miércoles 31 de marzo de 2010

¡¡Basta ya!!

¿Hacen falta más palabras?. Revolver la porquería hasta la náusea puede producir un efecto inesperado. Que se cierren todo el mundo en banda y termine por ser evidente como algunos utilizan el tema para llevar el agua a su molino. Es asqueroso que se quiera asociar celibato y pederastia, los especialistas lo tienen muy claro y la Iglesia también, así que mejor olvidar el asunto. Y conste que no tengo nada contra el sacerdote casado. Sin embargo oídas todas las partes interesadas, es evidente que la labor resulta más provechosa si existe el celibato.

Curiosa la ovación al Papa en EEUU, donde un arzobispo ha defendido la gestión de Benedicto XVI con el beneplácito de todos los asistentes. Inconcebible el empuje para que las salpicaduras lleguen hasta Juan Pablo II. Tendremos que reconocer que algo se hizo tarde y mal. Pero también deberemos admitir que hay una campaña muy bien orquestada.

El tema de la jurisprudencia eclesiástica no es banal. Los delitos civiles y los delitos eclesiásticos deberán ajustar su contenido. No puede ser que un ser abyecto se esconda bajo los faldones del clero. Si, como se sugiere, se han estado ocultado hechos punibles, la Iglesia deberá rectificar públicamente. Es la única manera de salir airosa de esta porquería. No olvidamos que Juan Pablo II ya pidió perdón por otros hechos. Estamos en periodo de Semana Santa, a un paso de revivir el sacrificio del Calvario. Que los asesores de Benedicto XVI ajusten bien sus entendederas. Hay que barrer la porquería y devolver la confianza a la opinión pública.

No puede ser que una ínfima parte de la Iglesia arrastre a la totalidad. Y esconder la cabeza esperando que amaine el temporal es una medida equivocada. Desde España miramos ahora en dirección de Añastro, donde se oyen tímidas voces de prelados pero ninguna declaración oficial. Es tiempo de confesión.

domingo 28 de marzo de 2010

V Encuentro de mujeres por un mundo mejor

Puesto que somos más mujeres que hombres, se entiende que un gobierno trate de captar el voto feminista. El Ministerio de Igualdad y las políticas seudoliberadoras tipo “nosotras parimos, nosotras decidimos”, son una apuesta arriesgada. Valencia acoge el V encuentro de mujeres por un mundo mejor. Lo hace con la presencia de la Reina y de Mª Teresa Fernández de la Vega, promotora de estos eventos. También ha dado ocasión para que la alcaldesa de Valencia se enfrente contra el aparato ideológico por no invitar en esta ocasión al presidente de la Generalitat, Francisco Camps.

El encuentro reúne a 50 países de todos los continentes, más de 500 mujeres, algunas de ellas ministras en sus respectivos países. Entre las invitadas de honor que se han sumado con sendos mensajes por vídeo, la secretaria de Estado norteamericana Hilary Clinton y la actriz y embajadora de buena voluntad de Unicef Nicole Kidman. El encuentro será clausurado este domingo por José Luis Rodríguez Zapatero.

Su Majestad ha estado acompañada durante el evento por la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; la presidenta de Liberia, Ellen Johnson-Sirleaf; la vicesecretaria General de Naciones Unidas, Asha Rose Migiro; la presidenta de Finlandia, Tarja Halonen; y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

Me surgen muchas preguntas respecto a este evento que viene repitiéndose desde el 2006, en especial porque como mujer me siento cercana a la sensibilidad de aquellas que son sometidas en sus respectivos países a una penosa existencia. Hoy mismo sale a relucir el intento de Yemen por legislar contra el matrimonio de las niñas, dando paso a una ley que les permita educarse y permanecer libres hasta los 17 años. Sin embargo los fundamentalistas islámicos están presionando en contra porque, según ellos la ley se opone a las normas sagradas del Corán.

Cuando una ve una cumbre de mujeres progresistas dispuestas a modificar su penosa existencia, y por otro lado se encuentra con noticias como la anterior, la decepción hace mella en lo hondo. Es difícil que la mujer salga adelante en un mundo islámico, que no permite la democracia y la igualdad entre ambos sexos. Tampoco es fácil convertir el tema en moneda de cambio para la captación de votos sin más rigor que el de ser alagadas con leyes que pueden estar rozando la discriminación positiva.

No obstante, me sumo a los esfuerzos de este grupo de mujeres del mundo, siempre que asuman la igualdad no como una lucha de clases, sino como un derecho que proviene de la misma fuente de los derechos humanos. El objetivo del encuentro según Mª Teresa Fernándes de la Vega es "apoyar su esfuerzo en el impulso del continente africano", donde "las mujeres son el motor del desarrollo político, económico y social". Los microcréditos han salvado la dignidad y la independencia de muchas de estas mujeres.

Este congreso según informa El Mundo se ha consolidado como "un referente internacional en la lucha por la igualdad de género" hasta convertirse en un "importante movimiento social que actúa a escala global". Así, forman parte de la Red de Mujeres Africanas y Españolas por un Mundo Mejor centenares de organizaciones, que trabajan en un espacio de relación y diálogo para la solidaridad, la cooperación y el fortalecimiento de las mujeres como agentes activos de desarrollo.

Nos alegramos como mujeres pero miramos con reserva la instrumentalización de ciertos Gobiernos que buscan el voto cautivo de unos ideales que llevan más de cien años de lucha tras de sí. Las mujeres progresistas no estamos por una igualdad que sea discriminatoria y suponga una vejación de un sexo frente al otro. Queremos una educación en la complementariedad. Asunto mucho más complejo que la demagogia de ciertos Ministerios

jueves 25 de marzo de 2010

Que podamos pasar haciendo el bien

Pues vale, la bola de nieve sigue creciendo, los casos de abusos por parte del clero buscan salpicar a Benedicto XVI. Una de las voces con mayor prestigio moral, acusándole de ocultar los pecados, sin hacer justicia a las víctimas. Hay que ser lerdos para no ver las intenciones de esa calumnia. Se mezcla celibato, homosexualidad, pederastia, se agita fuerte y sale un cóctel explosivo. ¿Hay alguien detrás de todo este escándalo?. Yo diría que algunos se suman a la tormenta buscando rentabilizar el tema. El morbo vende. Y no es lo mismo hablar con claridad del porcentaje de tarados de toda clase y condición, que nombrar a Benedicto XVI como posible encubridor.

