miércoles 30 de diciembre de 2009

El mosqueo sigue en alza

Quería empezar hoy contando una historia, porque tal y como anda el patio seguir la crónica del affaire de L’Osservatore y la Razón nos llevaría al cabreo de un medio como El Diario Ya, que ofrece el link con el periódico del Vaticano y encima lo rotula en grande “Ya puede leer el periódico del Vaticano con el DiarioYa”. Y entre pillos anda el juego. Todos los periódicos tras la pieza y despechados quienes no la consiguieron.

Hoy monseñor Camino ha querido utilizar el ABC para retar al futuro con nuevas convocatorias por la familia. Si esto queda institucionalizado la próxima convocatoria no será europea sino mundial. Y va a resultar un grano en las partes pudendas de la progresía, uno de esos granos enquistados que duelen un montón. Tanto es así que se lanzan a la yugular para destacar que las fuerzas ultraconservadoras defiende lo indefendible, porque ya no existen familias tradicionales, todas están marcadas con un hijo homosexual casado como manda Zapatero o un divorcio con hijos suyos y nuestros. Eso es lo que dice El Público, que como saben defiende al respetable presidente de la ingeniería social.

El caso es que para dar un buen bofetón no hay nada como demostrar que los católicos somos progresistas y no conservadores. Se les va a caer la venda a la “ gauche divine” con el esquema que tienen grabado a fuego. Si ser progresista consiste en que debes estar con el aborto, el divorcio y el matrimonio homosexual, van dados. La realidad es que la progresía o la izquierda tengo entendido que trataba de redistribuir la riqueza ayudando a la clase proletaria y facilitando ayudas familiares. Pero como hoy les da por subvencionar a los banqueros y dejar en el paro a millones de trabajadores, pues tienen que inventar otros reclamos para que les voten. El caso es que se olvidan de favorecer a la familia trabajadora, y dejan a las clases medias estranguladas, mientras los millonarios de postín siguen tan ricamente.

Si les decimos que los cristianos buscamos favorecer a los más necesitados, les hundimos el chiringuito. Si además nuestro amor no tiene fecha de caducidad les duele la evidencia. Lo vengo repitiendo cuatro años, hay que sacar a la pobreza de las bolsas de Cáritas, para que se vea la realidad de quién está por los más necesitados y quién por pasar las Navidades en un idílico país con hotel de cinco estrellas. Y es que ahora nos venden sucedáneos, productos de baja calidad hasta en el Parlamento, esa es la realidad. Por eso los sindicatos subvencionados son la mayor estafa de la clase trabajadora. Allí residen los enchufados liberados y a los pobres de solemnidad que los atiendan las hermanitas de los ancianos desamparados. Ya pueden criticar a la Iglesia por defender la familia abierta al don de la vida y con bienes mancomunados, ya pueden gritar que a la plaza de Lima la llenan los grupos neoconservadores y que había menos gente de la prevista. Que el invento de engañar al respetable les va a explotar en la nariz.

Las manifestaciones que convoca la izquierda periclitada, no llegan ni a la mitad de los que llenaban la plaza de Lima. El mundo seguirá girando como hasta ahora, pero lo cierto es que tendrán que pensar un poco más antes de modificar la genética social. Lo digo porque la Iglesia, que somos todos los fieles creyentes, no va a callar. Tenemos mucho que ofrecer

lunes 28 de diciembre de 2009

La Razón y L'Osservatore un curioso madrinazgo

Estoy intentando comprender por qué La Razón ha sido agraciada entre todos los medios de comunicación para editar el suplemento de L’Osservatore Romano. Hay desánimo en Intereconomía donde un ilustre bloguero de La Gaceta levanta lacónicos discursos en contra de la Razón y ese vínculo con el informativo italiano que estima contra natura, por estar relacionado el primero con algunos anuncios y portadas poco pías. Una desgracia que es común a todos los medios de comunicación y muestra la catadura moral de los mismos. Dispuestos a informar sobre la violencia doméstica y batirse por la igualdad, pero abiertos a cualquier trapicheo de dudosa moralidad y lucrativo negocio.

La pataleta es sonada. Yo leo la Razón y me encantaría acceder a sus noticias del Vaticano, pero no voy a caer en la tentación de volver a la prensa de papel. Sugiero además que quien quiera tener idea de lo que se cuece en la Ciudad Eterna establezcan un vínculo gratuito con Zenit, agencia de noticias que utiliza la mayor parte de los medios católicos. Si L’Osservatore esconde otras perlas será cuestión de seguir su pista y para eso están hoy las nuevas tecnologías que lo ponen al alcance de un clic, en versiones italiana, francesa, alemana, inglesa y española.

Lo que duele es que L’Osservatore Romano dé carta de ciudadanía católica a un rotativo, mientras otro que aspiraba al premio gordo se queda compuesto y sin novia. Frecuento toda la prensa digital, en cada una tengo mis favoritos. En La Razón disfruto con los artículos de Alfonso Ussía y poco más puedo decir. La única libertad la tienen quienes escriben sin venderse. Cuando el periódico se convierte en una empresa que tiene que medirse por la cuenta de resultados, la cosa empieza a flaquear, y vienen las concesiones. No reprocho lo que es natural en toda empresa, pero me acucia la duda cuando veo que se ataca a los propios aliados en una vendetta infantil.

Tendremos que fijarnos en la letra pequeña, la que da la publicidad. Ahí se ven con claridad los compañeros de camino. Las ideas no son productivas, no generan riqueza, de modo que todos los periódicos precisan alianzas comerciales para subsistir. La cuestión es quien camina por el mismo carril. Y sobre todo esforzarse para que la libertad no sea una quimera sino más bien aquello de lo que se puede presumir. Porque todo el mundo debe saber hacer su propia autocrítica.

