y perdonen la comparación, pero es que nos tragamos lo que nos echen y todo el mundo a callar. Ni mi vecina tiene el secreto del quita manchas exclusivo, ni hay tal cosa con efectos instantáneos. Lo que no sea poner a remojo y frotar, no lo quita el detergente más maravilloso del mundo. Y si dudan pónganse a ello, luego me cuentan.

Deberíamos exigir calidad y veracidad. Si fuera cierto la mayor parte de la publicidad desaparecería, porque se basa sistemáticamente en una gran mentira, se trata ni más ni menos de engañar al cliente, ofreciéndole de manera atractiva aquello que bien analizado sería incapaz de adquirir. ¿No probaron aquel quita canas que no era un tinte?. Pues sigue ahí, impasible el ademán. Y es que juegan con la ventaja de que nadie va a lanzar una campaña sistemática contra las mentiras que nos machacan vista y oído.

No quisiera que me demandase ninguna compañía de publicidad, de manera que dejo a su elección el tipo de spot publicitario más tipo engañifa que hayan encontrado, sin que nombre ninguno. Y para que no digan que levanto falsos testimonios, pongo en su conocimiento que me cansé de recibir millones en mi buzón con acta notarial incluida, donde en letra pequeña especificaba que para entrar en la rifa de millones tendía que adquirir un producto que me daba derecho a poder participar en tal sorteo, cuyo número me correspodía según certificaba el notario.

Pues ahora con la red tenemos el mismo jueguecito elevado a la séptima potencia. La mayor parte de las páginas intenta sacar beneficios de su trabajo por mantenerlas actualizadas. La publicidad google se ofrece como un apetitoso bocado para quien la adquiera. Se supone que sólo pulsar un anuncio ya genera tráfico de beneficios a quien acoge la publicidad. De manera que cada día nos van llenando los márgenes de las páginas con spots de todo tipo. Ahí se cuela de todo, lo hacen en base a un complejo rastreo del tema tratado.

Por ejemplo, utilicé en un post la palabra pornografía, eso en algunos rincones supone automáticamente que salgan anuncios de contacto. Les recuerdo que cuando tratamos el tema gay, al instante aparecían los banners de dos jóvenes acaramelados. Pues bien, afortunadamente se están creando filtros cada día mejores. Tanto es así que por ejemplo es imposible acceder a páginas de dudosa moralidad en los colegios, el sistema se ha perfeccionado de tal modo que se bloquea el Explorador.

Existe afortunadamente una gran cantidad de gente trabajando para mejorar los filtros y hacer de la red un lugar habitable. No hace tantos años navegar era encontrarse con señoritas desnudas saltando en tu pantalla a todas horas. Hoy se puede suprimir esa publicidad con los filtros de anunciantes. Y entro de lleno en la moralidad de quienes desean rentabilizar su negocio en la red. Según estén dispuestos a claudicar para ganar más o menos, serán el tipo de anuncios que se vean.

Para finalizar diré que por fortuna, religión digital está llenando sus páginas con empresas dedicadas al asunto religioso. De manera que encontramos libros y viajes que vienen saliendo por ahí a todas horas. Estoy observando últimamente que los banqueros no tienen nunca suficiente y también han entrado en la red. Les aseguro que es como el tipo de las compañías telefónicas que ahora te ponen un contestador para formalizar tu tarifa. O te llaman desde el otro lado del Atlántico para ofrecerte las mejores ofertas.

Esas ofertas normalmente te proclaman tonto por un día. Que es lo mismo que tener el día tonto. Así que alerta amigos, la publicidad lleva tridente y se viste de rojo.

domingo 1 de noviembre de 2009

La era digital: un reto para el cristianismo


Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención en las diferentes “artes”. Me refiero a la música, la pintura o la escritura. Todas ellas parten de una necesidad vital, son una vocación que mueve a la creatividad por sí misma. Cuando el artista se somete al imperio del mercado, sobrevuela la mediocridad, se banaliza lo más sagrado que tiene la labor creativa, esa unión mística del intelecto con una chispa genial que roza lo divino, aunque el producto no resulte una obra maestra.