Lo bueno de todo esto es que la limpieza y purificación van a ser ejemplares. Se tomarán medidas que hacían falta acometer, probablemente esto suponga más de una reforma en orden a depurar responsabilidades y a entregar a los culpables a la justicia. Porque como bien señala Benedicto XVI, debemos perdonar al pecador, pero el delito no puede quedar ajeno a la justicia civil. Una de las principales enseñanzas del Catecismo –ese que tantos desprecian- es que al confesar los pecados debe haber propósito de enmienda y si se trata de asuntos no sólo morales sino también que atañen al derecho, queda claro que hay que asumir las consecuencias de los actos y pagar por ellos.

Maruja Torres, en El País, se suma al carro de los despropósitos y pone a caer del burro a Benedicto XVI. No podía ser de otro modo. La cúpula de San Pedro se encuentra sacudida por todos lados. Pero no debemos temer las consecuencias. Hoy celebramos la Encarnación del Verbo. Es una jornada pro vida en muchas ciudades y especialmente en algunos países. Los pocos que hoy se atreven a levantar la voz contra el despropósito de considerar un derecho el aborto, siguen estando del lado del Pueblo de Dios. Y los primeros en reconocer sus errores de juicio en afrontar los casos de pederastia, también caen de sus puestos, por muy altos que se sitúen.

Me parece fabuloso que todo este río de basura se destape, siempre que sea para depurar responsabilidades y para reconocer a los enfermos del sexo. Y hablando de enfermos, la sociedad debiera pensar con más profundidad qué se gesta a nuestro alrededor, con medidas que favorecen una sexualidad a flor de piel, donde la unión de un hombre y una mujer se convierten en rutina de fin de semana, y si te he visto no me acuerdo. Por no hablar de otras desviaciones que algunos buscan considerar naturales. Es tanta la bazofia que la frontera entre la sana sexualidad y el hedonismo se ha difuminado.

El pecado existe y está muy vinculado al mal. Esa es la razón por la que forma parte de todos los estamentos sociales, sin distinción de clases, o credo religioso. Nos atañe a los humanos que en un acto de reflexión e introspección hemos establecido códigos y normas sociales para hacer posible la convivencia. Sin ellos, probablemente la sociedad sería todavía mucho peor. Nuestra fe en cambio tiene como modelo a un Dios hecho hombre que pasó haciendo el bien. Desde entonces miles de personas han mantenido la esperanza en el Amor como origen de la vida y proyecto de eternidad.

Lo triste es que nosotros no sabemos muy bien cómo hacer posible ese Amor en el día a día. La oración y la gracia son los únicos que pueden convertir en personas diferentes a esos monstruos que tanto daño han hecho. Además de las terapias personales, justicia, pero también esperanza. Por eso los cristianos nos reunimos y oramos unos por otros e incluso por aquellos que no nos conocen. Oramos porque sabemos de nuestra debilidad y pedimos estar unidos a quien todo los puede, para que podamos también pasar haciendo el bien

martes 23 de marzo de 2010

Los gurús seudocristianos mienten

Estamos a un paso de la Semana Santa, la Iglesia se viste de gala para dar paso al misterio de la cruz, que se desvelará con la Resurrección. Esa es la esencia de nuestra fe y algunos la quieren cambiar. No admiten el dolor, como obra de un Dios que es padre y nos ama. Efectivamente visto así parece una contradicción insalvable. Pero no se trata un Dios sádico que disfruta enviando a su hijo a la muerte más atroz. Se olvidan que ese Dios se hace hombre para compartir la impotencia de la injusticia y la sin razón de tanta maldad en el mundo. Y se hace hombre para ofrecerse al mismo nivel que todos los crucificados del mundo. Para morir en un aparente fracaso de proyecto vital. No obstante, todos sabemos que no fue así, que tras esa muerte se encuentra la Resurrección y con ella la promesa de que a todos nos espera la misma suerte en manos de la Divina Misericordia.

Lo digo un poco cansada de leer y oír personas que se dicen católicas y reniegan de la cruz. No podrían sufrir la impotencia frente a una enfermedad, ni frente a una injusticia. A todo ello le da sentido la cruz. Porque nuestro aparente fracaso puede ser oblación. Y además porque nuestra oración puede ser fructífera y corredentora. No es cierto que Dios quiera nuestro dolor, quiere que vivamos felices. Pero es evidente que algo se truncó en ese camino hacia la felicidad. Algo que nos rodea y de lo que no podemos liberarnos por nosotros mismos. Sin embargo, nos ofrece siempre una puerta, un salvavidas. Y a cada uno según su particular manera de ser. Por eso es tan importante respetar a los demás. No somos calcos unos de otros y la convivencia puede ser un infierno si no hay un mínimo de buena voluntad y también de sacrificio personal.

¿Por qué huye todo el mundo del dolor?. ¿Tienen miedo?. ¿No lo aceptan?. La misma vida comienza con un parto doloroso. ¿No es eso un camino, una señal que advierte lo mucho que va a costarnos encontrar la felicidad?. Esa felicidad que es plenitud y que aquí solo podemos balbucir con pequeños bosquejos. Miente quien dice que Dios no quería la cruz para su hijo. Fue Dios mismo quien se hizo hombre para compartir el fracaso de la muerte indigna, que tantísimos seres humanos padecen desde que el mundo es mundo. Si eso no se comprende, la fe se derrumba al primer contratiempo, como se derrumban los matrimonios que se construyen sin una sólida base de entrega y sacrificio personal.

Es cierto que no podemos cargar las tintas en el dolor. Que no es sano reconcomernos en estúpidos escrúpulos. Pero no caigamos en las manos de los gurús de la Nueva Era, que pretenden sanar nuestro interior con mantras suaves de músicas celestiales. La vida es dura, y sin embargo tiene sentido. Y el dolor asumido y ofrecido, tienen sentido. Y quien diga que eso no es cierto, miente. Hace una seudoteología desmitificadora que ya no es católica y si mi apuran ni tan siquiera cristiana.