En La Gaceta hay un grupo detrás con sólidos contactos y sus noticias pueden estar tan manipuladas como otros periódicos. Pero no tienen siquiera una sección de noticias religiosas. No entraré en los detalles de la ética comunicativa cuyo manual proviene de El País y se difunde en las facultades de periodismo. Hay que ser muy lerdos para no entender que el periodista además de informar, vende su pluma y su libertad a quien le paga. De ahí que el mundo de los blogs, libres de momento de cualquier patrocinio, ofrezca por el momento los análisis más certeros de la realidad social, política y religiosa.

Y como algunos para colgarse medallas de católicos, no tienen empacho en dar puñaladas traperas al resto de los colegas, les diré que los hay quienes crean fundaciones para subsistir, mientras otros se pliegan a dejar en sus páginas la publicidad de ONG o editoriales religiosas. Alianzas normales que benefician a unos y otros. En lo que sí me muestro de acuerdo es que dentro de la libertad existan unos criterios claros que marquen la ruta. Pero no termino de entender que Religión Digital promocione la Razón en sus páginas. Curioso madrinazgo.

sábado 26 de diciembre de 2009

La Sagrada Familia en la Plaza de Lima



Estamos a un paso de celebrar la Sagrada Familia y también se aproxima la convocatoria que el cardenal Rouco ha preparado en la plaza de Lima. Las cosas que se hacen con buena intención no deberían permitir otras lecturas. He estado a favor del Encuentro de las Familias en estos últimos años. Y ahora también me parece oportuno, siempre que no se preste al doble juego. Es decir que no salga de lo estrictamente religioso. Eso es imprescindible, reivindicar un modelo de familia que sigue funcionando, se debe hacer con testimonios de fieles que viven con gozo el sacramento del matrimonio. El derecho a la vida es la segunda baza y en él caben también la participación de todos aquellos deficientes que hoy no llegan a ver a la luz y que, sin embargo han sido y son fuente de unión en las familias.

Cuando los obispos de Europa llegan hasta estas tierras más cálidas, donde se toma como referencia la meteorología para llevar a cabo una manifestación por la familia de carácter Europeo, conviene no mover otras fichas. Esta Eucaristía rezando por la familia y por toda Europa, insisto que no debe prestarse al juego de las dobles lecturas. La realidad es que el catolicismo sale a la calle sin complejos, decidido a mostrar que la fe también tiene un espacio público que reivindicar. Pero con tiento, a la par que con valentía.

La estadísticas no muestran un catolicismo combativo, sino más bien descafeinado y sociológico. Y eso no lo cambia una concentración religiosa cada año. Aunque todos esperemos que despierte conciencias dormidas. Aquí es donde la parte que a cada uno le corresponde en su ciudad y pueblo debe ponerse también en acción. Que se rece por todas las familias, también las que no son creyentes e incluso aquellas que combaten el modelo de familia tradicional. Todo tipo de familias que vivan la fe en común deben tener cabida. Porque eso es lo importante que en el seno de las mismas la fe tenga la primacía que parece haberse diluido tras dos mil años de historia.

Así que no vale predicar por la familia si lo importante que es la manifestación de la fe no se pone en primer lugar. Ese es el camino, dejar claro que Dios ocupa el centro de nuestra vida. Y que en la medida que Él es el centro caen como fichas de dominó todas las demás expresiones. La fidelidad, el compartir, la aceptación de la llega de nueva vida al hogar, sin consideraciones materialistas. Me atrevo a asegurar que esa es la lectura que debe extraerse del acontecimiento sobre la Familia. Recordar además que se celebra la Sagrada Familia de Nazaret y que siempre ha tenido lugar esta celebración dentro de la liturgia de la Iglesia.

Lo digo porque serán muchos los que tomen la convocatoria como un ataque personal de la Iglesia jerárquica frente a los proyectos de Leyes del Estado que no entran dentro de la ortodoxia católica. Pues bien, el camino es recordar que todos estamos celebrando lo mismo el domingo, en nuestras parroquias, y que lo hacemos todos los años. Es evidente que los medios de comunicación intentarán llevar el agua a su molino. Y en ese sentido hay que tener mucha cautela con lo que se diga. Yo pediría mayor implicación a todos esos creyentes que huyen de convocatorias multitudinarias. Ese es mi caso, no iré a la plaza de Lima por cuestiones personales pero no dejaré de rezar por la familia en mi parroquia que también anda necesitada de participación para orar por todas las familias.

Sin embargo, creo que este acontecimiento debe seguir como una cita puntual cada año. Es la mejor manera de desactivar dobles lecturas. Un acto religioso no es un acto político eso lo saben todas las cofradías de Semana Santa o del Corpus o de otras fiestas locales que se celebran con naturalidad. Nadie protesta ni se siente aludido por ello. Pues ese es el camino. Que la Sagrada Familia esté presente de manera pública todos los años, con una homilía y unas preces muy medidas para dejar claro que es lo importante: La oración en común y la manifestación pública de la fe

miércoles 23 de diciembre de 2009

Pluralismo y democracia o obediencia debida

La posible fusión de La Sexta y Antena 3, está dando la medida de cómo es posible funcionar al margen de la coherencia ética por cuestiones tan banales como Don Dinero. Dos cadenas de trayectoria dispar, una es mero adoctrinamiento social y otra tiene ribetes liberales, están por unir sus intereses. Y eso me hace pensar en cómo ha caído la coherencia personal frente a otras razones que no tienen por qué ser exclusivamente económicas. Estamos viviendo una época de relativismo pacato. Parece que el pensamiento dominante contaminado del pluralismo no lleva a otro camino que al descafeinado ambiente del hedonismo en vigor. Somos capaces de aliarnos con quien sea. Siempre que nuestros intereses queden a salvo.

