jueves 21 de enero de 2010

El Pacto Educativo, una de suspense

Con enormes dosis de sentido común, vocación por el servicio y cierto grado de buen humor, el profesorado español sigue intentando educar y enseñar, pese a los sucesivos Ministros de Educación que han ido saliendo a diestra y siniestra; nunca mejor definida la izquierda que con ese calificativo. Porque el sistema socialista lleva veinte años en vigor y agoniza, basta leer los informes que siguen delatando que algo se ha hecho mal. También es verdad que la política educativa permite regiones privilegiadas y otras que están a la cola. Y el sistema es idéntico en una zona que en otra. Que me lo expliquen oiga.

Yo no voy a dar recetas, para eso están los expertos, pero en mi humilde opinión de enseñante creo que el esfuerzo y el mérito son buenos para la sociedad; y dejar copiar en los exámenes en base a un complejo entramado legal, es lo más absurdo que he podido oír respecto a la enseñanza. Y miren que habré leído tonterías. Pues la Universidad de Sevilla lo encuentra tan normal. Así va el país.

Corrientes pedagógicas, cambios de nomenclaturas, para dar visos de renovación a lo que era "el mismo perro con diferentes collares". Y la última estocada poner una asignatura como EpC que roza lo anticonstitucional. Y como las cosas de palacio van despacio, ahí sigue la dichosa maría monopolizando los debates como si fuera lo más importante en el Pacto Educativo. Es obvio que el PP no hizo nada por mejorar el sistema, perdió tiempo en otras guerras y se le escapó de la mano algo tan fundamental como la educación. ¿Pero será capaz ahora de negociar algo sensato?.

No voy a abrir la Caja de Pandora para descubrir que con muchos menos recursos años atrás la enseñanza tenía un nivel más alto. Basta repasar los libros. Y si me preguntan el por qué, les diré que hay un complejo entramado de teorías pedagógicas que han estado monopolizando nuestras aulas. Hemos mejorado mucho en Educación Especial, en integración y en igualdad. Pero se ha perdido por el camino el deseo de aprender y de mejorar. Hoy los escolares tienen otros intereses diferentes y una cultura visual de primer orden. Pasan más horas delante de las pantallas que en la calle jugando y socializándose de manera natural.

El caso es que el Pacto Educativo me está oliendo a "merienda de negros". Es un apetitoso bocado negociable en función de determinadas estrategias. Y así no vamos a ninguna parte. Es decir seguiremos en la cola de todas las estadísticas europeas. Mira por donde ni invertimos en educación lo que otros países, ni funcionamos a nivel competitivo en cuestión de cerebritos; aquí siempre hemos sido muy ácratas con eso del talento. El caso es que los futuros dirigentes de esta sociedad están ahora metidos de lleno en esa cosa que han dado en llamar Plan Bolonia. Y mientras nos prometen ordenadores por alumno como si los Reyes viniesen de rebajas, cada día aumenta la “burro-cracia” en esto de enseñar. ¡La de papeles que hay que llenar!.

Lo curioso es que ahora nos quieren medir la profesionalidad, que es una cosa muy frecuente para todos los funcionarios, donde cualquiera es capaz de opinar si sabes o no sabes, si vales o no vales; eso después de años de estudio, una oposición, cincuenta cursos de formación y horas de dedicación exclusiva.

Dicen que somos funcionarios,ni productivos ni comerciales, que tenemos muchas vacaciones, que vivimos sin dar palo al agua, por eso todo el mundo se cree con derecho a hablar de educación y a quienes menos preguntan es a los profesores. Le vamos a pedir a Gabilondo que deje de hablar con los políticos y empiece a dialogar con los docentes. A lo mejor superamos el sistema finlandés. Yo creo en los milagros

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