Yo puedo enamorarme de las palabras bellas y hermosas de un poema, pero eso no me debe hacer olvidar que tengo que ganarme el sustento todos los días y hacer una serie de tareas responsables para que mi convivencia con los demás sea la mejor posible. Y en ese aprendizaje estamos todos en el mismo barco. Unos lo tienen muy fácil, pero otros por muy extraño que nos parezca son condenados a una mísera existencia. Y nosotros tenemos que liberarlos de sus cadenas pero también ofrecerles un sentido a su vida. El sentido del dolor, de la injusticia, lo trasciende nuestra fe. No le suprimamos ni un ápice de su terrible suerte. Está ahí desde el parto de la humanidad. Y sólo finalizará cuando llegue la Parusía

domingo 21 de marzo de 2010

Más allá de la justicia se abre la puerta del perdón

Estamos viviendo unos momentos curiosos. La sociedad exige justicia, todo ser humano lo demanda. Muy dentro de nosotros seguimos la antigua ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente. No obstante hemos construido un marco de convivencia para protegernos del mal. Porque existe dentro de nosotros la capacidad de herir a los demás. Por eso desde ciento de generaciones atrás, sabemos que robar es un delito, o matar, o miles de señales que tenemos puestas como en el pasado remoto se recogió en el código de Hammurabi. Lo que nos explica Jesús supera el marco de la justicia. Y esto solo es posible porque ve nuestro corazón, ve la globalidad, no sólo el acto punible. De esa manera nos presenta el Evangelio de hoy una muestra más de la mirada de Dios frente al mundo.

Lectura del santo evangelio según san Juan (8,1-11):En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Lo primero que llama la atención es que la Ley exige un castigo para la adúltera. Una Ley injusta que no parece medir por el mismo rasero al varón. Aquellos que están dispuestos a cumplir la ley somos también todos nosotros que juzgamos a los demás según las normas de la época, ni más ni menos que como en tiempos de Jesús. Me llama la atención que la adúltera se muestra avergonzada y en silencio, espera su sentencia. Y mira por donde, Jesús sale por peteneras. Les exige mirarse por dentro, y nadie se encuentra libre de culpa. Así es como podemos entender la aventura de la confesión ante el Señor
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Mirar nuestro interior y si no encontramos de qué arrepentirnos, a lo mejor es que nos sentimos mejor que otros pecadores públicos. Y entonces Dios va a sorprendernos perdonando el delito, aunque no encubra la falta. Porque no le dice a la adúltera que no ha hecho nada, sino “En adelante no peques más”. Existe por tanto el pecado a los ojos de Dios. Existen las normas que se resumen en amar a los demás como a nosotros mismos. Pero es que a veces no sabemos amar el don que tenemos, la suerte de estar vivos, la esperanza que nos desborda frente a las contrariedades de la vida. No pecar es vivir según la voluntad de Dios. Algo difícil que no tiene nada que ver con el puritanismo, ni los corsés. Si no con la libertad de ser hijos de Dios.

Saberse pecador es gozar de la gracia del perdón. Y eso supone nacer a una Vida Nueva. La adúltera se siente revivir por dentro. Le han salvado la vida que estaba condenada a muerte. Pero el delito existe y Jesús no lo abole por muy demencial que nos parezca a nosotros. La justicia y la ley de Dios son rutas para enseñarnos a ser libres por dentro, libres de nuestras codicias y ambiciones, de nuestros egoísmos y vanos orgullos. De manera que también todos nos podemos identificar con la adúltera y frente a Dios ser perdonados gratuitamente. Pero eso sí con un objetivo claro, no pecar más. No volver por la senda equivocada.
Que la Cuaresma nos sirva por tanto para reconocer aquello que nos aparta del amor a nuestros hermanos y nos hace ver exclusivamente sus pecados, y no su interioridad como la ve Jesús. Y que esto no se entienda como que hay que pasar por alto el delito, sino que más allá de la justicia siempre se encuentra abierta la puerta del perdón.

viernes 19 de marzo de 2010

Generación Ni-Ni, emite una agresión sexual

El revuelo mediático ha sido unánime, el programa de La Sexta, Generación Ni-Ni, emitió en horario punta un abuso sexual. Lo cuenta la red feminista y abominan del tema catedráticos de Derecho Penal como Mercedes García, quien dirigió una carta a la cadena para que cayeran en la cuenta de la perversidad que entraña dicho programa.

Jóvenes con rasgos de inadaptación, ignorancia, vagancia e incluso violencia forman parte activa del programa que ya había sido denunciado por El Foro de la Familia y otras asociaciones privadas. Los hechos se sucedieron de la siguiente manera. Las cámaras grabaron una agresión, varios jóvenes sujetaban a una compañera con violencia, mientras uno de ellos le restregaba sus genitales por la cara. Otros concursantes reían la gracia. Posteriormente los educadores afearon la conducta del muchacho quien en ningún momento se mostró arrepentido.

No he querido relatar todo al detalle porque la agresión es más brutal por la carga psicológica que conlleva ser humillada y sometida a tal vejación. La red feminista se ha puesto por las nubes, pero la ministra Bibiana mira hacia otro lado y está pendiente de introducir la ideología de género en la Universidad.

Educa la familia y educa la sociedad, programas tan zafios y banales que utilizan a menores para conseguir máxima audiencia, deben ser retirados de la programación. Y esto es lo que ha hecho La Sexta, emitirá en la madrugada, pero no abandona la idea del programa que no tiene ningún esquema formativo, por más que algunos psicólogos analicen las conductas de los jóvenes.

Si el objetivo es criticar la violencia y educar a sus autores, los resultados son otros. Porque se banaliza el delito. La Ley define estos hechos como agresión sexual agravada por la intervención de varios sujetos, y ello supone una pena de cuatro a diez años de cárcel, según indican la catedrática derecho anteriormente aludida.

Queda claro que la televisión no es educadora cuando convierte la violencia en objeto de negocio y resta importancia al delito como si fuera cosa de jóvenes inmaduros. Tal vez alguno de ellos haya visto el programa y confundiendo realidad con ficción, trate de emular a sus héroes televisivos.