Sin embargo los principios exigen mantener una postura y unos criterios claros. Algo que en la actualidad se hace casi imposible porque navegamos todos en aguas turbulentas, donde las líneas se cruzan con extremada facilidad. Veamos sino el caso del nombramiento de obispos. Hay una cuña propagandística contra el actual sistema de nombramientos. Esa cuña, se limita a intoxicar el ambiente dando por supuesto que todo lo que venga de arriba está corrompido. Sin embargo, todos sabemos que en la historia han existido muy buenos obispos, con independencia del criterio para elegirlos. Lo que todos ellos tuvieron en común fue la obediencia a sus superiores. Algo que rechina en esos foros intoxicadores del odio visceral a la jerarquía.

Algo similar está sucediendo en la inspección que realiza el Vaticano hacia conventos de religiosas en EEUU. Y la tónica sigue siendo más de lo mismo, no admitir la obediencia y negarse a responder; algunas consideran dicha inspección una intromisión en la intimidad de las respectivas congregaciones. Pues bien, reflexionando sobre estas cuestiones a una le queda muy claro que la Iglesia jamás firmará la Declaración de los Derechos Humanos. Entre otras cosas, porque esos derechos esconden la supremacía del hombre frente a Dios. La subversión de los valores está clara. Ya no está primero Dios, sino primero mis derechos y luego, muy en segundo lugar, la Ley de Dios.

Si se pide democracia en la Iglesia se está favoreciendo a unos lobby determinados que están posicionándose para elegir al candidato idóneo según unos criterios que, como en el caso de los obispos vacos tienen a Dios en un lugar secundario, primando intereses específicos sobre el bien común. Desconfiando de la voluntad pastoral del superior que les ha sido asignado. Cierto que un pastor no puede hacer nada sin sus ovejas, pero es que en este caso no se trata de mansas y razonables hermanas en la fe, sino de lobos rapaces dispuestos a devorar a quien no piense como ellos.

De las hermanas sólo me cabe decir que tengo especial simpatía por el gremio femenino. Entiendo que en el siglo en el que una mujer puede ser presidente de una nación, no cuele tener que estar supeditadas a un superior. Pero lo eligieron con libertad. De la misma manera que hombres y mujeres se prometieron fidelidad en el matrimonio, ellas realizaron unos votos y unas promesas que están obligadas a cumplir. Comprendo que fastidie, mucho más si quienes exigen esa obediencia no son trigo limpio. Pero imagino que tendrán recursos para defenderse de los abusos, caso de darse.

Cuando encontramos religiosos que están a favor de la homosexualidad, de las relaciones prematrimoniales, de la masturbación, del aborto. En realidad nos estamos encontrando con el rostro contaminado del siglo XXI. Son ellos quienes se encuentran en las antípodas del Evangelio. Nadie dijo que ser cristiano fuera un camino de rosas, más bien y de manera muy clara se especificó que seríamos tentados de mil y un modo tal y como sucedió con Jesucristo. Pero el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia nos marcan un camino muy claro. Quien no quiera entrar por la puerta estrecha debe saber que no hay otro camino

domingo 20 de diciembre de 2009

Pensemos como celebrar la Navidad

En pocos días llegará la fiesta entrañable y hogareña por excelencia donde se viven muchos acontecimientos que quedan en nuestra retina. Existen numerosos relatos navideños y siempre tienen un poso de nostalgia mirando hacia el pasado y también una buena cantidad de deseos en el corazón. En uno de esos días de celebraciones familiares vine al mundo y también en una despedida del año se fue mi padre. Son fechas llenas de recuerdos, de reuniones con amigos, de llamadas y mensajes. Es como si el mundo se parase para encontrar un hueco donde llenar de buenos deseos nuestras relaciones.

La Navidad también es esperanza. Adoramos a un Niño que vino a salvarnos. Y deseamos renacer como Él derramando a nuestro alrededor esas buenas obras que dan denominación de origen al cristianismo. Entre esas buenas obras se encuentra la atención a personas solas. Cada vez pienso más en ellas. Lo más triste de estas fechas es que no te quede nadie para vivirlas en compañía. De esa manera encontrarte un mendigo en la calle junto a la algarabía de transeúntes con sus compras bajo el brazo, te llena de pena el corazón. Piensas como vivirá esa persona estos días, ¿le llegará un poco de turrón y, lo más importante, tendrá alguien con quien compartir esos dulces?.

Nosotros bien abrigados en casa no pasamos frío y da como ganas de seguir allí acurrucados junto al fuego, coger los juegos de mesa y no salir. Poner una película y todos juntos ver la televisión, escuchar música, leer. Son días que pueden ser un agobio si no les ponemos un poco de ternura. Yo me arrebujo en la cama sintiendo el calor del hogar y no dejo de pensar en los sin techo. De verdad que cuando llegan estas fechas me duermo recordando entre oraciones a quienes duermen en albergues para no perecer de frío. Y a quienes terminan en un cajero con sus cartones como edredón.

Quiero pensar que todos damos algo de nosotros a quienes más lo necesitan. Damos de lo que nos sobra, pero al menos pensamos en quienes menos tienen. Te llegan las felicitaciones de las ONG para que estires un poco la generosidad y recuerdes a otros que tienen tanto derecho a la felicidad como tienes tú. Esas personas sin rostro son en realidad los niños que debiéramos adorar. Porque también ellos están recogidos en cualquier establo del siglo XXI, sin más compañía que unos pastores voluntarios, que van a dar gracias a Dios por compartir sus horas y ofrecer aquello que pueden.