La creatividad es un don y la comunicación también. Podemos ser versados eruditos en muchas materias pero si no sabemos hacernos entender, seremos apenas un ratón de biblioteca. Benedicto XVI invita a entrar de lleno en la era digital y a evangelizar los medios. Y esto es muy importante porque ahora estamos asistiendo a la caída de los imperios mediáticos de papel, está naciendo una nueva cultura completamente diferente. La capacidad que tengamos para influir en ella, permitirá que se humanice o por el contrario se convierta en una bestia demoniaca.

Lo estamos comprobando con la lucha titánica de las cadenas televisivas y los periódicos de papel. Ambos han rebajado sus contenidos para hacerse accesibles y ganar cuotas de mercado. Y cuando todo se reduce al mercantilismo, las obras de artesanía se convierten en productos sin alma. No existe la firma del autor. Sucedió algo similar con la desaparición de los artesanos en la Edad Media, sustituidos en la Ilustración por las máquinas que producían a ritmo vertiginoso lo que hasta entonces había sido una tarea artesanal. Siempre está detrás el dinero. Y la cultura necesita mecenas, para no someterse a la esclavitud del consumismo. Porque cuando se generan contenidos de usar y tirar la excelencia desaparece y todo se trivializa.

Sabemos que hay diferentes cuotas de mercado. Y tenemos que respetar la cultura como la capacidad que tiene la raza humana para generar contenidos que elevan el espíritu por encima de la cotidianidad. Gracias a la técnica ahora es más fácil que nunca que los contenidos creativos se expongan con libertad al mercado, sin necesitar de intermediarios. Y qué sucede con la expresión de la fe. Realmente lo estamos viviendo con toda su complejidad. Sucede que se necesita cristianizar la red, la televisión y el cine, como se hizo con la pintura, la música y la escritura.

Internet es un nuevo reto para el cristianismo. Tenemos que generar contenidos que lleven el sello de lo trascendente. Es un envite maravilloso, porque estamos a un paso de poder acceder con el clic del ratón a las obras clásicas de la antigüedad. Podemos entrar en la gran biblioteca universal y además contemplar todas las pinacotecas del mundo. Porque ahora el contenido se genera de manera universal. Y si en el siglo XX la televisión y el cine revolucionaron la sociedad. En el siglo XXI es la era de Internet, no hay vuelta atrás.

Benedicto XVI considera que la Iglesia está llamada a ejercer una «diaconía de la cultura» en el actual «continente digital», «recorriendo sus caminos para anunciar el Evangelio, única Palabra que puede salvar al hombre». Nosotros estamos convocados a influir en el mundo digital. Porque nuestra tarea es sin ninguna duda universal. La oratoria y la escritura, las artes por excelencia de la comunicación se transforman en imágenes y escritos a golpe de ventana. Y exigen nuevos criterios para generar contenidos. La predicación por Internet ya es una realidad. La música se comparte sin límites para pasmo del mercantilismo que quiere cobrar los derechos de autor.

La prensa digital es una muestra de la voracidad con la que algunos aterrizan en la red. Noticias que apenas duran unas horas para ser sustituidas por otras. El peligro es la superficialidad; sin embargo también hay ventajas, muchos más que inconvenientes, siempre que no se convierta en un gran negocio en mano de un pequeño grupo. Porque entonces habríamos entrado de lleno en la sociedad del Gran Hermano. Para evitarlo se imponen principios no sólo humanistas sino precisamente cristianos. Porque son los únicos principios que trascienden lo mercantil.

En Palabras del Santo Padre “la eficacia del anuncio del Evangelio depende en primer lugar de la acción del Espíritu Santo, que guía a la Iglesia y el camino de la humanidad».