Mientras el Congreso de Diputados debate la reforma del código penal, nos olvidamos que asignaturas como Educación para la Ciudadanía no abordan ningún código moral de convivencia, más bien inciden en la cultura hedonista y eso sí, muy solidaria, como si ello por si sólo bastase para formar una ciudanía que es corrompida por los mass media con absoluta impunidad.

Lanzar al éxito mediático a jóvenes sin cultura ni educación para analizar sus actos como si fueran cobayas de laboratorio, es un acto deleznable, mucho más si el resultado de sus actos son apenas un leve reproche sin más consecuencias. Vuelvo a repetir que se están dando ejemplos de actos que son delictivos y que una cadena debe ser responsable de lo que emite.

Nos guste o no, la educación del diálogo no es positiva si no va acompañada de una penalización por actos irresponsables. No se educa sólo con la palabra y el ejemplo y eso lo sabe muy bien el juez de menores de Granada que lleva años denunciando al padre colega de sus hijos

miércoles 17 de marzo de 2010

La Cuaresma fallera

En mitad de la Cuaresma las fallas son como un puente festivo que nos aleja de la calma y la serenidad que estas fechas sugieren. Si no escapas de la ciudad y sus alrededores es imposible evadirte del barullo y el caos. Son cientos de calles cortadas que obligan a desplazarte en dirección contraria saltándote las normas para poder aparcar tu vehículo en el garaje. Lo mejor es andar, andar toda la mañana y toda la tarde para absorber la luz de las imágenes.

Es bonito el espectáculo de luz, color y pólvora, una maravilla para la vista y también para la gastronomía local que reparte los puestos de venta ambulante, con garantías de Sanidad para no perjudicar a la buena e inocente ciudadanía, que está obligada a recorrer a pie los famosos monumentos de ninots. Nadie escapa de la aglomeración, de la foto, del tropiezo. Cuando se hace con gozo y en familia, te lo pasas bien, todos guardamos en la memoria esas fallas familiares que tanto nos emocionaba descubrir tras la plantá. Esa noche miles de jóvenes salen a cenar para ver como los artistas ultiman los monumentos. Una noche mágica con castillo de fuegos artificiales y posibilidad de vivir en la calle hasta la despertá, con tal aglomeración de gente que parece increíble que sean altas horas de la madrugada.

Ese petardeo continuo de la pólvora en manos infantiles supervisadas por los mayores, no para, no deja el reposo al oído. Mascletá en cada falla, y casal fallero con actividades permanentes de ocio y juerga. Lo cuento con alegría por ver las caras de felicidad de los niños y sus labios rodeados de restos de chocolate y buñuelos. Pero también lo digo con pesar por todos esos enfermos a los que no les llega la ambulancia o el médico de guardia obligado por las circunstancias a no perder los nervios. Lo digo por esos casales que cortan las calles e incapacitan a los camiones de bomberos, de recogedores de basura, que cambian contenedores y direcciones con señales de quita y pon.

Y así está Valencia de guapa y de molona durante una semana donde los sufridos trabajadores alzan impotentes los hombros esperando que llegue San José y convierta en pavesas cada uno de los monumentos. Fiesta del derroche que alimenta a miles de familias, que se expande más allá de la ciudad del Turia. Fiesta de la calle con cientos de bandas de música venidas de pueblos remotos para acompañar a los falleros. Olor a pólvora y flores. Lágrimas de alegría y pena mezcladas en tandas sucesivas. El día de la plantá, el día de la ofrena a la Mare de Déu, el día de la recogida de premios, las noches de fuegos artificiales, de discotecas móviles. La despertá atronadora, rumor permanente durante horas.

¿Se puede vivir la Cuaresma en este ambiente?. Es obvio que no, que hay indulgencia para falleros y población autóctona. Lo mejor es huir si se tiene posibilidad. Pero digamos con franqueza que la mayoría sufre las fallas y unos cuantos las disfrutan. No quería dejar pasar la ocasión de contar que los falleros son imbatibles, pueden permanecer los tres días finales, sin pegar ojo y aguantan. No sé qué tipo de elixir reparten en los casales, pero allí están con sus moños dispuestas para encajar el traje de huertana pudiente. Tenemos la suerte de que los pasacalles son una gozada para la vista. Cientos de personas vestidas como hace dos o tres siglos, niños incluidos en el lote, tacones y garbo con la sonrisa incorporada.

Tenía que escribir este post, mañana la música y los petardos acompañarán la entrega de premios. El Arzobispo de Valencia ha prometido seguir la fiesta. Seguro que Benedicto XVI estará entre los ninots con alguna crítica mordaz. No hay personaje que se salve. Yo de momento me he puesto unos tapones en los oídos. Me exasperan “els masclets” en manos ociosas.

lunes 15 de marzo de 2010

Heterodoxos con pedigrí: caso Ariel Álvarez

Cuenta religión digital que Ariel Álvarez abandona el sacerdocio. Este señor es uno de las decenas de teólogos que han estado escribiendo al margen de la doctrina. Lo lamentable es que fuera sacerdote y lo evidente es lo poco que le importaba el sacramento del orden cuando es capaz de abandonarlo para seguir sus “investigaciones teológicas sobre la Biblia”. Un libro que no es histórico como se ha empeñado en demostrar durante décadas, este erudito. Algo que no es cierto, aunque tenga su parte de razón. Porque a través de la Biblia conocemos bastante bien como era la vida cientos de años antes de la venida de Jesucristo.

Su prohibición de enseñar llegó hace dos años en el verano del 2008. Tarde muy tarde. Porque el fenómeno mediático del ex sacerdote había recorrido los platós de televisión para escándalo de los creyentes de fe infantil. Repatea que te digan que cierta gente tiene una fe madura y otros somos meros borreguillos. Extraña que en las facultades de teología se desmonte la fe pieza a pieza. Pocos son los teólogos que no están contaminados con alguna de las extravagancias que nada tienen que ver con la fe de la Iglesia. Y su material sigue difundiéndose como fetén.