Así mientras suenan los villancicos, la alegría del corazón late también al mismo ritmo que la compasión y la entrega generosa. Que no nos olvidemos de todos ellos mientras desbordados por las extravagancias de las fechas, nos prestamos a interminables comidas opíparas que llenan nuestras barrigas hasta la indigestión y aumentan los kilos de sobrepeso en nuestra cintura. Si podemos pasar de platos exquisitos y nos volvemos un poco más austeros, seguirá siendo Navidad.

La pregunta del millón permanece en mi mente: Cómo podemos recobrar el espíritu de oración y plegaria que rodea el Adviento y la Navidad. Sería conveniente distribuir unas sencillas hojas para recuperar la genuina y auténtica celebración gozosa. Así cuando llegase a nuestra casa el invitado, el anfitrión le ofrecería otro regalo, el de la fe vivida en familia. Hay que pensarlo, porque la misa del Gallo no consigue calentar completamente a muchos corazones. Algo habría que ingeniar para que fuera una reunión fraterna donde todos aportasen algo para compartir. Me encantaría conocer esos relatos navideños. Propongo que se abra la creatividad para construir una buena narración de estampas navideñas, mientras tanto que no nos falle la oración frente a la corona del Adviento. De momento voy adelantando los buenos deseos a todos aquellos que llegan a este rincón. Que el Niño Dios nazca en nuestros corazones

jueves 17 de diciembre de 2009

Réquiem por una democracia

El Congreso da trámite al abominable crimen del derecho al aborto. Si algo no lo impide se abre la puerta para legislar contra la misma Constitución. Una postura inadmisible en Derecho. Al parecer no todos son conscientes de los efectos perniciosos de esta Ley, caso de ser aprobada por el Senado. Estarían legislando contra principios de la Carta Magna, concretamente contra el derecho a la vida.

Somos muy modernos, muy europeos, no podemos vender alcohol a menores, se prohíbe fumar por peligro para la salud pública; pero eso sí, educamos para no respetar la vida, para dejar de considerar el derecho a vivir un principio inamovible. Se abre la espita para destruirnos entre nosotros, de manera muy legal, eso sí.

Dentro de poco las jóvenes podrán abortar con total irresponsabilidad, la futura Ley lo permitirá, pero no pueden fumar, ni beber, ni votar. Necesitan un permiso para conducir. Han de superar unos trámites para conseguir entrar en la Universidad. Sin embargo, para suprimir un feto no hay más límite que las 14 semanas. Y la pastilla del día después, solucionará la noche loca, como un pequeño caramelo que podrá, pasado el tiempo, demostrar la irresponsabilidad de unos gobernantes. Pero entonces ya será tarde.

Niñas envejecidas por el consumo de bombas hormonales y el recurso a las clínicas matarifes para hacerles la vida placentera, cómoda, sin responsabilidades. Dejen que les cuente una historia con visos de convertirse en una pesadilla. Esto era un país que comenzó a pactar con el diablo, le ofreció todo lo que podía para mantener una ficción. La democracia ocultaba una monstruosidad, ya no era el gobierno del pueblo, sino el aquelarre de unos falsos representantes de la voluntad popular. El juego sucio tomó carta de ciudadanía, tú me apoyas en el aborto y yo te apoyo en tu terruño. Total, el pueblo siempre vota, jamás protesta. Podemos hacer lo que queramos, siempre que sea con acuerdo para que nadie diga que no somos democráticos.

Y en ese país de miserables e irresponsables, se fue gestando un poso de maldad. Los jóvenes perdieron el norte, muchos sabían que era posible matar al ser más débil del mundo y se preguntaban por qué iban a respetar la vida de quien les molestaba. De esa manera con una perversión siniestra se lanzaron consignas sobre otro ser débil y vulnerable, el anciano. Ya no resultaban rentables al Estado. Se habían calculado los gastos en la tercera edad, excesivos, una sangría que hipotecaba la viabilidad del buen vivir. De modo que acordaron aprobar la Ley del Tránsito al Más Allá, gestionando pólizas de seguros con cláusulas draconianas que interpretaban la voluntad de la decisión final.

Se había llegado al mercantilismo con la vida. Se hacía negocio de la muerte, en clínicas convenientemente situadas para no alarmar a la población. Todo se pactaba y se legislaba con el rigor de la Ley. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. Los próceres gobernantes del país convirtieron sus cargos en objeto de pactos y negociaciones sin ningún límite moral. El mal se adueñó de las leyes. Todo era legal si se acordaba y se votaba por esos mismos señores que salían en las listas de los partidos. El gobernante se convertía en una marioneta convenientemente adiestrada. Había que conseguir el favor popular ofreciendo lo que fuera para mantenerse en el poder. Así comenzó la decadencia de la democracia. La caída de una civilización heredera de aquellos pioneros de los derechos humanos. Sin saber cómo el mundo ya no respetaba el derecho a la vida, ni cuidaba de los más débiles, sencillamente se les eliminaba si resultaban onerosos.

En nuestras manos está el despertar de esa pesadilla. El camino está marcado, hay derechos que son irrenunciables por dignidad, por humanidad, no puede ser que nos cuelen leyes que no iban con el paquete electoral.

martes 15 de diciembre de 2009

¡Bien por Aminatu, autodeterminación del Sáhara ya!





Seguimos asistiendo a la impasibilidad internacional en el caso de Aminatu Haidar, una mujer con agallas que ha mostrado su empeño por reivindicar el derecho a la autodeterminación del Sahara, libre de Marruecos. El papelón del gobierno español ha sido increíble. Dejar entrar a una extranjera con permiso de residencia, son las consecuencias de esta marea humana que a finales del siglo XX invadió toda Europa. Las migraciones son un fenómeno universal, pero tal y como se han sucedido en las últimas décadas, llevan ribetes de convertirse en históricos.

Lo cierto es que si Aminatu no dispusiera de un permiso de residencia de este país ahora no tendríamos a una incómoda huésped que no da su brazo a torcer. Quiere entrar en su país de donde salió con pasaporte, no se olvide. Pero fue expulsada poco después de llegar a El Aaiún, capital de lo que se considera el Sáhara Occidental, por no hacer constar que es marroquí y dejar escrita su nacionalidad como saharaui. Todo un desafío que podía acarrear algunas penas administrativas, pero no su expulsión.

Lo curioso es que las autoridades marroquíes la devolviesen a Lanzarote una vez requisado su pasaporte y que nuestras autoridades portuarias la admitiesen. En cualquier caso el tema viene de lejos Aminatu Haidar conoce bien las cárceles de su país, es una activista que recibe premios en el extranjero y que ahora presiona con su huelga de hambre a ambos gobiernos. Si Marruecos está permitiendo un conflicto diplomático con España, queda claro quien posee la fuerza entre ambos países. La única esperanza es internacionalizar el tema Aminatu para que las organizaciones de derechos humanos presionen a sus respectivos gobiernos.

Hasta ahora la resonancia mediática de esta huelga de hambre deja el conflicto del Sáhara al descubierto, un país ocupado al que se le niega su identidad. Mal lo hicimos en el pasado abandonando aquella tierra en manos de Marruecos que se adueñó sin titubeos. Pero también es cierto que Naciones Unidas ha fracasado al no realizar un referéndum sobre la independencia de la región, después de que este organismo creara una misión especial para velar por la celebración de un referéndum de autodeterminación Desde entonces el conflicto sigue abierto y ninguna organización internacional se ha molestado en mediar. Que EEUU se lave las manos atribuyendo la solución a las relaciones bilaterales de Rabat y Madrid, deja a ambos países en el mismo punto de donde partieron. El gol se lo han colado a España que no sabe como pasar la patata caliente.

El coraje de esta activista saharaui demuestra que está dispuesta a llegar hasta el final. Juega con la baza de la presión internacional y la ineptitud de nuestro Gobierno, los funcionarios de aduanas cumplieron bien su papel, nada se les puede reprochar. Pero sí podemos asegurar que las órdenes que les llegaron de arriba son las responsables de la situación actual. La solución está en las manos de Rabat y de su monarca a quien sólo sería capaz de cambiar su criterio, recibiendo algo más que buenas palabras. Tal vez es el momento de marcar la distancia entre la monarquía marroquí y la española. Un monarca parlamentario y democrático y un soberano con poderes absolutos que recuerdan la mentalidad medieval.

Esa es la baza que puede hacer inclinar la balanza. Aparecer como islamita fundamentalista que quiere darle lecciones a una mujer obligándola a pedir perdón públicamente. ¡En qué época vive Mohammed VI!. Su lavado de cara democrático queda ahora a los pies de los caballos. Una mujer airea el conflicto y le está cambiando la imagen a Marruecos. ¡Bien por Aminatu!.

sábado 12 de diciembre de 2009

"A veces la guerra es justa"

Estoy indignada y nada sorprendida, un presidente que envía tropas a una guerra es premio Nobel de la Paz, sin haber conseguido un mínimo acuerdo de tregua. Y otro presidente, el de nuestro soberano país, se postula contra la pena de muerte mientras abre la puerta a una ley del aborto que “de facto” sentencia a muerte sin juicio ni apelación. En ambos casos la paradoja y lo grotesco es que los medios de comunicación presentan como salvadores a unos impostores. Ambos ganan las elecciones por estrategias mercadotécnicas que les sigue manteniendo en el poder a cambio de ciertas prebendas. No voy a descubrir el Mediterráneo esto lo sabe todo el mundo, así que no daré más detalles.

Sin embargo, es cierto que estamos en guerra, aunque no existan grandes movilizaciones. Esa tercera guerra mundial se lleva a cabo de manera sutil, sin grandes pertrechos, ni bunkers, es una guerra abierta con miles de frentes donde se mueven las piezas con cuidado, y donde siempre hay lugar para lo imprevisto. Nada es seguro, ni la paz, ni la democracia, ni siquiera nuestra propia vida que puede hacer aguas en cualquier momento. Mantenerse impasibles es cada día es más difícil. Olvidándonos del exterior y mirando solo a casa es evidente que no podemos consentir que las niñas aborten como si fueran al odontólogo a extraerse una muela. Eso no dará lugar a una sociedad más sana y humana.

Tampoco es de recibo admitir que exista una educación sexual impartida al más puro estilo nazi, por personal sanitario del gobierno, donde la máxima consiste en mil y un métodos para no quedarse embarazada y cien sugerencias para satisfacer la lujuria. Todo eso avalado por psicólogos, médicos y pedagogos. Un pasaporte fetén para enviar al carajo la familia tal y como hasta ahora estaba concebida. Y qué pasa cuando la familia deja de ser lo que es. Es obvio que la persona queda indefensa y toma al gobierno como el auxilio de todos sus temores. Un gobierno que dará lo que él estime oportuno y cuando lo considere conveniente.

Y frente a ese horizonte hasta ahora sólo levanta la voz la Iglesia, que este año convoca de nuevo un acto de oración por la Familia. Algunos dicen que es contra el gobierno. Pues van a tener razón. Pero han dado un paso que no tiene retroceso, los obispos hasta ahora siempre defendieron la vida, puede que callasen cuando hubo cambio de chaqueta, pero está claro que ahora le ven las orejas al lobo. Yo creo que hay que estar a favor de la familia tradicional, respetando el derecho de todos los ciudadanos. Pero nada como el hogar bien cimentado. El resto son experimentos con gaseosa que sabemos fracasados.