Era evidente que Ariel no iba a aceptar el silencio poniendo por encima de todo su fe en el sacerdocio y el deber de admitir que aquello a lo que habían llegado a ser sus estudios se alejaba del mismo Catecismo de la Iglesia. Si uno tiene que llegar a ser teólogo para decir que María no se aparece a nadie, que el demonio no existe, que los exorcismo son puro fuego de artificio; que no hubo un diluvio universal, y nunca existió el Arca de Noé. Qué se yo, ir desmitificando la Biblia paso a paso, para dejarnos con una fe adulta que no cree en nada, salvo en un Jesús humanísimo que tampoco sabía que era Hijo de Dios. La patraña es tan grande que la gente abandona los estudios, la fe y las órdenes religiosas.

La patata caliente de estas publicaciones, es sonada cuando la está pasando un religioso o sacerdote, y queda en elucubraciones personales cuando quien lo realiza es sencillamente un erudito como pueda ser Antonio Piñero. Porque una cosa es la investigación que afecta exclusivamente a los entendidos y otra la divulgación de todo tipo de alarmantes descubrimientos que nos dejan los textos sagrados vacios de contenido.

Dice Ariel que abandona el sacerdocio porque quiere enseñar “sin presiones” la Palabra de Dios. Difícil arte este de la divulgación académica rodeado de amigos heterodoxos que siguen construyéndose un aura de victimismo. Me defraudan mucho estos señores que van a seguir intoxicando las librerías religiosas. Y me defrauda porque lo propio es que publiquen en la sección de esoterismo, nunca en una editorial que tiene la obligación de supervisar el material que distribuye.

Lo vuelvo a repetir, las editoriales religiosas no tienen filtros. Expanden lo bueno y lo malo del mismo modo que crece el trigo y la cizaña. El resultado es una estimable intoxicación del lector que da por bueno todo lo que lee. Esa es la divulgación que prefiere ahora Álvarez. Del mismo modo que otros estudiosos. Y para seguir siendo libres de pensar lo que les dé la gana, no tienen otro camino que abandonar el sacerdocio. Pero la pregunta es inmediata: ¿Abandonan lo que debió ser el motor de su existencia?. Entonces, son unos fracasados que han perdido la fe en la Iglesia y sus pastores y su fe personal, es eso, una fe hecha a la medida de sus investigaciones.

Pues nada, celebremos que quienes están intoxicando las librerías religiosas, dejen por una vez los hábitos y pasen a engordar la fila de los heterodoxos con pedigrí, porque entre sus títulos existen doctorados y licenciaturas de las más altas instancias académicas. Menuda engañifa

sábado 13 de marzo de 2010

Miguel Delibes un católico liberal

Hoy he recibido una buena dosis de nostalgia. “La sombra del ciprés es alargada”, es la sombra de un clásico que nos deja huérfanos de su humanismo, de su reciedumbre. Miguel Delibes se nos ha ido pero permanece su obra que es literatura y es España. Imprescindible en cualquier biblioteca, para conocer toda una época de este país.

Para mi gusto “las ratas” quedaba demasiado local, tan apegada al suelo árido de Castilla que resultaba difícil para una joven mediterránea. Fue un libro de estudiante, de esos que te obligaban a leer en el Bachillerato del franquismo. Entonces Delibes era un periodista que escribía libros y había recibido el premio Nadal. No disfruté del recio castellano hasta una década más tarde. Con esa brillante aportación que es el monólogo de “Cinco horas con Mario”. La obra se interpretó en el teatro por Lola Herrera y todo el aforo se llenó de universitarios que estaban obligados a leer esa pieza soberbia de la literatura. Teatro y narración de la mano en una España de posguerra que nos enseñaba como el sexo débil era mucho más fuerte de lo que podía aparentar.

Sólo uno de los grandes puede escribir una novela que se desarrolla en un velatorio típico del nacionalcatolicismo. Una pieza insustituible para disfrutar del análisis psicológico de una mujer que penetra en nuestros corazones. La Carmen de Cinco horas con Mario era esa mujer española educada para ser esposa y madre, con todas las contradicciones de la estrecha mentalidad de la época.

Lo asombroso de Delibes era su capacidad para cambiar de registro, aportando cosas nuevas en cada uno de sus libros donde nos deja estructuras narrativas de solera, como un buen vino de bodega. Y años más tarde volvería a devorar páginas del escritor para adentrarme en “Señora de rojo sobre fondo gris”. Una nueva visión de España, cambiando hacia la democracia con sorpresas familiares y tensiones personales donde los fantasmas del propio Delibes se analizaban con toda dureza. Una obra de madurez que fluye con la suavidad de un río.

Desconozco al Delibes cazador, seguramente porque nunca amé el arte de cetrería, ni la pasión por la codorniz. No me atrajo leer “Diario de un cazador”, pero ahora con la pérdida de su autor me surge la necesidad de conocer más y mejor al maestro. Si alguien quiere aprender a narrar tiene por fuerza que leer a Delibes. Y su mejor y más complejo homenaje a la literatura lo realizó en su obra “El hereje”. Una novela histórica, un nuevo salto mortal en la literatura. Así son los escritores, los artistas que en cada nueva aventura acometen un reto diferente. Por eso me gustaría leer toda la obra de este escritor. Creo descubrir tras sus páginas al hombre noble y me agrada aquello que me permite vislumbrar.

Fue Delibes un padre de familia numerosa y nadie como él podía conocer las diferencias entre hijos educados en unas normas comunes. Por eso le gustaba decir que los hijos son como los libros, se proyectan los sueños sobre ellos y luego sale lo que sale, casi de manera accidental. Sin embargo, era su modestia la que le hacía presumir poco de su trabajo, la modestia del artesano que va labrando su obra década tras década. La España de Delibes es nuestra España y especialmente su Valladolid natal. Castilla la Vieja era su pasión, la naturaleza, el campo de observación de una mirada aguda, que no se quedaba solo en lo anecdótico. Hemos perdido a un buen hombre que gracias a sus palabras seguirá viviendo en cada uno de sus libros. En ellos se esconde el alma de Don Miguel Delibes, castellano recio, cronista del siglo XX. Descanse en paz.

jueves 11 de marzo de 2010

Los monstruos del sexo

El tema me repugna, los pederastas son una especie anómala que sacude a la sociedad de tanto en tanto. Especialmente ahora están candentes los temas de la Iglesia que como toda institución tiene miembros corruptos y corruptores. Lo malo es que el colectivo está quedando por los suelos y hay que ser honestos, son muchos más quienes trabajan a favor de los desfavorecidos que quienes abusan de su confianza. La lascivia es un problema en todo tiempo y lugar. Especialmente cuando la sociedad relaja sus códigos. Si hoy es posible en determinados países, casar a una niña de nueve años con un anciano de ochenta, no nos extrañemos que existan paraísos para pedófilos.