Es cierto que esta macro convocatoria crispará al gobierno. Pero también es verdad que el gobierno no pide opinión para cambiar leyes que afectan y mucho a la convivencia de todos los españoles. Rezar porque vuelva la cordura de nuestros gobernantes, no tiene nada de malo. Que se hagan otras lecturas del acto, ya es opcional. Y seguramente inevitable. Pero como dice Obama "a veces la guerra es necesaria”, aunque sea meramente dialéctica.

Míster Obama y Míster Zapatero lo tienen muy crudo, porque en este siglo XXI las noticias vuelan en segundos y no vale esconder la cabeza como el avestruz. La crisis de la sociedad occidental es evidente, hace falta un cambio de valores y hasta ahora el más coherente sigue siendo el del humanismo cristiano. Todo lo que vaya en contra del mismo tiene el peligro de convertirse en aliado del enemigo. Ese que nadie quiere nombrar

jueves 10 de diciembre de 2009

Fiestas religiosas en un mundo agnóstico


El Tribunal de Estrasburgo ha sentenciado contra los crucifijos en lugares públicos en el caso concreto de una ciudadana italiana. Pero el mantra se extiende como una mancha de aceite, dando lugar a inverosímiles diatribas. Es un debate que sale a la calle en un momento oportuno, porque España está a un paso de aprobar la Ley de Reforma de la Libertad religiosa, pero ya había decidido mucho antes retirar los símbolos religiosos en las escuelas públicas. Bastaba la solicitud al Consejo Escolar para que la cruz quedara en el trastero de los elementos sin uso. Pero es que tal y como ha surgido la noticia en este país, algunas autonomías iban un poco más allá intentando que afectase a las escuelas concertadas, que en su mayoría se tratan de centros con ideario católico en manos de religiosos. El problema es tan absurdo como solicitar que la Inmaculada deje de ser fiesta nacional porque no representa a la totalidad de las creencias de los españoles.

¿Se imaginan que ahora alguien con esos argumentos retase a la nación para suprimir todas las fiestas religiosas? La lógica lo demanda, por qué iba a ser fiesta nacional la Inmaculada si no se cree en su dogma. De la misma manera la mitad de las festividades locales que están bajo la protección de una advocación religiosa, debieran suprimirse. Ese es el talante laico de la Constitución, la aconfesionalidad estricta. Y claro ya salen voces demandando la sustitución de las advocaciones religiosas por una denominación neutra. Viene rondando desde hace tiempo llamar a la Navidad fiestas de invierno. Invernalia con mucho muñeco Disney y consumismo que se sale por las orejas. Ese es el sueño de los masones o de los ateos.

Lo que sucede es que para llegar a extirpar las raíces creyentes de la sociedad, hace falta más que buena voluntad. Los niños necesitan olvidar a los Reyes Magos sustituidos por el gordo de la coca cola y así una vez perdida la raíz cristiana de la festividad, todo encaja a la perfección en el mundo consumista y laico. Por eso algunos se reinventan los ritos iniciáticos y en una pose de ateísmo militante dan entrada al nuevo miembro de la familia en una especie de rito bautismal ajeno a la religión.

Algo similar sucede con la comunión, muchos padres sustituyen la fiesta por viajes a parques temáticos y comida familiar con regalos incluidos. Todo ello en un proceso paulatino que viene a defenestrar la raíz cristiana de los sacramentos para convertirse en actos sociales convenientemente registrados en las dependencias municipales. Es necesario que se realice ese trasvase para que la fe quede de nuevo desnuda de relevancia civil, ajena a la vida pública, escondida en las parroquias y sacristías. El sacerdote pasaría a tener una profesión como un trabajador más del gremio de los currantes, con oficio al margen de su representatividad en la parroquia.

Es el mundo de la Alianza de Civilizaciones, donde por el contrario de manera sorprendente no se sigue esa misma estrategia con otros credos, como el musulmán, a quienes se les otorga carta de ciudadanía con insólita facilidad, permitiendo que reivindiquen su espacio social, mientras se niega el pan y la sal a los católicos. Es el pluralismo y la convivencia de los acomplejados de sus propias raíces.

Es evidente que el nacionalcatolicismo pesa como una losa afectando a los esquemas del clero y de la sociedad civil. Tanta inquina no sería posible si antes no hubiesen existido unas prebendas otorgadas para que se bendijese un determinado régimen político. Tendrán que reconocer el error de la Iglesia española durante cuarenta años de feliz convivencia con el franquismo. El Vaticano debería aprender que ciertos privilegios se pagan caros. De ahí que se vaya demandando cada vez con más frecuencia la consideración de neutralidad de la Iglesia en esta sociedad emergente de marcado cariz ateo y pagano. Tal y como yo lo veo las macro manifestaciones no van a solucionar la evidencia, el cada día más escaso número de creyentes practicantes que reivindica el derecho a manifestar la fe de manera pública. Es cuestión de dejar pasar otros treinta años de convivencia adoctrinadora en los centros escolares para que se borre toda presencia cristiana en la sociedad española e incluso en todo el territorio europeo.

Mientras tanto nos ponemos en manos de María, abogada nuestra, para que el futuro nos permita vivir la fe con valentía.

lunes 7 de diciembre de 2009

La Constitución en la que todos se ciscan





Estamos celebrando el trigésimo primer año de la Carta Magna y se nos ha ido Jordi Solé Tura, uno de los padres de la Constitución. Poco a poco desaparecen del escenario aquellos hombres que con ideas diferentes fueron capaces de conciliar unos principios básicos para la convivencia. No hace mucho se fue también Joaquín Ruiz Jiménez. Ahora acceden a la vida pública los herederos de mil batallas, pipiolos sin curtir, niños burbuja, consentidos por padres que abominaban del autoritarismo para claudicar con el diálogo y el buen rollito. Pero como bien dice el juez de menores más curtido en sentencias ejemplares: los padres no son colegas ni pueden delegar la “autoritas” para ejercer de compañeros de parranda.