No es por echar capotes, cada cual que asuma sus actos, el pederasta a la cárcel y si es posible lo más lejos de los niños para tratar de solucionar su problema, su anormalidad. Pero no me digan que no escuece saber que la mayor parte de los actos vergonzosos con menores suceden en la propia familia. Un británico de cincuenta y siete años abusó de sus hijas durante treinta. La noticia está en primera página, es uno de esos monstruos que esta sociedad crea a pesar de todos los filtros que se puedan poner en el camino.

Hechos puntuales como éste no ponen en duda la honorabilidad de cientos de padres de familias. La institución más antigua de la humanidad, sigue siendo la mejor base para una sana educación. La familia no es cuestionada pese a existir sádicos y monstruos como el de Sheffield. Los vecinos se interrogan, las asistentas sociales, los educadores, todas las instituciones que debieron proteger a esas niñas, fracasaron. Es evidente que estos seres pervertidos poseen una personalidad bipolar que les hace aparecer ante los demás como personas normales, que sin embargo en lo oculto esconden una metamorfosis escalofriante.

Y la Iglesia que trata de defender a los más débiles y desvalidos de la sociedad, que durante su historia milenaria ha creado cientos de instituciones para educar a los menores, de pronto destapa la alcantarilla inmunda que esconden determinadas caras beatíficas y todos nos sentimos un poco estafados. Porque en las personas que hacen voto de castidad se da un plus de integridad que no permite suponer que su mente esconda hipócritamente una doble vida, o que se aprovechen de la situación de poder sobre los menores. De manera que los escándalos de la Iglesia nos salpican a todos los fieles. Abren una puerta hacia la sospecha y la suspicacia, que será difícil cerrar.

Sin embargo la imagen del sacerdote o el religioso no puede ser vituperada una y otra vez por cientos de titulares, debe tratarse de la misma manera que el monstruo de Sheffield. Estos casos son porcentajes mínimos dentro de una sociedad que engloba todo tipo de personalidades. La Iglesia tendrá que establecer filtros para que los abusadores se detecten antes de que terminen en el banquillo de acusados. Pero la sociedad también tendrá que ocuparse de recuperar a esas personas afectadas de un trastorno perverso. Y esa es la clave del error más común dentro de la institución religiosa. Pensar que un arrepentido está rehabilitado. Hay enfermedades que exigen tratamiento a lo largo de toda la vida, porque se hacen crónicas. Y en una sociedad pansexual donde hasta los anuncios tienen su carga erótica, es obvio que se hace difícil la rehabilitación de estos individuos.

El caso de este monstruo no es más que un episodio lamentable que se repite de modo recurrente. Y no es cierto que el celibato fomente este tipo de perversiones, más bien obedece a personalidades trastornadas que deben detectarse a tiempo. Aunque a veces trascurren muchos años hasta que por desgracia salen a la luz estos casos. Ese padre de familia abusó de sus hijas durante treinta años. Un episodio tan escandaloso como el caso Maciel. La diferencia es que uno era padre de familia y el otro padre de una congregación religiosa. Pero entre ambos existe un vínculo que debe ser objeto de estudio para la ciencia

martes 9 de marzo de 2010

Mujeres en la Iglesia

Ayer tenía que haber escrito sobre la mujer, que para eso era el día señalado, pero tuve ocupaciones más urgentes que atender. No es que una no sienta la imperiosa necesidad de ser feminista. Motivos sobran. Pero en un país donde se pide abortar por tener derecho a nuestro cuerpo, se aguanta mal estar en ese rincón del gremio. Yo cada día lo llevo peor, me sobra la Ministra de Igual-dá porque estoy en contra de la cuota por discriminación positiva. A mí lo que me pide el cuerpo es enviar a su casa a las mujeres florero, pero las que curran de ocho a doce de la noche, mis respetos. Los mismos que para sus correspondientes parejas.

Claro que el tema se complica cuando hablamos de la Iglesia, donde las mujeres pintan mucho pero mandan poco. Y ya se sabe que la tonadilla de que todo es servicio importa un pimiento cuando tú dices a otro lo que hay que hacer; pero cuando eso te lo dicen a ti, cuesta un montón creerse lo del servicio. Sobre todo porque después de ser uno cardenal no se le vuelve al servicio de una parroquia para que sirva, sino que lo jubilan como emérito. Tampoco conozco ningún obispo que deje de ser tal cosa para volver al servicio. Entre otras cosas porque entienden que su cargo es un servicio. Así cualquiera.

De manera que yo ando en un mar de dudas con esto del feminismo sin pasarse que es tanto como jugar al siete y medio. Pero no me muerdo la lengua si les digo a los señores de las Conferencias Episcopales que eso de usar a las mujeres como administrativas o secretarias, siempre ha estado muy mal visto. La mujer además de ama de casa, también es válida para tener voz y voto en una sociedad que se ha blindado. Y si no ven venir las orejas al lobo es que andan muy desnortados. Lo de la igualdad de género es poca cosa comparada con la realidad actual. Hoy una mujer trabaja para que ningún hombre la tenga como consentida, también por vocación o por necesidad, pero no olvidan que el fondo del armario está llenó de retales de las abuelas.

Una mira las fotos desgastadas de aquellas señoras de negro con cuarenta y poco que ya eran ancianas y no puede dejar de comparar. El resultado es evidente, la libertad ha hecho más fuerte a la mujer y no está dispuesta a renunciar a ella. Eso aunque sea un correcaminos donde los hijos, la economía de la casa, el trabajo, el ocio, todo tiene un espacio milimetrado y es posible llegar, aunque canse. Luego están aquellas otras que buscan hacer carrera como sea, dando codazos si es preciso, pero de esas no quería tratar aquí. Porque son mero calco del varón exitoso. Y a mí me gusta que haya distinción.