“De aquellos lodos estos barros”. La Constitución se ha convertido en un mantra que todos veneran pero al que se sacude de lo lindo. No vale el artículo 27 donde se especifica:” los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. La progresista Pajín se cisca en las mismas narices de todos los ciudadanos cuando admite sin rubor que la religión es cosa privada ajena a la escuela pública. Es lo que tiene pactar con el diablo para llegar al poder. Puedes prometer defender lo mismo que atacas sin rubor.

Pues en ese ínterin se encuentran ahora estos diputados, señorías ajenas a la crisis, que debaten sobre el “sexo de los ángeles” ante la imposibilidad de hacer frente al caos social y económico del momento actual. Esos fuegos de artificio adelantan un proyecto ideológico que ahora, sí, ahora nadie teme defender aunque sea contra la mitad del pueblo español. Eso no lo hicieron los padres de la Constitución que más bien negociaron un consenso para dejar dormir la bicha del rencor. Esa misma bicha que ahora nos aplasta sin piedad con Memorias retroactivas adobadas en el pensamiento correcto. De esa manera asistimos impotentes al descalabro de la cultura y la sociedad.

Eso de la cultura es un bien que nos pertenece a todos y cuando se quiere manipular jamás se consigue. Porque siempre hay quien se escapa al pensamiento dominante y encuentra la puerta por donde deja salir la creatividad. Entonces surgen obras fascinantes que retratan el momento histórico, el real, no el de ficción. Y ese momento ha llegado ahora con nuevas generaciones que se encargan de rescatar lo mejor del presente y del pasado.

Sin embargo ese babeante homenaje a un proyecto en el que algunos se están ciscando a diario, se ha convertido en mera hipocresía. Hoy la Constitución es un corsé que no se ajusta a la osadía ideológica del momento. Pero sigue sirviendo de vínculo de unión. Unión ficticia por supuesto. La realidad es que ni la respetan las izquierdas que se proclaman republicanas, ni mucho menos las autonomías que desean escapar de la unidad territorial.

Solé Tura fue un utópico de mediados del siglo pasado, afectado por el virus marxista y el eurocomunismo de papel cuché. Ser progre en los setenta era pertenecer a algún partido que abominaba de la dictadura y por supuesto salvar el trauma moral del nacionalcatolicismo. Como resultado tuvimos esa brillante movida de los ochenta, donde cualquier cosa era posible. Hoy el panorama no es mucho mejor. Tres décadas de adoctrinamiento al más puro estilo Goebbels dan para muchas transformaciones mentales. El mantra del diálogo ya no da más de sí. Ahora vienen tiempos duros y mucho me temo que los vástagos de aquellos primeros padres de la Constitución no merecen la España que heredaron. Ojalá me equivoque

La Constitución en la que todos se ciscan

sábado 5 de diciembre de 2009

Minaretes ni uno. Me solidarizo con los suizos





Los suizos han dicho en referéndum no a los minaretes. Y los del talante de siempre han levantado un grito de asombro. Pues mira por donde a mí me parece genial. Yo no tengo nada contra los musulmanes, soy capaz de creer en el misticismo sufí y todas las glorias islámicas que me quieran contar. Pero tras ver cómo se las gastan esos ayatolas cavernícolas, digo no a los minaretes, aunque parezca una contradicción con la libertad religiosa. Estoy porque se suban a un balcón y llamen a la oración a voz en pelo. De ahí no paso. A rezar a sus mezquitas todas ellas hermosísimas y financiadas con los petrodólares. Tengo muy claro que el milagro de Dubai, está convirtiendo en paraíso de ociosos capitalistas un trozo de desierto. Y me parece genial, cada uno se gasta sus petrodólares donde más le interesa. Si eso da trabajo y bienestar a los Emiratos Árabes con su pan se lo coman.

Pero las células islamistas existen y tal como andan las migraciones son un peligro potencial que tiene su caldo de cultivo en las mezquitas junto a los versos del Corán. No me creo que los islamistas terminen por occidentalizarse, más bien llevan camino de islamizar toda Europa. Y en estos asuntos los suizos han tenido más tino que otros demócratas de postín, incapaces de defender sus raíces y muy capaces de permitir la sharia, la poligamia y lo que vayan solicitando sin papel timbrado.

Desde luego queda muy democrático ,plural y tolerante, decir que tienen derecho y hablar de la libertad religiosa y hacerse agua la boca con los derechos humanos. Yo por el contrario admiro que tal y como están las cosas se haya permitido manifestar la opinión pública en un referéndum. Se han plantado y me parece muy bien. Para mí lo del pluralismo y la convivencia sólo se puede dar en reciprocidad. Si los Emiratos Árabes se democratizan hablaremos de poner minaretes. Si Afganistán deja de ser un forúnculo enquistado que no sabemos cómo sanar; a lo mejor empezamos a creer en la coexistencia de todas las civilizaciones en armonía. En definitiva es una aspiración que hay que fomentar pero sin perder de vista los peligros que conlleva una bajada de pantalones tras otra.

Lo siento pero hoy no estoy poética, han vuelto a azotar a una mujer por el terrible pecado de llevar una falda que le cubría hasta las rodillas. Si no quieren así a las mujeres, que no vengan donde nos enfundamos unos pantalones o una minifalda. Que no vengan donde existe una legislación contra la violencia de género. Que es exactamente lo que ellos aplican en sus respectivos hogares con sus mujeres, aunque a ellas nunca se les ocurriría acudir a un juzgado para poner una denuncia.