Hablar de la mujer en la Iglesia es un compromiso en este blog. Aunque les suba la bilirrubina. No pertenezco a ningún grupo de la Iglesia, salvo a la parroquia de mi zona, no voy a pedir el sacerdocio femenino, aunque no entienda las razones teológicas que se han construido para garantizar tal entuerto. Me importa bien poco si hubo o no diaconisas en los primeros tiempos. Yo vivo en el siglo XXI en una sociedad occidental donde apenas ayer la mujer no tenía voto ni podía comprarse una vivienda sin la autorización de su marido. Y a eso sí que ninguna estamos dispuestas a volver.

Somos autónomas y responsables, tenemos además el don de la maternidad, y necesitamos también que en la Iglesia se cuente con nosotras para algo que no sea exclusivamente la catequesis. Hoy la imagen de decenas de mitrados blindados en sus cargos, es muy poco atractiva. Hace una cuantas generaciones se entendía la ausencia de mujeres en puestos destacables, casi siempre somos nosotras las que cargamos con la responsabilidad familiar, cortando las alas a cualquier tipo de promoción social. Pero eso debe cambiar, está cambiando y la Iglesia frente a lo que no es ideología de género no puede cerrarse en banda. Son custodios de un mensaje que vino a abolir cualquier distinción que no fuera la común, la que todos conocemos.¡Mujeres, va por vosotras!.

domingo 7 de marzo de 2010

Manifestación por la vida: el reto de una sociedad quebrada

La fiesta de la vida está en la calle y la suerte de miles de niños por nacer se encuentra en las manos de unos cuantos hombres y mujeres de buena voluntad. Cada vez que se sale al asfalto contra el aborto hay que hacerlo en forma positiva, no contra nadie, sino a favor de la vida, a favor de la familia, a favor de los derechos de los más débiles, de quienes no tienen voz. Hoy España se manifiesta, una vez más, el único deseo es que no se mezclen los temas. Hay que olvidar lo que divide para que podamos sumar y no restar.

No estamos en la misma coyuntura que en 1.985. Pero ahora se sigue jugando al sueño progresista, con cartas marcadas, que nos llevan a la Esparta del pasado, donde los hijos débiles eran arrojados por los acantilados, allí no había ni músicos ni poetas. Buscan votos, que ya no son de izquierdas sino de ideologías cultivadas con esmero durante estos años de democracia. Ideologías egoístas y totalitarias capaces de romper leyes con otras leyes injustas. Hoy es la fiesta que debe mostrar que quienes defienden la vida no tienen carnet de partido, son hombres y mujeres que votan, sí, pero sobre todo que respetan lo más elemental, la dignidad de las personas.

Somos muchos quienes hemos firmado en contra de esta ley injusta y lesiva para el ser humano. Entiendo que no se debe criminalizar a la mujer, pero tampoco crear centros matarifes para solucionar la irresponsabilidad cultivada en campañas de adoctrinamiento. La vida es un bien común universal que debemos proteger, de especuladores sin escrúpulos. Y hoy hay multinacionales dedicadas a patentar su química de muerte o de látex. También hay una considerable industria dedicada a influir en la conciencia social. Nos basta mirar a la ventana del televisor con series y películas que no difunden más valor que el del hedonismo y la violencia.

Educamos todos en la sociedad, pero también nos educan a nosotros, los que nos creemos formados. Y hoy tenemos que dar el do de pecho en la calle, con civismo, con firmeza, sin consignas destructivas. Miles de voces llegadas de toda España. Intentarán devolver la pelota con el latiguillo aprendido: son neocons, ultra católicos, opositores disfrazados de pro vida. Pues bien, no cuela, ya no cuela. Se unen diversas confesiones religiosas, individuos de diferentes partidos algunos con el carnet roto a motu proprio.

Y es que cuando un gobierno antes que defender la economía y el derecho a un trabajo digno se pierde en Ministerios de ideología, está haciendo carrera para perder toda credibilidad frente a sus electores. Y ojo, su propia política les llevará al fracaso, porque la mayoría está desencantada y los jóvenes votantes que quieren contentar son cada día menos, gracias a su fabulosa educación de control de la natalidad. Una población envejecida y harta de sus políticos no puede nunca llevar al progreso a un país.

Una juventud habituada a no esforzarse ni privarse de nada, no está preparada para hacer el cambio generacional. Y esto no es pesimismo, sino simple cálculo matemático. Pero todavía hay esperanza, se mueve, se siente. Los poderes fácticos mundiales están siendo descubiertos. Sus políticas para dominar la voluntad popular se ven cada día con más claridad. No vamos a construir un mundo donde las multinacionales dicten lo que debemos comer, pensar, leer. La rebelión cívica desde las bases evitará políticas fallidas. Somos un pueblo con mucho sentido común, aunque algunos piensen lo contrario. España puede seguir siendo ejemplo para el mundo, sólo necesita gente con principios para dejar de ser una sociedad quebrada.

viernes 5 de marzo de 2010

Fábulas que sirven como excusa

Hay narradores que son como encantadores de serpientes, Jostein Gaarder, el admirado autor de El Mundo de Sofía, es uno de ellos. Dotado de una prodigiosa capacidad didáctica nos intentaba explicar la filosofía a través de un relato en el que un padre da a conocer a su hija las principales escuelas filosóficas.

Si Marguerite Yourcenar hubiera considerado histórica su novela Memorias de Adriano, el encanto de su obra se habría desvanecido. Porque aunque todo escritor sabe que el principio de su novela se debe fundamentar en la verosimilitud, no es necesario que el material sea real, bastan unos cuantos datos para crear esa atmósfera de otra época.

Por eso Jostein Gaarder hace una incursión entre la ficción y la realidad utilizando en este caso una carta, la que se supone escribió Floria, compañera abandonada por San Agustín, con quien tuvo a un hijo. El escarceo con el pecado y la culpa le servirá a Gaarder para llegar hasta el atrevimiento de imputar violencia de género a Agustín. Y esto sirve como base a nuestro flamante teólogo Tamayo para hacer apología de la mujer en un infame artículo donde nos vende la novela de Gaarder casi como un hecho literal, mostrando al escritor de Las Confesiones, como un monstruo que sucumbiendo al pecado de la carne es capaz de golpear a su amante. La sutileza del artículo es dejar caer la ficción como supuesta realidad.

Tamayo que exhibe su cátedra de teología de la Universidad Carlos III, no ceja en su papel reivindicador del matrimonio de los sacerdotes y el sacerdocio de las mujeres. Este noble empeño sería loable si se postulase como una opinión, sin sentar cátedra. De la misma manera se podría entender que haya disfrutado de un relato donde se vapulea a un obispo que influyó en la teología de su época y de toda la cristiandad. Lo patético es que utilice la argucia de una novela, y por tanto de la ficción, para llegar donde a él le interesa, destrozar la personalidad de uno de los Padres de la Iglesia, y mostrar que el sexo es la Bestia Negra de toda la cristiandad.

Podría haber profundizado en la sublimación de la carnalidad en aras de una experiencia mística, obras que hablen de ello no faltan, muchas son cumbres de la espiritualidad. Sería conveniente dar a conocer que el apóstol de la no violencia Gandhi, eligió el mismo camino que Agustín, como tantos otros maestros de la espiritu. Pero Tamayo utiliza sus conocimientos para todo lo contrario. No le interesa para nada la fe ni las creencias de la Iglesia, a él lo que le priva es precisamente ir de enfant terrible, papel que le ha dado de comer durante todos estos años, además de elevarle en el pedestal ficticio de pensador con pedrigi.

La novela tiene el peligro de conformar la mente y la imaginación en la dirección que el autor ha previsto. En este caso el morbo y la tesis del pecado y la culpabilidad están asegurados. Pero eso no convierte una obra en excelente, ni da patente de corso para manipular la historia con objeto de que encaje en el puzle del argumento. Sin embargo, en la ficción todo es posible. Y conviene dejar claro que el artículo de Tamayo es prácticamente un pasquín más de esa otra Iglesia que diciéndose creyente, trabaja para demoler los pilares de la cristiandad. Nada nuevo bajo el sol, llevan años vapuleando la fe de los sencillos para horadar los principios del Credo, sin remilgos, a cara descubierta.

Menudo papelón el de Tamayo, líder de los disidentes, patrono de los teólogos ex sacerdotes y ex religiosos. Les va bien viviendo a cuenta de la fe

martes 2 de marzo de 2010

El lobby rosa contra el Vaticano

La red feminista no me conoce, si me conociera estoy segura que no me enviaría su propaganda. Hoy el buzón iba al completo: protesta contra el Vaticano en la ONU, piden su expulsión. Los señores del clero son objetivo prioritario de gays y feministas, un conglomerado que va al alimón, o por ser más histórica: monta tanto feminismo como gaymonio, alguno pillará la idea, seguro. El caso es que en Holanda, según cuentan los medios, el carnaval llegó hasta una misa, provocando que se suspendiera la comunión; los abanderados del arcoíris reivindicaban su derecho a recibir la sagrada forma.

El tema da mucho de sí. Yo me considero defensora de los derechos igualdad de género en sentido figurado, porque es obvio que un hombre no puede igualar a la mujer; permitan la broma. Somos diferentes pero complementarios. Y además hay mucha miseria por el mundo para que siempre tengan el clero en el objetivo de mira. Basta aterrizar en un aeropuerto de algún país islámico para que observes con toda crudeza la situación en la que se encuentran las mujeres. ¿Por qué las flamantes feministas no se manifiestan en los consulados de determinados países contra la ablación del clítoris o la lapidación, el velo en las escuelas o el burka en la calle?.

Los dos colectivos no osan levantar la voz frente a esas infames situaciones. Pero la Iglesia amigo Sancho es otra cosa, ir a por ella no supone ningún problema. De hecho los gays de Holanda no fueron dispersados a golpes por interrumpir una celebración religiosa y buscar profanar la Eucaristía. Ni multa, ni apaleamiento. Ahora intenten algo similar en una mezquita. Que el príncipe del carnaval ose interrumpir la oración un viernes y veamos cómo reaccionan. Seguramente no pasaría nada, porque estamos en un país occidental, pero me temo que saldrían escoltados hacia la comisaría más próxima para presentar la correspondiente denuncia. Que de derechos andamos todos muy al día.

Pues nada, oigan, que esto de la Igual-da me tiene desazonada, en nombre de la misma algunos santos varones se quedan con una orden de alejamiento, sin casa y sin hijos. Una denuncia de cualquier mala mujer basta paras destrozar su vida. Eso no impide que me manifieste a favor de la denuncia frente a la agresión, pero hay quien juega sucio y ya lo saben en los juzgados. De la misma manera, los gay otorgan a cualquiera su grado de homofobia si no les aplaude las ocurrencias. Huy, pobrecitos, que no les dejan pegar un buen morreo en horas punta a la salida de una escuela.

Lo de siempre, la buena educación no consiste exclusivamente en conseguir derechos sino en respetar ciertas normas. Al Vaticano se le puede considerar antifeminista porque excluye a las mujeres del clero, pero siempre ha sido coherente en su propuesta, que yo no tengo por qué compartir aunque la respete. Sin embargo, me parece que el victimismo de ciertos colectivos no cuela. Especialmente cuando se convierten en grupos de presión que buscan imponer su ideología al más puro estilo fascista.

Una cosa es tener por amigo a un homosexual y otra distinta que se meta en tu casa a dar un cursillo de sexología, porque básicamente ya sabemos lo que se puede esperar. Y todo el mundo tiene derecho a una educación heterosexual. Y así entre tanto bamboleo ideológico llegamos a las leyes infames que aprueban el derecho al aborto, sin que nadie defienda el derecho a la vida. Hay que ser memos y merluzos para no entender que la vida es un bien jurídico que hay que salvaguardar de manos carroñeras dispuestas a cualquier cosa. Pues nada, hoy el post va de feministas y gays, todo muy rosa