Lo siento pero se ha caminado mucho por los derechos de la mujer para que ahora veamos andar detrás de un hombre a una musulmana cubierta hasta las cejas. Digo detrás porque ese es el lugar donde sitúan a la mujer en la calle, además de en el sacrosanto hogar a disposición del varón. Como siempre me he considerado feminista y femenina, abomino del trato que se les da a las mujeres en los países islámicos y no quiero ver ningún burka por mi calle.

Ahora vendrán los conciliadores a decirnos que eso son casos extremos y que los musulmanes son muy tolerantes, tanto como para matar a una hija que decide no seguir un matrimonio de conveniencia o para ir con su hija de visita turística para realizar la ablación del clítoris. Una gozada de tolerancia y occidentalización. Por cierto, convertir a un musulmán es condenarlo a muerte según su religión. De manera que cuanto más lejos mejor. Si no puedo hablarse de Cristo sin que me quemen en una pira, que voceen en el desierto la llamada a la oración, de minaretes ni uno. Y quien tenga dudas que consulte la hemeroteca con las sucesivas persecuciones y asesinatos de cristianos en todo Oriente y parte de Asia.

miércoles 2 de diciembre de 2009

El feminismo construye una sociedad más justa


Cuando la crónica de la actualidad abruma me evado hacia adentro o bien salgo a pasear y contemplo ese maravilloso panorama de la vida que sigue sorprendido en cada esquina. Ir hacia fuera o hacia adentro es un privilegio del ser humano. Tenemos esa capacidad de ahondar en las cosas y de ver en perspectiva. Me he sentido muchas veces desanimada con esa polarización aparente que tiene la Iglesia dividida entre progresistas y conservadores. En esos momentos necesito parar y tomar aire, porque sé que estamos ante un espejismo que no se corresponde con la realidad.

Es la misma situación que puede vivir en su interior toda persona. Hay que conservar aquello que nos proporciona la identidad y transformar aquello que nos permite adaptarnos a las circunstancias. Pero eso no implica renunciar a la Verdad. Me parece que la Encíclica del Papa Caritas in Veritate muestra muy bien esa realidad. Sin amor nada vale y sin Verdad el amor puede ser mero sentimentalismo barato.

Siguiendo el pensamiento que cada miércoles Benedicto XVI manifiesta en sus audiencias, vemos como su vasta erudición nos lleva de la mano a tiempos donde la Iglesia también estaba convulsionada en facciones. Un clero que se había alejado de la Verdad pactando el buen vivir. Y unos reformadores que devolvían la esperanza a miles de personas en una fe más fraterna. Creo no equivocarme si afirmo que la crisis de la Iglesia es cíclica. Ésta se encuentra en completa transformación a lo largo de los siglos, pero permanece inmutable en cuanto a la Verdad Revelada.

En ese sentido conviene no descalificar a nadie de manera fulminante. Ni los religiosos van a desaparecer, ni la Iglesia curial es imprescindible aunque haya sido útil a lo largo de centurias. En realidad el mundo está siempre necesitado del mensaje transcendente de un Salvador y Éste permanece entre nosotros y se nos ofrece en cada Eucaristía.

Por otra parte es cierto que los hombres y las mujeres se encuentran en la actualidad en una situación más equitativa que en otros periodos de la historia. Es un verdadero problema para el nuevo milenio que se mantenga una casta determinada de sacerdotes cuyo oficio se aprende y está reservada exclusivamente al varón.

Como sé que este tema no se puede debatir no insistiré sobre el mismo. Pero sí haré notar que la mujer representa más del 50% del activo de la Iglesia. Sin ellas las parroquias se quedarían muertas. Con crisis de vocaciones incluida, las más fieles siguen siendo las mujeres. Y hoy por hoy resulta ofensivo enviar a barrer a una mujer. Porque afortunadamente ya existen barrenderos y barrenderas. La fe no distingue entre sexos y mucho me temo que en el Reino de Jesús la cuestión sexual está completamente ausente.

Tal vez ha llegado ese momento en el que la madurez del ser humano permita que hombres y mujeres se relacionen de manera fraterna en igualdad. Empecinarse en lo contrario no es cristiano. Dios no aprueba las esclavitudes. Nos ha hecho tan complementarios que nos necesitamos para sobrevivir. La familia es un recinto sagrado con un vínculo bendecido en un sacramento. Es el estilo de vida natural del ser humano. El pleno desarrollo de la persona se da en la familia.

Pero aquellos que deciden optar por los consejos evangélicos, no pueden establecer una discriminación con la mujer. No la pueden someter a su autoridad en razón de género. La autoridad debe ser un servicio a la Iglesia en reciprocidad. Por tanto aunque algunos se apresuren a calificar este escrito como ideología de género, nada tiene que ver con ello. El feminismo es un movimiento cristiano que busca dignificar a la mujer. Y ustedes saben muy bien que la mujer está sometida en muchos países y también lo estuvo durante generaciones, con unas leyes que la sometían a la tutela del varón.

Conviene aceptar que la liberación de la mujer es en realidad deseada por Dios. Nada más cristiano que una sociedad fraterna e igual. Si los célibes no saben relacionarse entre ellos deberán aprender, como la sociedad civil ha hecho estos últimos años. Y la Iglesia tendrá que asumir que la preparación de las mujeres las hace idóneas para cualquier tipo de cargo. Una sociedad patriarcal y machista no es Evangélica. Y dejo a la consideración de expertos el modo en el que la Iglesia debe transformarse. Que no tiene por qué seguir los patrones del protestantismo. Dentro de la más estricta ortodoxia seguro que algo se puede hacer en la Santa Iglesia Católica y Romana, aprovechar ese reto es construir el futuro desde los valores del Reino.